33 años exactos después de la final contra el Steaua

El 7 de mayo de 1986 el Barcelona perdió en los penaltis la que podía haber sido su primera Copa de Europa

Helmuth Duckadam, portero del Steaua
Helmuth Duckadam, portero del Steaua

El 7 de mayo de 1986 el Barcelona se preparaba para celebrar su primera Copa de Europa. La final se jugaba en Sevilla, el rival era un desconocido Steaua de Bucarest que todavía no había fichado a Gheorghe Hagi. Y el Barcelona, además, llegaba con la moral alta después de haber remontado un 3-0 al Goteborg en las semifinales con un hat-trick de Pichi Alonso, aunque le hiciera falta llegar a los penaltis.

Pero la final se torció. El Steaua, que era el equipo del ejército rumano, se resistía y el Barcelona fue incapaz de marcar en 120 minutos. Llegaban los penaltis otra vez, pero no estaba Schuster para lanzar. Venables lo cambió por Moratalla a falta de cinco minutos para el final y el alemán ni siquiera vio el final del partido en el estadio. Cogió un taxi y regresó al hotel mientras sus compañeros intentaban ganar la primera Copa de Europa para el club. Eran otros tiempos.

En la tanda decisiva Urruti hizo su trabajo. Paró los lanzamientos de Majearu y Boloni, aunque no pudo evitar los goles de Lacatus y Balint. El primero acabaría años después en el Oviedo. Gavril Balint, en el Burgos. Sus compañeros fallaron todos. Alexanko, Pedraza, Pichi Alonso y Marcos se estrellaron contra Duckadam, convertido en mito en Rumanía. Y en alguna parte de España. Aquel verano había elecciones y el guardameta rumano recibió algún voto en las urnas. La Copa de Europa se escapaba cuando ya sólo faltaba celebrarla.

Algo parecido ha vuelto a suceder. El Barcelona ya se veía en la final del Metropolitano el 1 de junio. Otra vez un estadio español. Otra depresión azulgrana.