El hombre tranquilo

David de Gea mantiene la calma después del partido ante Croacia. España perdió y él recibió sus primeros goles en partido oficial, pero intenta que nada le afecte.

David de Gea mantiene la calma después del partido ante Croacia. España perdió y él recibió sus primeros goles en partido oficial, pero intenta que nada le afecte.

Los dos goles de Croacia eran los primeros que recibía David de Gea en un partido oficial con la Selección. Su primera derrota llegaba con un gol en los últimos instantes y un remate por el palo que él debía defender. Pero el portero conserva la tranquilidad. No la ha perdido ahora igual que no la perdió en la primera semana de concentración en la isla de Ré cuando se publicó su posible implicación en el «caso Torbe».

«Sólo es derrotado el que pierde la ilusión. Gracias por las críticas, me motivan. A seguir luchando», escribía en su cuenta de Twitter después del partido ante Croacia, en el que por primera vez se le vio dudar. Falló en situaciones que suele controlar, como el juego con el pie. Estuvo a punto de regalar un gol a Rakitic, pero el disparo del barcelonista se estrelló contra el larguero y el poste antes de volver al campo.

De Gea es un hombre pausado, que prefiere analizar sus errores para mejorar que castigarse con la culpa. Cuando llegó a Inglaterra fue muy criticado por su falta de autoridad en las salidas. Incluso Alex Ferguson lo alternaba con el danés Lindegaard, un guardameta que ahora defiende la portería del West Bromwich Albion. Pero De Gea trabajó para mejorar en el juego aéreo. Hizo un trabajo de fortalecimiento físico para aguantar mejor las embestidas de los delanteros y hace tiempo que nadie lo discute en Inglaterra.

Con ese mismo espíritu ha trabajado para ser el portero de la Selección. Sabe que tiene el apoyo del técnico, que mantuvo su decisión de alinearlo a pesar del ruido. Y seguirá contando con él.

Después del día de descanso, De Gea recuperó ayer la normalidad, igual que el resto de sus compañeros. Mientras los jugadores se ejercitaban en una parte del campo, los guardametas se refugiaban en una de las porterías junto a José Manuel Ochotorena, el preparador de porteros. El guardameta mantiene el optimismo y la misma confianza en sus posibilidades de siempre. Y sus compañeros lo saben.