Croacia se deja empatar y pierde a Modric contra España

Modric se resiente y pide el cambio
Modric se resiente y pide el cambio

«Ha sufrido un esguince del aductor y no podrá jugar en el próximo partido. Será mejor que descanse y esté dispuesto para los octavos de final», decía el médico croata acerca de Modric.

“Ha sufrido un esguince del aductor y no podrá jugar en el próximo partido. Será mejor que descanse y esté dispuesto para los octavos de final”, decía el médico croata acerca de Modric. El próximo rival de España no contará con su mejor futbolista, después de que se lesionara contra Chequia, cuando su equipo iba ganando 2-0. Sin él, el encuentro terminó 2-2. Chequia le había puesto todas las facilidades: planteó el mismo encuentro que contra España, sólo que menos rocosa. Dio el balón a Modric, para que éste moviera a su equipo y se echó atrás, con el plan de cazar algo en alguna salida. Pero es que ni siquiera salió bien. El primer tanto croata llegó en un mal pase defensivo, con el que Croacia montó la contra y Perisic la finalizó. El segundo tanto llegó en una jugada casi idéntica: la defensa checa perdió el balón cuando empezaba a jugar y ésta vez fue Rakitic quien parecía sentenciar el choque.

Pero no. Lo que sucedió después fue una crónica de sucesos para los croatas. Primero Rosikcy hizo su única aparición para dar el primer gol checo y después llovieron bengalas. «Podemos ser sancionados por las bengalas, son ‘‘hooligans’’, pido perdón, son terroristas deportivos, no representan a la afición», decía Cacic, entrenador croata. «Todo fue perfecto desde el principio, fuimos mejor equipo, pero tras el parón por las bengalas perdimos ritmo y energía», añadía Rakitic. Pasó que sus ultras lanzaron unas quince bengalas al campo y cuando un hombre del personal de organización las recogía, le lanzaron un petardo que le explotó al lado.

El árbitro suspendió el partido y, por un momento, pareció que lo daba por terminado, lo que hubiese supuesto una sanción para los croatas. Los futbolistas pedían calma a los aficionados y miraban de reojo al árbitro, temiendo sus decisiones, temiendo que el partido no continuase.

El colegiado se lo pensó dos veces y tras diez minutos de suspensión, decidió que había que acabar de jugar. Ya nada fue lo mismo, sin embargo: los croatas, estaban preocupados por las posibles consecuencias, fríos y sin Modric. «Ese fue nuestro problema. Es nuestro líder, tras su lesión no supimos ser el mismo equipo», decía Cacic tras el partido. Tras un penalti por una mano absurda, Chequia había empatado. Ahora se jugará todo contra España. Y sin Modric