El martillo y la batuta

Portugal se encomienda a la pólvora de Cristiano, y Croacia, a la clarividencia de Modric en busca de un puesto en cuartos.

Portugal se encomienda a la pólvora de Cristiano, y Croacia, a la clarividencia de Modric en busca de un puesto en cuartos.

«Es un jugador fantástico, no tengo nada contra él, pero no soporto su teatralidad. Sus continuas quejas y caídas sólo producen un efecto muy negativo. No sé de qué va», decía Modric sobre Cristiano en 2009, cuando el croata era todavía jugador del Tottenham y Ronaldo, la estrella del United. Con el tiempo, acabaron siendo piezas básicas de la Décima y la Undécima del Real Madrid y hoy se enfrentan en busca de un puesto en los cuartos de final de la Eurocopa. Ahora, la opinión de Luka respecto al goleador es muy diferente: «Lo que ha conseguido es increíble. Es un gran compañero. No es fácil mantener el nivel cada partido, es uno de los mejores del mundo. Estamos felices de tenerlo aquí», admite el líder de Croacia, que mantiene a su país en vilo para el encuentro de hoy en Lens por unos problemas físicos. Modric descansó frente a España y su técnico no aclara las dudas sobre si tendrá a su director sobre el césped. Croacia, como el Real Madrid, es un equipo con su cerebro y otro muy distinto si no está un futbolista que se encuentra en la madurez de su carrera. En verano de 2012, cuando llegó al Santiago Bernabéu, le preguntaron en su presentación oficial por su puesto ideal sobre el césped: mediocentro, respondió ante la sorpresa de muchos, que le tenían por un mediapunta ofensivo. Puede que en algún momento lo fuera, pero en su ADN estaba comenzar un poco más atrás, participar en la recuperación y después ordenar el juego ofensivo. Hoy, aquella respuesta de Modric tiene mucho más sentido, aunque la denominación de pivote se le ha quedado corta. El madridista es un «todocampista» capaz de jugar en corto, en largo, dar el último pase e incluso desequilibrar con su regate y amenazar con su disparo de media distancia, como demostró con el golazo a Turquía en el estreno de los suyos en esta Eurocopa.

Croacia se apoya en la batuta de Modric casi tanto como Portugal lo hace en el martillo de Ronaldo. De sus goles depende el futuro de los lusos, que necesitaron dos de su estrella para no irse a casa antes de tiempo. «No todos han sido capaces de ganar a España, así que tenemos todo el respeto por Croacia», lanza «CR7», a un gol de igualar a Platini como máximo anotador en los campeonatos europeos. Tanto él como su selección sólo han tenido dos días de descanso entre la primera fase y los octavos, pero Cristiano insiste en que físicamente se encuentra mejor que otros años a esas alturas. «He ganado muchos títulos y ahora quiero uno con mi país», avisa, convencido de querer aprovechar la oportunidad que se le abre por el lado «fácil» del cuadro. Los chicos de Modric son el obstáculo más duro para Portugal, y viceversa, antes de un cruce asequible con Polonia o Suiza camino de semifinales.