«El entrenador me dijo: ‘‘Nuestra posesión es del 37%’’»

Diego Johannesson, asturiano de padre islandés, juega en el RealOviedo y en enero fue a una convocatoria de la selección revelación.

La selección islandesa celebra su clasificación.
La selección islandesa celebra su clasificación.

Diego Johannesson, asturiano de padre islandés, juega en el RealOviedo y en enero fue a una convocatoria de la selección revelación.

Dice Diego que el lunes, tras la victoria de Islandia contra Inglaterra, recibió muchos «whatsapps» eufóricos de su padre. Diego, además, estuvo hace cinco días en Reikiavik y cuenta que, bajo una suave temperatura de 15 grados, cuando juega la selección, la calle central se llena de gente y se para el país, porque «todos están de fiesta». Que se pare Islandia tampoco es una exageración. Son 330.000 personas las que viven allí, a las que hay que restar los que forman parte de la selección y los más de 10.000 aficionados que están en Francia siguiendo el milagro islandés, la gran sorpresa tras eliminar a Inglaterra.

Diego juega en el Oviedo y en enero estuvo en una convocatoria de Islandia, en un amistoso que jugaron contra Estados Unidos en California, donde perdieron 3-2. Diego o Diegui, se apellida Johannesson Pando, es de padre islandés y de madre asturiana. Una pareja que se conoció un verano en Benidorm, se casaron en Islandia y se quedaron a vivir en Asturias. Diego es lateral derecho del Oviedo y en diciembre el técnico islandés preguntó a su padre si estaba dispuesto a jugar con Islandia. A toda prisa se sacó la nacionalidad y a finales de enero se marchó a California, a pasar unos días con los ahora héroes de la Eurocopa.

«En una charla que tuvo conmigo el seleccionador me dijo: ‘‘Nuestra posesión es del 37%’’», para dejar muy claro, desde el principio, cuál es la filosofía del equipo. Y no la ha variado de enero a aquí. 34% fue su posesión en el estreno contra Portugal; 33% en el segundo choque contra Hungría, los dos acabaron empatados. 37%, como le dijeron a Diego, tuvo el balón en la victoria frente a Austria y repitió esa cifra en la victoria contra Inglaterra. Si de algo no se puede acusar a la selección islandesa es de tener las ideas claras. Saben que sus posibilidades pasan por defender y en eso están. «En esa convocatoria me sorprendió que jugaran de manera tan defensiva. No lo esperaba y no estaba acostumbrado. En la competición española no jugamos así. Pero bueno, a defender te haces enseguida». Diego es un lateral derecho ofensivo y en las imágenes de su único partido con Islandia se ve cómo muchas veces para su carrera cuando su equipo comienza un ataque. Con el 14 a la espalda, jugó toda la segunda parte de ese partido y, aunque su equipo perdió, para él fue una buena experiencia.

«Faltaban jugadores que están ahora, pero el ambiente era muy bueno». Diego, que no habla islandés pero sí que conoce algunas palabras, hizo muy buenas migas con el lateral derecho titular, quien le echó una mano. «Yo le decía ‘‘my teacher’’, por todo lo que me ayudaba». En el poco tiempo que tuvo para adaptarse, le enseñaron, sobre todo, conceptos defensivos, aunque, dice, «también salen muy bien a la contra». Lo que no se esperaba Diego era el nivel tan alto de juego de los islandeses, un país sin historia y donde sólo en los últimos años el fútbol ha crecido en importancia. Islandia ha dado un salto de calidad y «según me cuenta mi padre», continúa explicando Diego, «se debe a que se construyeron muchos campos de fútbol cubiertos, con lo que se podía entrenar todo el año, que allí hace mucho frío. Antes, el deporte principal era el balonmano». Ahora el país está pendiente de los veintitrés futbolistas que el próximo domingo se enfrentan a Francia, la anfitriona. Pocos sueñan con la sorpresa, pero Islandia se está especializando en romper todos los pronósticos.

Diego está de vacaciones hasta que se reincorpore al Oviedo. Reconoce que no tuvo tiempo para ver el choque de octavos, pero sí verá el de los cuartos. Se rumoreó que podía ser convocado para la Eurocopa, pero esta vez se quedó sin sitio. Quizá para el Mundial: por eso se va a apuntar a una academia de inglés, para entender a los entrenadores. Pese a su padre, descarta ya aprender islandés: demasiado difícil.