Más confianza que descanso

Javier Miñano, el preparador físico de la Selección, asegura que muchas veces es más beneficioso para el grupo que se acostumbre a jugar junto que las rotaciones.

Javier Miñano, junto a Del Bosque, dirigiendo el entrenamiento de España
Javier Miñano, junto a Del Bosque, dirigiendo el entrenamiento de España

Javier Miñano, el preparador físico de la Selección, asegura que muchas veces es más beneficioso para el grupo que se acostumbre a jugar junto que las rotaciones.

«El toro te pilla por cualquier lado. Nos podían achacar en algún momento que no tuviéramos un once o que no se viera el modelo de España. El seleccionador ha optado por esto [una alineación estable] que es muy parecido a lo que ha sucedido en Suráfrica o en la última Europa», asegura Javier Miñano, preparador físico de España desde que Vicente del Bosque se hizo cargo del banquillo de la Roja. El técnico español prefiere un equipo reconocible en el que los jugadores se entiendan por inercia, mientras el estado físico de los futbolistas no perjudique el rendimiento global. «No está muy contrastado que dar descanso a un jugador que está habituado a jugar vaya a mejorar su rendimiento. Analizamos el rendimiento individual de cada jugador, pero no lo ponemos como generalidad. El rendimiento colectivo prima sobre el individual. Estar más habituado a jugar con lo que tienes alrededor es más positivo que dar descanso a un determinado jugador», explica Miñano a LA RAZÓN.

El fútbol es una cuestión de confianza. Y Del Bosque no encontró razonamientos físicos ni técnicos para hacer cambios ante Croacia. Y tampoco los encuentra ahora, de momento, en ese aspecto. «No había problema y tampoco le puedes decir al seleccionador “este jugador no puede jugar porque tiene algún problema físico o médico”», razona el preparador de la Roja.

El aspecto físico no es un problema para España. Los jugadores están acostumbrados a jugar dos partidos a la semana, a combinar la Liga con la competición europea. Y el ritmo en la Eurocopa es similar. Partidos cada cuatro días en la primera fase que deberían haber continuado en la misma secuencia si España hubiera sido primera. «Mucho no cambia que ahora haya seis días entre partidos. A lo mejor en otro contexto sí se podría producir una relajación, pero en el contexto que nos ocupa, no. El tener la motivación o la ilusión de querer continuar en competición y sobre todo enfrentarse a una selección tan importante y tan fuerte como Italia es suficiente», asegura Miñano. Ese espacio de seis días ha permitido que los jugadores disfrutaran de su primer día de descanso desde que el 4 de junio se concentraron todos en Las Rozas. «Llevamos un mes concentrados. La idea era que ellos desconectaran. Yo creo que se puede desconectar poco porque estás en el mismo contexto, con los mismos compañeros, pero la idea era que se pusieran un pantalón vaquero, salieran a dar una vuelta e hicieran algo no tan rígido en cuanto a horario como tenemos en la concentración y pudieran distanciarse», explica el preparador físico.

Eso permite que los jugadores empiecen a recuperarse mentalmente. Una labor que ya iniciaron algunos de ellos tras la derrota contra Croacia. Y el ejemplo es Piqué, que envió a través de las redes sociales un mensaje de optimismo nada más acabar el partido. «Todavía con las pulsaciones altas, con mucha tensión y a los diez segundos de terminar el partido tiene la capacidad de reconducir esto hacia un mensaje de unión, de ilusión y de fortaleza».

España se ha desgastado mental y físicamente en la primera fase. Casi ninguna selección ha exprimido tanto a sus titulares como la Roja. Sólo ha utilizado a 17 jugadores. Bruno, con cerca de una hora de juego, es el que más ha participado desde el banquillo. Pedro, que sólo jugó ocho minutos ante la República Checa, el que menos de los que ha saltado al campo. El jugador del Chelsea fue el primero en quejarse de su falta de participación en el juego. «Nos extrañó a todos una situación que puede ser normal, un jugador que quiere jugar, pero no estaba dentro del contexto adecuado», asume Miñano.

La actitud de los suplentes, que no pierdan la ilusión y las ganas de competir por un puesto, es fundamental para lograr los éxitos. «Siempre hemos contado con banquillos que han apretado al titular y le han ayudado a mejorar su rendimiento».