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El Atlético sufre un castigo merecido ante el Bayer

Dos errores defensivos del equipo de Simeone dejan pendiente la clasificación para octavos

Los octavos de final deben esperar. El Atlético sufrió en Alemania su primera derrota en la Champions y se jugará el pase a los cruces en Turín, con la Juve ya clasificada, y en la visita del Lokomotiv al Metropolitano. La primera plaza todavía está a su alcance, pero con el fútbol desplegado ante el Bayer es una misión imposible.

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Y es que el Atlético fue inofensivo durante una hora. Los de Simeone comparecieron en el Bay Arena sabiendo que la Juve había ganado en Moscú. ¿La consecuencia? Si ganaban en Alemania estaban en octavos de final a primeros de noviembre. La Champions aparcada antes que nunca, dos partidos para pelear por ser primeros de grupo, pero... la primera parte de los rojiblancos fue de menos a mucho menos. El Cholo insistió en su confianza infinita en Diego Costa como acompañante del enrachado Morata. Correa, el mejor de los atléticos en los últimos partidos, debía ser el que encontrara los pasillos para que los dos de arriba inquietasen a Hradecky. Los planes no salieron. No hubo nada. Dos remates a las nubes. La búsqueda a Correa fue insistente, pero el argentino no dio con la tecla. Los gestos de desesperación de Morata eran la prueba de que pocas cosas funcionaban. Y en defensa el equipo fue perdiendo consistencia con el paso de los minutos y eso que el Bayer tampoco es que amenazara demasiado.

Los alemanes son el equipo que más porcentaje de posesión tienen en la Bundesliga, aunque ese detalle les sirve de muy poco. Son décimos en la competición local y en Europa contaban sus partidos por derrotas. La guía del partido en Leverkusen apuntaba: «La primera victoria debe llegar». Y el equipo hizo bastantes más méritos que el Atlético. Volland avisó en una contra, pero como más sufrió Oblak fue a balón parado. Un remate a propia puerta de Felipe se estrelló en el larguero del esloveno. Fue una premonición. En el siguiente saque de esquina fue Diego Costa el que molestó a Oblak y en la acción posterior Thomas siguió el ejemplo de Felipe. También remató hacia su portería, pero lo hizo con más tino. El Bayer se adelantó con un favor de los rojiblancos. Era el castigo merecido.

Simeone trató de agitar al grupo. Entró Lemar en lugar de un nulo Lodi. La apuesta era lógica. Lo que sucedió de inmediato torció un poco más los planes. Con más espacio, el Bayer se encontró más a gusto. Tanto que en una incursión por la banda derecha lo que parecía un balón muy despejable para Hermoso terminó en las piernas de Volland por un error del central. El capitán alemán ejecutó a Oblak. Había tiempo de sobra para arreglar el desastre. El problema es que el Atlético, un partido más, demostró tener muy poco fútbol. Simeone recurrió a Vitolo arrepintiéndose de su fe ciega en Diego Costa. Hubo acercamientos, pero fueron tímidos hasta los últimos dos minutos. Marcó Morata para seguir sumando por quinto partido seguido, pero tuvo una ocasión más que salvó Hradecky con una intervención milagrosa.