Fútbol

La otra amenaza croata

Los ultras de Croacia han llevado a la Eurocopa el conflicto que tienen con su Federación. Amenazan con reventar el partido contra España, como ya hicieron con el de Chequia

Los aficionados croatas lanzaron bengalas y petardos en el partido que enfrentó a la selección de su país con la República Checa
Los aficionados croatas lanzaron bengalas y petardos en el partido que enfrentó a la selección de su país con la República Checa

Los ultras de Croacia han llevado a la Eurocopa el conflicto que tienen con su Federación. Amenazan con reventar el partido contra España, como ya hicieron con el de Chequia

La palabra «torcida» (que viene a significar hinchada en portugués) aparece en su nombre porque están inspirados en la afición brasileña. Pero son croatas, el grupo ultra más antiguo de Europa, los «Torcida Split 1950», seguidores del Hajduk y principales responsables de lo sucedido en el Croacia-República Checa: el lanzamiento masivo de bengalas al campo, que en parte le costó el empate a su equipo y que hoy supondrá una dura sanción. La económica está garantizada, y quizá también vaya acompañada de la pérdida de algún punto en el mismo Europeo o en la próxima fase de clasificación. O algo peor: «Tal vez nos tengamos que ir para casa por lo ocurrido», dijo Rakitic, que llamó estúpidos a este «pequeño grupo de aficionados».

Ellos son los que pretenden continuar con el vandalismo mañana en el partido contra España. Así lo han anunciado a través de las redes sociales, donde han mostrado un mapa del estadio de Burdeos, donde se disputará el encuentro, con flechas en los lugares donde se situarán los aficionados ultras y que pueden ser fuente de conflictos, la zona en la que se lancen nuevas bengalas o por donde se planea incluso una invasión del campo. Ya lo hicieron también para el duelo ante los checos: mostrar el mapa con marcas donde se iban a lanzar las bengalas.

Los «Torcida Split 1950» han protagonizado muchos incidentes a lo largo de la historia. Muchos fueron a luchar en la Guerra de los Balcanes por la independencia croata, y 27 de ellos fallecieron. Tienen una placa de homenaje en su estadio. En Francia no están solos. Algunos de sus enemigos habituales, los «Bad Blues Boys» del Dinamo de Zagreb, el rival deportivo, son esta vez aliados. También otros grupos radicales de otros equipos croatas. «Y vendrán refuerzos», han anunciado. El problema es que han llevado a la Eurocopa la guerra doméstica que los ultras tienen contra la Federación Croata, presidida por Davor Suker, ex jugador del Sevilla y del Real Madrid, y que tiene como vicepresidente a Zdravko Mamic, polémico personaje al que acusan de utilizar su cargo en beneficio propio.

«Dan miedo. Son terroristas del deporte», aseguró el seleccionador de Croacia, Ante Cacic. «Algunos medios croatas puede que no queden contentos con mis opiniones, pero esto pasa a menudo. Tratan de perturbar todo lo que hacemos, pero el 95 por ciento de los aficionados croatas sienten vergüenza por estos ‘‘hooligans’’», continuó. El currículum reciente de los radicales croatas es importante. El 17 de noviembre de 2014, en un partido de la fase de clasificación contra Italia en Milán, ya habían protagonizado lo del pasado sábado: petardos y bengalas volaron sobre San Siro. El duelo se suspendió durante diez minutos. En otro encuentro posterior contra Noruega se oyeron gritos racistas en la grada, por lo que la UEFA sancionó a Croacia con disputar el siguiente duelo a puerta cerrada. En él, el 12 de junio de 2015, de nuevo con Italia como rival, fue cuando los ultras fueron más allá, al lograr que en el corte del césped se dibujara una esvástica. El duelo se jugó en el estadio del Hajduk y el desagradable incidente se atribuye al grupo «Torcida Split 1950». A Croacia le costó la pérdida de un punto.

Otro asunto diferente es si Francia ha estado a la altura. Los avisos en Facebook y de la Federación Croata no fueron suficientes para impedir que los radicales introdujeran en el campo bengalas y artefactos para lanzarlas.

Juega Rusia: más peligro ultra

La semana y media que llevamos de Eurocopa la violencia radical ha quitado mucho protagonismo al fútbol. Entre los ultras, los rusos han sido los más peligrosos, sobre todo en la primera jornada, en la que se medían a Inglaterra en Marsella. Un grupo de unos 20 fue deportado y ya está en Moscú. Pero la amenaza continúa. «En la vida se dan injusticias. No somos culpables de nada, somos inocentes. Nuestro visado no está invalidado, podemos volver a Francia sin ningún problema», explicó Alexander Shprygin, considerado el cabecilla de los radicales. Rusia se enfrenta hoy a Gales. Si gana, seguirá en el torneo. Si pierde, queda fuera. En 2018 serán los anfitriones del Mundial.