Betis-Real Madrid (2-3): Goles, delanteros y victoria

En un partido loco, el equipo de Zidane se adelantó, se dejó llevar, pero remontó a tiempo

A veces da la impresión de que Zidane lo tiene todo muy claro y a veces da la impresión de que siempre está buscando hasta dar con el sistema y el equipo ideal. Pero que es una persecución sin fin. Si en el primer partido de LaLiga apostó por Rodrygo y Vinicius para darle al equipo anchura y profundidad, contra el Betis dio un cambio radical en el once, le cortó las alas y dio paso a Jovic como compañero de Benzema en el ataque. Esa fue otra: en Anoeta pasaron los minutos sin goles y Jovic y Mayoral se quedaron en en banquillo. En Sevilla, en cambio, jugaron los dos: el canterano salió por el serbio con el partido avanzando hasta el final. Y ambos, a su manera, fueron importantes para la victoria del equipo blanco. Jovic forzó la expulsión de Emerson, que puso el partido de cara para el Real Madrid y Mayoral estuvo en la jugada que el VAR vio como penalti por mano de Bartra.

Con delanteros, ganó el Madrid un partido loco, golpe a golpe, desordenado casi siempre, pero que salvó el equipo de Zidane y aunque acaba de empezar hace cuentas: ha jugado en San Sebastián y en el campo del Betis y suma cuatro puntos. Es importante.

Fue un Madrid con dominio casi siempre, pero irregular durante muchos momentos. Con gol, para que no se diga, pero también con dudas atrás en momentos importantes. Se durmió un rato, pero despertó a tiempo. Fue para eso fundamental Modric, que le puso otro ritmo al partido. El croata salió un poco antes desl descanso por lesión de Kroos y dio otra vez tensión a un equipo que parecía cansado.

Zidane, cómo no, sorprendió.Antes del encuentro le habían preguntado si ambos delanteros (Jovic y Benzema) podían jugar junto y el entrenador francés dijo que sí; lo que no se esperaba es que lo probara tan rápido. El ensayo fue a ratos bien y a ratos, mal como el resto del equipo. Con un hombre en el área, Benzema tiene aún mayor libertad para moverse por toda la zona de ataque y aparecer por un lado del área, como hizo en el tanto que abrió el partido o irse al otro lado y poner el balón en el área como sucedió en el remate que se marchó fuera, de manera increíble, de Ramos. Pero también llega: es delantero y eso hizo en el tanto que puso el empate a dos. No hay futbolista más fundamental ahora mismo que Benzema.

El Madrid tuvo el partido en su mano, casi lo dejó pasar y después volvió a ganarlo. Incomprensiblemente desaprovechó su primera ventaja. Valverde había hecho de delantero, porque el uruguayo hizo de todo. Fue creciendo según pasaban los minutos y acabó siendo determinante en ataque. Sabe que hay que ganarse el puesto en una posiciónsúper competida y sólo hay una manera: haciendo goles o dándolos. Y en estuvo.

Marcó el pajarito y después, de penalti, marcó Ramos. No lo hizo Jovic, que estuvo muchos minutos en el campo. Se cansó de pedir balones y que ninguno fuera buena. Da libertad a Karim, pero apenas entra en juego: siempre con los brazos en alto, busca desmarques al área y debe hasta aburrirse de no tocar la pelota. Apenas apareció, aunque la vez que lo hizo, forzó la falta, la roja y cambió el partido.

Es una opción interesante, pero su aportación al equipo tiene que ser mayor de lo que ha visto hasta ahora. Habrá que ver cuántas veces apuesta Zidane por esta versión del equipo.

Con el gol de Valverde a favor, el Madrid se tomó un tiempo. Excesivo; fue desapareciendo del partido, esfumándose entre un pisotón terrible a Casemiro y la lesión de Kroos. El equipo se quedó sin la pelota y no supo defenderse. Justo lo que le dio LaLiga pasada, esa capacidad para ser fuerte cuando se había adelantado en el marcador.

Courtois ya había hecho el parparadón del partido antes, cuando el choque era más una sucesión de golpes en el que salía vencedor el Madrid, pero el belga poco pudo hacer cuando pasado el tiempo, Canales empezó a hacerse con el centro del campo y a Casemiro y el resto de sus compañeros parecían que les faltaba una marcha.

El Betis de Pellegrini tomó el mando y mostró lo que hasta entonces no había podido enseñar. Se puso a jugar y entre Guido, Caneles, Fekir o el pulmón de Carvalho, el Madrid se vio desbordado. Llegaba tarde atrás y perseguía la pelota sin éxito. Llegaban desde atrás y las marcas siempre iban por un paso atrás.

Zidane cambió por obligación a Kroos por Modric y después quitó a Odegaard para dar paso a Isco. Ha demostrado el francés que quiere creer en el noruego. Le ha dado las dos titularidades en los dos encuentros y ha dibujado un equipo con un media punta para hacerle sitio. Perdiendo el partido no quiso, como sí ha hecho otras veces, cambiar el dibujo. Eso también es una noticia.

No falló: el Madrid volvió a su versión del comienzo del encuentro y el partido volvió a estar abierto. Golpeó Benzema y al expulsión justa de Emerson conviertió la victoria en una obligación. Modric e Isco tomaban el mando y los laterales no tenían miedo de subir.

La mano de Bartra había pasado inadvertida. Pero eso no significa que no fuera.