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El viejo dilema del «9»

Morata apunta a titular en el estreno de Luis Enrique como seleccionador en una posición que desde hace ocho años no tiene dueño y sí dificultades para combinar con los medios

  • Morata se lleva un balón en la sesión preparatoria de España ayer en Las Rozas / Jesús G. Feria
    Morata se lleva un balón en la sesión preparatoria de España ayer en Las Rozas / Jesús G. Feria

Tiempo de lectura 4 min.

05 de septiembre de 2018. 02:19h

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Francisco Martínez 5/9/2018

El debate del «9» es un clásico de la selección española. Desde que Fernando Torres y David Villa entraron en decadencia, nadie se ha hecho con el puesto. Ellos dos convivieron en el mismo «once» titular en la Eurocopa de 2008, con Luis Aragonés, y el «Guaje» fue el referente en el Mundial de Suráfrica, al que el «Niño» llegó justo después de una lesión. A partir de ahí, varios candidatos, que sólo han brillado a ratos. Del Bosque no lo vio claro y en la Eurocopa de 2014 apostó por jugar sin un «9» claro la mayoría de las veces, con Cesc moviéndose por ahí, especialmente en la final (4-0 a Italia), que fue uno de sus mejores partidos como seleccionador. Después, en el Mundial de Brasil la apuesta fue Diego Costa y en el siguiente campeonato continental el delantero fue Morata. No cuajaron. Con el cambio en el banquillo los aspirantes fueron los mismos, a los que se unió Aspas como revulsivo.

Lopetegui terminó apostando por Diego Costa y dejó a Morata sin Mundial de Rusia. «Viví un verano jodido. Fue un momento muy duro que ya ha pasado y ahora voy a hacer todo lo posible para ir al siguiente. Pensaba que iba a ir, pero no guardo rencor a Lopetegui», explicó ayer el jugador «blue», que también hizo autocrítica: «No llevarme fue una decisión suya, pero yo tampoco hice una buena temporada. Empecé muy bien, pero al final fue un desastre. No sabía ni dónde estaba cuando salía a jugar». El delantero del Chelsea está como loco con el regreso a la Roja. «Estaba hasta nervioso, el primer día llegué una hora y media antes», confesó. «Le he visto aspectos de mejoría respecto al final de la pasada temporada», justificó Luis Enrique su presencia. Ha sido titular en los cuatro partidos que van de la Premier, y ha anotado un gol. La «pelea» del madrileño con Diego Costa por el puesto no se vivirá en esta concentración, ya que el jugador del Atlético la ha abandonado, a punto de ser papá. También están Rodrigo y Aspas, más versátiles, que también pueden actuar por una banda.

El estilo de la selección no es un aliado de los atacantes, aunque futbolistas como Torres, más dotados para ir a la carrera que para el toque, lograron adaptarse. Pero de un tiempo a esta parte ha sido difícil la conexión de los medios con los atacantes. Al monopolizar el balón y meter a los rivales muy atrás, los delanteros quedaban encerrados y rodeados, sin mucha capacidad de movimiento, salvo para cazar algún balón en el área. Lograr ese enganche será una de las tareas de Luis Enrique, un entrenador que siempre ha jugado con un delantero de referencia, aunque no con un «9» estático. En la Roma ese hombre era el argentino Osvaldo y en el Celta, Charles.

Su fichaje por el Barcelona coincidió con el de Luis Suárez, con lo que se terminó la apuesta de Leo Messi como delantero mentiroso. «No creo que sea un tema de quién se adapta a qué o al revés», dijo el seleccionador en su presentación sobre la capacidad de que sus medios casen con sus delanteros. Lo que será importante para que se acoplen es el trabajo en la presión después de perder la pelota. «Luis Enrique quiere jugar bien con el balón y que seamos agresivos sin él», explicó Morata, que está contento con su nueva situación personal («He sido padre, tengo un nuevo entrenador y he vuelto a la selección», asegura) y con el entrenador: «Me parece una persona muy sincera y que tiene ganas de ganar».

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