Alonso, sin suerte

El equipo del asturiano, con Buemi y Nakajima, fue segundo por detrás de sus compañeros en las 6 horas de Fuji, aunque lidera de nuevo la general de pilotos.

Una neutralización en el momento de pasar por boxes benefició a los compañeros de Alonso, que vencieron por primera vez en 2018
Una neutralización en el momento de pasar por boxes benefició a los compañeros de Alonso, que vencieron por primera vez en 2018

El equipo del asturiano, con Buemi y Nakajima, fue segundo por detrás de sus compañeros en las 6 horas de Fuji, aunque lidera de nuevo la general de pilotos.

Cuando un equipo o un constructor compite con dos coches en cualquier campeonato del mundo siempre hay uno de ellos sacrificado. Lo fue Barrichello cuando era compañero de Schumacher en Ferrari, Webber con Vettel con Red Bull, Fisichella y Trulli con Alonso en Renault y así muchos más a lo largo de la historia salvo excepciones como las vistas en Williams o en McLaren. Y en la edición 2018/19 del mundial de Resistencia ese papel lo juega el segundo coche de Toyota, el numero 7, que, en las primeras carreras, sobre todo en Le Mans, tuvo más bien ese rol. En la primera cita, las 6 horas de Spa, no les dejaron luchar en los instantes finales, aquellos con Alonso en cabeza y su rival y compañero Conway presionándole hasta el final rodeados de pilotos doblados. En Le Mans pasó algo parecido y en Silverstone, más de lo mismo. En esas tres ocasiones ganó el equipo de Alonso con Buemi y Nakajima, mientras que Conway, López y Kobayashi debieron ocupar siempre el segundo puesto. Pero con el campeonato ya encarado y sin líos reglamentarios de por medio, esta vez en Fuji, Japón, tocaba pelear sin ninguna clase de limitación. Y esta vez sí, el Toyota número 7 doblegó a sus rivales, aunque estos mantienen la primera plaza en la general de pilotos. En las 6 horas de Fuji el «segundo» Toyota se repuso de una sanción en parrilla de salida por exceder la velocidad en la zona de boxes y por estrategia jugaron mejor sus cartas, al margen de la suerte que jugó a su favor cuando la carrera fue neutralizada y «pilló» a sus contrincantes sin haber realizado su parada en boxes. Ni Nakajima ni Buemi tuvieron su día y Alonso no puede hacer milagros todos los días.

En el momento de su relevo tenía una desventaja de 20 segundos y no pudo hacer nada por diluirla, algo que sí logró en Le Mans en aquella noche memorable. «Hemos tenido mala suerte. Cuando se reagrupó la carrera por el coche de seguridad perdimos la ventaja que teníamos, que era de un minuto y dieciséis segundos, de repente, de una vuelta a otra. Habíamos escogido la mejor estrategia con los neumáticos de lluvia al comienzo; mientras que el otro coche tuvo que parar a cambiar los suyos, pero bueno, estas cosas pasan en las carreras e intentaremos mejorar en Shanghái», señaló el ovetense.

Fernando Alonso subió al segundo cajón del podio junto a Buemi y Nakajima y, poco a poco, va cimentando uno de sus objetivos: ser campeón del mundo de resistencia una vez obtenido el triunfo en las 24 horas de Le Mans. Ahora, y sin descanso, Alonso afronta otros dos fines de semana consecutivos de carrera en la F-1: Estados Unidos y México. Serán otros dos Grandes Premios de supervivencia en los que intentar sumar algún punto y mirar soluciones para el próximo año, una campaña en la que McLaren lleva centrado prácticamente desde el pasado mes de mayo. Las mejoras nunca llegaron desde entonces.