Ancelotti: «Para ganar no se pueden imponer las cosas a los futbolistas»

Ancelotti, que se define tranquilo pero con carácter, dice que la relación con sus jugadores ha sido clave para haber llegado a la final de la «Champions»

Entrevista con el Entrenador del Real Madrid, Carlo Ancelotti
Entrevista con el Entrenador del Real Madrid, Carlo Ancelotti

Carlo Ancelotti recibe en su despacho en Valdebebas, con un gran ventanal que da a los campos donde el Real Madrid entrena habitualmente. Es un despacho grande al que, según reconoce, todos los futbolistas tienen la puerta abierta para comentar con él lo que quieran.

Carlo Ancelotti recibe en su despacho en Valdebebas, con un gran ventanal que da a los campos donde el Real Madrid entrena habitualmente. No puede haber mejores vistas para un técnico. Hay pequeñas tazas de café recién bebido, la típica pizarra que tienen todos los técnicos. Es un despacho grande al que, según reconoce, todos los futbolistas tienen la puerta abierta para comentar con él lo que quieran. Ancelotti llegó el pasado verano tras el paso del torbellino de Mourinho. No se puede ser más distinto. El primer adjetivo que le puso la Prensa española fue el de «pacificador». Se le ha quedado corto. Es cierto que el ambiente que rodea al primer equipo se ha destensado. Pero lo importantes es que el Real Madrid ha ganado la Copa del Rey, va a pelear por la Liga hasta el final y, sobre todo, va a disputar la final de la «Champions» doce años después. Más que pacificador, ha sido ganador. Durante todos estos meses, Ancelotti ha sido la cara y la voz principal del Madrid. Ha dado incontables conferencias de Prensa, antes y después de partidos.

Siempre contesta. Esta es la última entrevista que ha concedido, antes del encuentro de hoy contra el Valencia, recién clasificado el equipo a la final. Juega con un boli en las manos durante casi toda la entrevista, pero no da la impresión de estar nervioso ni con prisa de acabar nunca. Posa pacientemente para las fotos, aunque dice que hablar no le cuesta, pero posar sí.

–Lleva toda la temporada explicando a los medios el equipo y las decisiones que ha tomado. Ha contestado a miles de preguntas. ¿Alguna vez ha dicho algo que no debía, ha contado cosas que no debería haber contado?

–No, no. Yo contesto y hablo de lo que pasa aquí. Intento ser objetivo en lo que digo. Está claro que todo lo que sucede en el Madrid no se puedo contar a los medios, pero nunca he mentido cuando he respondido a una pregunta de un periodista. Si hay algo que no puedo decir, pues no lo digo.

–¿Los partidos empiezan en las conferencias de prensa que se dan el día antes del choque?

–No creo que eso suceda. Cuando tú hablas con la Prensa, tienes la posibilidad de comunicarte con tu afición. Es el medio de llegar a ellos y que sepan lo que sucede en su equipo. Pero tú no ganas un encuentro en esa conferencia de prensa. Es verdad que hay entrenadores que intentan hacer lo que en Inglaterra se llama «main game», («juego de cabeza»), pero no me parece que sea importante para el desarrollo posterior del partido.

–Tras estos meses de convivencia, ¿los periodistas sabemos de fútbol?

–Saber de fútbol significa ver los partidos y vivir dentro de este mundo. Siempre repito que no hay una verdad definitiva en este juego. Cada uno tiene su propia opinión sobre lo que sucede o sobre la forma de jugar. Y la experiencia crece viendo los partidos. Sí sabéis.

–¿Notó que tras el sorteo de las semifinales, cuando se supo que el rival era el Bayern Múnich de Pep Guardiola, corrió algo de pesimismo entre los aficionados del Real Madrid?

–De los cuatro equipos que llegamos a las semifinales, el Bayern era el que tenía más crédito de todos por dos razones: era campeón de la «Bundesliga» tras una buena temporada y, además, era el campeón de Europa de la pasada temporada. El Real Madrid, históricamente, siempre había tenido muchos problemas cuando se enfrentaba al equipo alemán. Es verdad que había un poquito de preocupación por la eliminatoria. Pero preparamos muy bien el encuentro de ida en el Santiago Bernabéu. Lo ganamos y eso nos dio mucha más confianza para después. Entendimos que se podía ganar.

–Dijo que la vuelta en Múnich había sido el partido perfecto del Madrid. ¿Qué quiso decir?

–Que los futbolistas han tenido la actitud que debían, que han estado concentrados, que han tenido personalidad, muchas ganas y mucho coraje. Yo les dije que la táctica no es la cosa más importante, que lo fundamental es la actitud, es la mentalidad que ellos tengan. La táctica es necesaria para estos partidos porque es un instrumento para evitar la tensión y la preocupación que se crea en una semifinal. Si tú piensas en lo que tienes que hacer en el campo, cómo te tienes que colocar, no puedes estar pensando en otra cosa necesaria. Para lo que sirve la táctica es para evitar presión.

–De los cuatro entrenadores que llegaron a las semifinales, usted era el que menos atención mediática despertaba. Todos los focos se fijaban en Pep Guardiola y en José Mourinho.

–No tengo esta cosa de estar en primer plano de la actualidad. Los protagonistas en el fútbol son los jugadores. Esto es evidente. Es verdad que tanto Mourinho como Guardiola estaban en primera plana esos días. Pero no me produce ninguna envidia esa situación: tú estás en la primera página cuando ganas, también lo estarás cuando pierdes.

– A un futbolista, para un partido tan decisivo como fue el de Múnich, ¿se le dan muchas indicaciones?

–Para un encuentro como el que jugamos el miércoles, hay que ser muy claro con los jugadores y, sobre todo, lanzar mensajes positivos: por ejemplo, hay que evitar hablar de la calidad del equipo contrario y, en cambio, dejar muy claro los defectos que tienen y que se pueden aprovechar. Hay que conseguir crear un ambiente positivo, donde reine la ilusión.

–Hubo un futbolista que tuvo que hacer un trabajo distinto: Gareth Bale. ¿Le pidió algo especial?

–Simplemente le dije lo que necesitaba que hiciese para ayudar defensivamente al equipo y Gareth Bale lo hizo muy bien.

–El Real Madrid ha ganado la Copa del Rey al Barcelona, que parece que va a acabar sin ningún título esta temporada; ha derrotado al Bayern Múnich de Pep Guardiola, el entrenador que tanto hizo sufrir al equipo blanco; y ha llegado a la final de la Copa de Europa. ¿Qué sensación le produce ser el entrenador que ha acabado con los últimos fantasmas del equipo?

–Estoy orgulloso, pero no por ganar, sino porque estamos cumpliendo con los objetivos que nos marcamos a principio de temporada. Yo ya no tengo ambición personal, porque el fútbol me ha dado mucho. He ganado varias «Champions», he entrenado a equipos fantásticos... Mi objetivo en el Real Madrid no es la ambición personal: es trabajar bien y ganar títulos para el club.

–Aunque aún queda lo más importante por disputar, ¿ha ido la temporada tal como imaginó cuando llegó al banquillo el pasado verano?

–Sí. Tuvimos ciertas dificultades al principio porque nos faltaban jugadores importantes para el esquema, pero cuando estuvieron listos, el equipo mejoró. Después, llegó la racha de 31 partidos consecutivos sin perder, lo que nos dio mucha confianza. Fue ahí cuando supimos que este año podíamos hacer una temporada importante.

–¿Cuál ha sido el peor momento esta temporada?

–Tras la derrota contra el Barcelona se crearon muchas dudas en el entorno y está claro que el equipo no estaba contento por lo que estaba pasando. Pero nosotros nunca perdimos la confianza en lo que estábamos haciendo.

–Fue tras esa derrotad cuando decide que hay que cambiar el modo de defender del equipo, añadir un hombre al centro del campo y hacerlo con cuatro centrocampistas.

–Jugando con tres futbolistas en esa zona del campo, vimos que teníamos problemas para defender. Sobre todo en el partido de vuelta de la Liga contra el Barcelona en el Santiago Bernabéu. El Madrid perdió y ahí comprobamos que nos creaban dificultades. Pensé en cambiar el sistema a la hora de defender para la final de la Copa del Rey.

–¿Qué cree que pensaban de usted los aficionados del Real Madrid cuando llegó a principio de temporada?

–¿Al principio? Creo que esperaron a ver lo que hacía y lo que pasaba con el equipo para decidir después si yo era buen o mal entrenador.

–¿Y ahora?

–Creo que los aficionados del Madrid están empezando a pensar que soy un buen entrenador para su equipo.

–Antes de la vuelta de la semifinal, en la conferencia de prensa le preguntaron si tenía definida la identidad del equipo y pidió más tiempo para lograrla definitivamente. ¿La clara victoria en Múnich le ayudará a definirla mejor?

–Después del mes de enero, cuando tuvimos la racha de encuentros sin perder, mostramos una identidad buena y clara. Un equipo con mucha firmeza defensiva y calidad en la delantera. Siempre buscamos un fútbol que se adapta a las características de los jugadores, que son los que van a disputar el partido.

–Cuando toma una decisión, ¿con quién la consulta?

–Con Paul Clements, con Zidane, con todo el cuerpo técnico que me rodea. Al final, es todo el cuerpo técnico el que toma las decisiones sobre el equipo.

–¿Es un entrenador que da muchas vueltas antes de tomar una decisión?

–¿Muchas vueltas?, ¿qué significa muchas vueltas?

–Si antes de decidirse, piensa mucho lo que va a hacer.

–Sí, sí, sí que lo pienso mucho. No soy un hombre instintivo. Cuando he tomado la decisión es porque antes he reflexionado mucho sobre ella. Pero después de llevarla a cabo voy a muerte con la decisión que he tomado.

–En la final de la Liga de Campeones, el 24 de mayo, se enfrenta al Atlético de Madrid. ¿Lo esperaba?

–El Atlético de Madrid es un sorpresa, es una sorpresa increíble, pero merece estar donde está por la temporada que ha hecho. En esta «Champions» no ha habido grandes sorpresas. Creo que a la final de la competición han llegado los que merecían estar. Fue una competición justa: los mejores van a disputar la final.

–Por lo que ha ocurrido en las semifinales da la impresión de que jugar el segundo partido de la eliminatoria en casa ya no supone ninguna ventaja como sí parecía en el pasado. Los dos que lo hacían, Bayern y Chelsea, han perdido.

–No sé, no sé. Yo no doy importancia a ésto. Yo creo que a nosotros, el primer partido de casa, contra el Bayern Múnich, nos ayudó mucho. Si tienes preocupación por el rival que te ha tocado en una eliminatoria y te toca jugar fuera el primer encuentro, todo se hace mucho más difícil. Pero nosotros jugamos en casa, con el apoyo de la afición, que nos dio mucha fuerza, y ganamos ese encuentro. La victoria nos dio mucha confianza para el encuentro de vuelta. No sé si es importante, pero para nosotros sí que fue mejor empezar la eliminatoria en el Santiago Bernabéu con nuestro público.

–Aunque aún quedan muchos días, ¿imagina ya cómo va a ser la final?

–Claro que lo hago. Creo que el Real Madrid va a tener la pelota en ese encuentro. Va a ser un partido muy distinto que los que jugamos contra el Bayern de Múnich o el Barcelona. Aunque en una final puede pasar de todo. Bueno, en el fútbol puede pasar de todo siempre, pero en una final, todavía más.

–El Atlético llega sin bajas importantes y en el Madrid, a no ser que los recursos ante la Uefa tengan éxito, no va a poder estar, por sanción, Xabi Alonso. Es un de los futbolistas más importantes, ¿le preocupa su ausencia?

–Más que me preocupa, lo siento porque perdemos un jugador importante y lo siento por él, que merece jugar la final. Sé que lo vamos a reemplazar bien, tenemos jugadores para eso. (En la conferencia de prensa, ayer añadió): Lo más natural es que juegue Illarramendi porque tiene esta capacidad y costumbre para jugar en esa posición. Vamos a recurrir esta tarjeta, no sabemos qué va a pasar, pero el candidato es Illarramendi.

–¿Qué es lo que más le preocupa del Atlético de Simeone?

–La confianza que tiene en este momento, pero también la calidad de sus futbolistas. Todos hablan de carácter y de la organización, pero se dice muy poco que es un equipo con mucha calidad individual. Tienen a Diego Costa, a Diego Ribas, a Villa. El carácter de un equipo está bien, es importante el fútbol. Pero no se llega a una final de la Liga de Campeones por el carácter.

–Dice que la personalidad del Cholo Simeone es la que se refleja después en el conjunto rojiblanco. ¿Qué parte de la personalidad de Ancelotti está reflejada en el actual Real Madrid?

–Yo soy un hombre muy tranquilo y no creo que mi equipo sea tranquilo. Tiene mucha personalidad y carácter. Bueno, aunque soy tranquilo, tengo mucho carácter. Es verdad que Atlético de Madrid es parecido a la personalidad que tenía Simeone cuando era futbolista: un equipo fuerte y con muchas ganas. Pero la personalidad de un equipo de fútbol la puedes construir con la idea que tienes, no sólo con carácter.

–¿Qué dice del fútbol español que la final de la «Champions» la jueguen dos equipos de su Liga.

–Que es un fútbol de calidad y que este año fue el mejor de Europa. En España se juega muy buen fútbol y por eso hay tres equipos en las dos finales europeas (además de la final de la Liga de Campeones, el Valencia juega la final de la Liga Europa). Eso dice mucho de este fútbol.

–¿Y ése éxito del fútbol español, refleja algo la situación del país?

–Por lo que veo, España país está viviendo con mucha serenidad este momento de crisis económica. En Italia, donde la situación económica es parecida a la de aquí, me parece que la gente lo vive con más nerviosismo. Aquí la situación económica no es fácil, pero los españoles tenéis la capacidad de tomaros estas situaciones con más tranquilidad que con la que lo hacemos los italianos.

–¿La final ayuda algo a la imagen de España en el extranjero?

–Claro que sí ayuda a la imagen de España, pero sobre todo a la imagen del fútbol español.

–¿Es muy diferente España cuando se ve desde fuera a cómo se ve cuando se vive en ella?

–Lo que yo pensaba antes de España, cuando vivía fuera, de la manera de vivir que se tiene aquí, es lo mismo que he encontrado cuando he llegado. Es muy parecida a Italia. Somos latinos y eso hace que seamos muy parecidos.

–¿Es fácil adaptarse al país y a la capital?

–Sí, Madrid es una ciudad donde es muy fácil vivir.

–¿A usted que le gusta más: el tiquitaca o el «catenaccio»?

–El fútbol es todo: es posesión y defensa, es también ataque. Fútbol es la suma de todo esto y yo no creo que haya una cosa mala o peor que otras. Lo que un entrenador tiene que hacer es intentar poner una forma de jugar al fútbol que se adapte a las características de los jugadores con los que cuenta en la plantilla. Por ejemplo, nosotros, si en este Real Madrid practicamos un fútbol de posesión sin una rápida verticalidad, estamos desaprovechando las mejores características de nuestros futbolistas, la velocidad de hombres como Bale o Cristiano Ronaldo.

–Usted ha estado en grandes clubes europeos, como el Milan, el PSG o el Chelsea, ¿es distinto el Madrid, es fácil adaptarse a una estructura tan grande como la de este club?

–El Real Madrid tiene una entidad clara y una estructura definida: está el presidente, el director general, la directiva y un centro de entrenamiento, Valdebebas, que es fantástico. Es una estructura directa. A pesar de ser una entidad muy grande, la comunicación es muy directa. Si yo tengo un problema, hablo de manera directa con el presidente, Florentino Pérez. Aquí no hay intermediarios.

–Es un club que está sometido a un examen constante, con mucha presión. Desde fuera parece que se vive en un estado de excitación permanente.

–La presión sobre este club es normal, es lo lógico porque está determinada por los millones de aficionados y seguidores que tiene el Real Madrid por todo el mundo. Cuanto más quieren saber de ti, más es la información que se genera. No es difícil de comprender la presión con la que vivimos. Sólo hay que comprobar cuántos millones de aficionados siguen al Madrid por todo el mundo.

–Siempre se ha dicho que no es fácil ser entrenador de un vestuario como el del Real Madrid, donde hay muchos egos. Qué le ha parecido el trabajo que están haciendo sus futbolistas.

–Lo que más me sorprendió de este vestuario es la profesionalidad que han mostrado durante toda la temporada, el ambiente que se ha vivido aquí desde el primer día. No he tenido problemas en este sentido con los futbolistas. Claro que he tenido jugadores que no estaban contentos, pero ninguno ha reaccionado mal cuando ha tenido que quedarse en el banquillo o cuando no ha jugado.

–¿Cómo es la relación entre usted y sus futbolistas?

–Normal, trabajan todos los días conmigo y tenemos una relación en la que estamos en el mismo nivel. No es la relación que tienen el profesor, que está arriba (dice Carlo Ancelotti y levanta la mano por encima de su cabeza) y el alumno. Ese tipo de relación no me gusta. Tanto los jugadores como el cuerpo técnico tenemos el mismo objetivo, conseguir títulos con el Real Madrid y para lograrlo lo más importante es la relación que tengamos con los jugadores. Las cosas que hacemos o cambiamos no pueden ser impuestas: yo hablo de lo que vamos a hacer, y después me gusta escuchar lo que los jugadores piensan de lo que yo he decidido. Cuando cambiamos la manera de defender, los jugadores dijeron que estaban cómodos con defender con cuatro futbolistas, así que defendimos con cuatro futbolistas. No se puede forzar. Yo tengo una idea, hablamos, la idea convence a los jugadores y entonces es cuando nosotros la ponemos en práctica.

–Antes de llegar a la final, ya dijo que en este club estaba en el aire la «Décima», que se olía.

–Eso se nota desde el primer día que llegas aquí. Hay un aire muy particular por esta competición. Tiene nueve Copas de Europa. Y eso es muy importante y muy bueno. Si llegamos a la final esta temporada es porque este ambiente ayuda a conseguirlo. El Milan ganó muchas Copas de Europa porque por tradición e historia, en ese club, tiene más importancia ganar en Europa que en la Liga.

«Levanto la ceja de forma natural, no significa nada»

Carlo Ancelotti vive en el centro de Madrid y sale a pasear por El Retiro. Dice que la gente le saluda y le desea el éxito. Le gusta disfrutar de la buena comida y del cine. Se ha adaptado a Madrid como se ha adaptado a las grandes ciudades en las que ha vivido debido a su profesión. Ha estado en Londres, en París y ahora en la capital de España. En todos los lugares dejó la misma huella de hombre agradable, de buen trato y de entrenador de éxito.

–De las tres grandes ciudades en las que ha vivido este año, ¿cuál le parece la mejor?

– Londres es la ciudad donde puedes buscar y encontrar todo lo quieras. París es un espectáculo, muy bonita por fuera. Madrid es la más cercana a las personas.

–¿Ha sufrido un atasco?

–¿Qué es un atasco?

– Tantos coches en la carretera que es imposible moverte.

–No, bueno, a veces la incorporación a la M-30 es algo complicada, pero Madrid es una ciudad donde tenéis muy buenas infraestructuras. El año pasado en Francia iba a Londres con el coche. Un día salimos de Londres a las seis de la tarde, llego al túnel para Francia a las 6 de la mañana y después del túnel, la autopista bloqueada. Salimos a las a las 6 de la tarde, trece horas bloqueados en la autopista, con mucho frío. Trece horas. Entonces, en Madrid no he sufrido muchos atascos, no.

– ¿Qué le gusta más el jamón o la pizza?

– El jamón. Soy italiano, pero no soy amante de la pizza.

– Le gusta el cine. ¿Quién es su director favorito?

– Ridley Scott y James Cameron. Me gusta este tipo de cine. La última película que he visto ha sido «Pompeya». Está bien.

– ¿Ha visto «Ocho apellidos vascos»?

–No. La última española que vi fue «Las brujas de Zugarramurdi». ¿El cine español no es malo, no? (le explicamos que se dice que muchas veces está politizado). ¡Ah!, como sucede en Italia.

– ¿En su casa se habla de fútbol?

–Veo mucho fútbol y a mi pareja le gusta y sí, hablamos de fútbol.

– ¿Sabe quién es Belén Esteban?

–Ni idea.

– ¿Qué significa el gesto que más hace, el de levantar la ceja?

–Es un gesto que no controlo, me sale de manera natural. Es instintivo. No significa nada.