Dos mancos boxeando

Deportivo y Sevilla empatan a cero, un resultado que no sirve a ninguno de los dos y que muestra, de nuevo, los problemas ofensivos que padecen ambos.

Deportivo y Sevilla empatan a cero, un resultado que no sirve a ninguno de los dos y que muestra, de nuevo, los problemas ofensivos que padecen ambos.

Necesitaban ganar Deportivo y Sevilla, que ven comprometidos sus objetivos por su mala cabeza, pero depararon un empate que sirve de poco a ambos. Un encuentro que fue emocionante, sí, y jugado con honrada furia por los contendientes, pero en el que evidenciaron que la falta de gol los puede terminar condenando a la vuelta de las cinco jornadas finales. Aquí se trata de marcar y estos dos, ay, andan cortísimos de puntería.

Aunque, cada uno en su objetivo, los dos equipos llegaban necesitados al partido, el Sevilla eligió un once plagado de suplentes, pese a lo cual ejerció un dominio abrumador en la primera parte. El primer aviso fue del Deportivo, que cerraba con ocho jugadores para dejar el ataque en manos de Lucas y Adrián, quien estuvo a punto de sorprender a Soria, atento para meter la manopla, con un cabezazo en vaselina a los cinco minutos. A partir de ahí y hasta el descanso, un monólogo sevillista.

Sucede que los andaluces llevan todo el curso peleados con su majestad el gol, motivo por el cual no adquirieron temprana ventaja frente a unos gallegos que dieron muchas facilidades. Banega y Carlos Fernández se alternaron en el rol de asistente y rematador en las dos acciones más claras, la primera desperdiciada por un tiro demasiado cruzado del argentino y le segunda detenida por un Rubén pletórico de reflejos.

La segunda parte tuvo un comienzo idéntico a la primera: una aproximación local, la mandó Mosquera a las nubes, y una larga fase de control visitante, con errores en la suerte suprema por parte de Correa y uno flagrante de Sandro, que estrelló un mano a mano en el «muñeco». La defensa del Deportivo, la más goleada del campeonato, dejaba más espacio a medida que el reloj apremiaba y Montella metió a Sarabia, Muriel y Nolito en busca de la clarividencia que no tenían los titulares. La respuesta fue una doble ocasión de Adrián y Mosquera, que resolvió Soria con dos buenas intervenciones. El partido estaba en el canto de un duro, la fina línea que separa el gol del «uy».

Pudo cantar bingo Lucas Pérez, que rompió la cintura a Carriço en una contra, pero definió con un tiro centrado y estuvo a un centímetro del premio Valverde, cuyo disparo raso repelió el poste. Muriel también tuvo un remate en posición franca, pero tardó tanto en armar la pierna que dio tiempo a que taponase Albentosa. Mereció más el Dépor en un final desbocado, consciente de que se le iba la vida. Al Sevilla, al final, el puntito parecía servirle. De hecho, visto el poco entusiasmo que le ponen sus rivales por la séptima plaza, tampoco es trágico el empate.