Victoria a bajas revoluciones

Un acelerón final de Carroll y Llull sirve al Real Madrid para imponerse al Unics Kazan en otro partido notable de Felipe Reyes.

Un acelerón final de Carroll y Llull sirve al Real Madrid para imponerse al Unics Kazan en otro partido notable de Felipe Reyes.

Si hay problemas, o problemillas: Carroll. Si hay problemas: Llull. Y casi siempre, Felipe Reyes. Son muchos los recursos que tiene el Real Madrid, demasiado para lo que puede hacer frente el Unics Kazan, voluntarioso y que se mantuvo en el partido con honor, pero acabó sucumbiendo al poderío de su rival. El primer apretón del Real Madrid llegó de la mano de Maciulis. Se llegó a situar el equipo de Laso con ventaja tras un 8-0 de parcial (19-10) y a partir de ahí el partido se mantuvo en el espesor. Lo más significativo fue el cabreo de Doncic cuando fue sustituido al cometer la tercera falta y sufrir una pérdida poco después. Le dio una patada al banquillo, aunque entre él y Llull se encargaron de minimizar a la estrella del conjunto ruso, Kazan Langford, que se quedó en 13 puntos. Sí hizo más daño Parakhouski en la pintura ante un rival que parecía sestear. Llull descansó muchos minutos al principio en uno de esos días en los que juega algo acelerado, pero el Madrid mantenía la ventaja.

Se puso más serio el partido cuando el Unics se asomó a mitad del segundo cuarto. Se puso por delante incluso (42-43, min 25), y la respuesta del Madrid no pudo ser mejor. A veces parece que necesita estímulos para ofrecer su mejor versión y verse por debajo en el resultado fue uno. Felipe Reyes tomó protagonismo en ese momento, con un triple incluido, y poco después le secundaron Hunter y Carroll. Cuando tiene la racha, el alero estadounidense parece capaz de anotar de cualquier manera. Logró dos triples seguidos y después una acción de 2+1 que disparó de nuevo al conjunto local (71-59). Se animó el público, que hasta ese momento también había disfrutado de los tapones de Randolph. Hasta cuatro colocó ayer. No había llegado todavía el arreón definitivo. El Unics siguió creyendo y entonces sí apareció la figura de Llull, que con otros dos triples finiquitó definitivamente el encuentro. Este Madrid es así. Ha demostrado que puede jugar muy bien, como en la pasada jornada contra el Barcelona, y también que a medio gas es capaz de ganar partidos. Lo puede agradecer más adelante, porque la temporada es muy larga.