Zlatan Ibrahimovic. El ego y los goles no envejecen

Con siete tantos es el máximo goleador de la liga italiana y tiene al Milan primero en la Serie A. Después de superar el coronavirus ha protagonizado un anuncio para concienciar a la población

«Es una locura. Tiene 39 años y es así de bueno. Este hombre no es normal», dice Erling Haaland. Y tiene razón el delantero del Borussia Dortmund. Zlatan Ibrahimovic es un rareza, un futbolista que abandonó Europa camino de una cómoda prejubilación y que ha regresado al máximo nivel cerca de cumplir los 40.

Cuando muchos piensan ya en la retirada definitiva, Zlatan se decidió a colaborar en la rehabilitación del Milan, su último equipo en Italia antes de marcharse al PSG. Y de momento va por el buen camino. Llegó en enero de este año, aportó 11 goles en 20 partidos y ayudó a la clasificación del Milan para la Liga Europa.

El rendimiento este año está siendo aún mejor. Marca goles de dos en dos, seis en sus tres primeros partidos en la Serie A. La semana pasada sólo necesitó tres minutos para conseguir su doblete ante el Inter en el derbi de Milán. Tenía una motivación extra. El ego de Ibra es aún más grande que su calidad y estaba empeñado en demostrar que es mejor que Lukaku. El delantero belga se había autoproclamado la temporada pasada «Rey» de la ciudad. «Milán nunca ha tenido un Rey, tiene un Dios», dijo. Aunque a veces se permite errores humanos, como fallar un penalti contra el Celtic en la última jornada de la Liga Europa.

Este domingo, ante el Udinese, bajó su producción, «sólo» marcó uno y dio otro en la victoria de su equipo (1-2). Pero no fue un gol cualquiera, sino un remate de chilena que mantiene al Milan en el primer puesto de la clasificación de la Serie A.

«Me siento más completo ahora, tengo más experiencia. Cuando eres joven todavía estás creciendo. Si tuviera la condición física que tenía con 20 o 30 años, nadie me detendría. Pero de todos modos ni siquiera ahora me pueden detener», confesaba hace unos días.

Desde que llegó al Milan su media goleadora es superior a la de toda su carrera. Y se siente imparable. «La gente me dice que estoy viejo y cansado, pero me estoy poniendo en forma», advertía en una entrevista con la cadena SkySports en el pasado mes de julio, después de retomar la temporada en Italia. «Soy como Benjamin Button, con la diferencia de que yo siempre he sido joven», añadía. «Hoy podría haber marcado más goles. Si tuviera 20 años habría marcado otros dos. Menos mal que tengo 39 años», decía después de marcar un doblete al Bolonia en su estreno en la Serie A esta temporada.

Ni siquiera el Covid-19 lo ha frenado. Lo tuvo dos jornadas parado, pero ha regresado con la misma fuerza, como demuestran sus goles y el anuncio que hizo para prevenir los contagios por coronavirus. «El coronavirus me retó y le gané. Pero tú no eres Zlatan, no retes al virus. Sigue las reglas: usa siempre la mascarilla y mantén el distanciamiento social», dice en el anuncio. Puro Zlatan.

Un anuncio que se ajusta tanto a su personalidad como el que puso en la prensa de Los Ángeles cuando fichó por el Galaxy. «Querido Los Ángeles. De nada», era la única frase que se leía en una página sin más imágenes que el escudo del club y la firma de Ibrahimovic. La misma seguridad que demostró cuando en su juventud rechazó una prueba con el Arsenal de Wenger. «Yo no hago pruebas», dijo. No le ha ido mal así.