El Atlético indulta al campeón (1-1) y se jugará la clasificación en la última jornada

Marcó Joao Félix, los del Cholo arrinconaron al Bayern, pero le perdonaron y con los cambios de los alemanes llegó el empate. Ahora, tienen que ganar o empatar con el Salzburgo

Mario Hermoso y Gnabry, en una acción al límite del Atlético-Bayern de Champions
Mario Hermoso y Gnabry, en una acción al límite del Atlético-Bayern de ChampionsBernat ArmangueAP

Cuando el Atlético no encuentra una solución siempre puede mirar a Marcos Llorente y a Joao Félix. Uno que llega a la línea de fondo y otro que remata como el delantero que no es. Entre ellos dos hicieron productivo el dominio del equipo rojiblanco ante el actual campeón de Europa, que llevaba quince partidos sin perder en la Liga de Campeones y que hubiera dejado de ser invencible si el Atlético no le hubiera indultado.

Aunque el equipo alemán era poco reconocible y no sólo por la camiseta negra y el pantalón blanco que vestía. Está clasificado como primero de grupo y la trascendencia del partido era relativa para él. Pavard, Boateng. Müller, Coman y Gnabry esperaban en el banquillo. Y faltaban Neuer, Davies, Lewandowski, Kimmich y Goretzka.

Le faltaba identidad al campeón. No al Atlético, que insistió en el sistema que le ha dado resultados en los últimos partidos y en Carrasco manejando la banda izquierda. Siempre hay una salida con el belga por ese costado y Trippier se siente liberado en el lado contrario, sin tantas obligaciones defensivas.

El lateral inglés puede mirar a su espalda sin sentir vértigo. Savic le cubre como Hermoso a Carrasco y puede permitirse ir a presionar hasta el área contraria sin sentirse culpable. De esa insistencia nació el gol rojiblanco. Forzó un saque de banda cerca del córner y de la presión continuada que no dejaba al Bayern avanzar con comodidad, llegó la recuperación que permitió a Llorente llegar hasta la línea de fondo y ver la aparición de Joao Félix en el área pequeña para adelantarse a Sule y rematar el tanto.

El Atlético, que se mira a la cara y no se reconoce, parecía cerca de caer en la tentación de recrearse en los pases buscando los olés de una afición ausente. Se sentía cómodo en el campo, sin demasiados problemas para contener los ataques del campeón, en el que Douglas Costa intentaba cubrir todo el ataque. Pero ni Sané estaba acertado ni Choupo-Moting es Lewandowski.

Llorente y Joao estuvieron cerca de repetir la jugada del gol. El remate del portugués se estrelló en el larguero, pero daba igual porque la acción ya estaba anulada por el fuera de juego de Correa. El argentino, agotado, se marchó al banquillo para dejar su lugar a Herrera. Ahora le tocaba correr a Llorente. Nada cambiaba en la posición de los futbolistas rojiblancos. Sí había cambiado la intención del Bayern con la entrada de Müller y Gnabry. Oblak tuvo que salir a hacer algún despeje un poco extraño, pero los alemanes no se rendían.

No querían perder su imbatibilidad de dos años en Europa y apretaban cada vez más. El Atlético encontraba facilidad para salir al contraataque, pero le faltaba el colmillo para liquidar un partido que era suyo. Joao Félix lanzaba las carreras de Carrasco que cogían desprevenida a la defensa alemana. Pero eran muchos los metros que debían recorrer y pocas las fuerzas para acompañar los esprints del belga.

Porque el Bayern metía al Atlético cada vez más cerca de la portería de Oblak y los alemanes acabaron encontrando lo que buscaban. Felipe, que había sustituido al lesionado Giménez, derribó a Müller en el área y fue él mismo el que se encargó de marcarlo.

A medida que el Bayern se iba pareciendo más a sí mismo el Atlético echaba más de menos los minutos desperdiciados. Ese tramo del partido en el que se sintió tan superior que no quiso rematar al campeón.

El Bayern se levantó y el Atlético se quedó sin respuesta. Joao Félix ya se había exprimido bastante y Simeone terminó con Lemar y Llorente como delanteros. Sin Suárez y Diego Costa no le quedaban muchas más opciones después de indultar al campeón de Europa.