Tenis

Federer, el nuevo viejo rey

El tenista suizo recuperará el lunes el número uno, que tenía Nadal, y será el más veterano de la historia en liderar la ATP.

A Federer le entregaron un simbólico trofeo por ser el número uno con más edad
A Federer le entregaron un simbólico trofeo por ser el número uno con más edad

El tenista suizo recuperará el lunes el número uno, que tenía Nadal, y será el más veterano de la historia en liderar la ATP.

Una doble falta puso el punto y final al partido de cuartos de Federer contra Haase en Rotterdam (4-6, 6-1 y 6-1) y dio paso a una nueva hazaña del ganador de 20 «Grand Slams»: cinco años y 106 días después de la última vez, y 14 años después de la primera (2/2/2004), volverá a ser número uno del mundo, desbancando a Rafa Nadal, que estaba en el trono desde el pasado agosto. Podrá aumentar el suizo las 302 semanas que ya ha estado al frente de la ATP, que eran un récord. Federer, que tiene mil plusmarcas, está batiendo ahora las de longevidad. Será número uno (el lunes se hará efectivo) con 36 años, seis meses y 11 días; Agassi lo había logrado con 33, lo que era impensable en esa época, y a la edad que tiene ahora Federer se retiró, con el cuerpo dolorido por las lesiones y por temporadas y temporadas de competición al máximo nivel. El carismático tenista estadounidense tuvo una segunda juventud superada la treintena, como el helvético ahora. El año 2013 lo cerró Roger con sólo un título, en Halle, lo que supuso el inicio de una lenta caída. A Nadal, que ha sido su gran rival histórico, se unió Djokovic y entre los dos le quitaron foco. Comenzó el reinado del serbio y, aunque Federer le hacía frente en ocasiones, en los torneos «grandes» no podía con él. La lesión que sufrió en Wimbledon en 2016 parecía que podía marcar definitivamente la trayectoria del helvético, pero regresó en enero de 2017 de forma sorprendente. También «volvió» Nadal, una vez controlados sus problemas en las rodillas, y la gran rivalidad histórica del tenis se retomó.

A las órdenes de Ivan Ljubicic, Federer ha pulido su revés, ha incidido en ser más agresivo y ha medido su calendario al milímetro para que se le vea apenas 13 o 14 torneos por curso, pero siempre sano. Esta semana se ha saltado esa filosofía, pero el premio era goloso. Su intención de seguir compitiendo a pesar de la edad era aumentar la cosecha de «Grand Slams», y en esta nueva época ha sumado tres (dos Abiertos de Australia y un Wimbledon) a los 17 que ya tenía. El número uno no era en principio un objetivo, aunque el año pasado, ante la posibilidad de serlo, jugó en Toronto y después lo pagó en el Abierto de EE UU. Esta vez lo tenía más a tiro todavía: después de ganar en Melbourne se quedó a 155 puntos de Nadal y se apuntó a Rotterdam, un torneo que en principio no estaba en sus planes. Le dieron una invitación y con tres triunfos ha vuelto a lo más alto. Lo que dure ahí está en el aire. Si no pasa de semifinales en Holanda sacará sólo 25 puntos a Nadal, si llega a la final le aventajará en 145 y si conquista el torneo, en 345. La diferencia es poca y el suizo defiende ahora 2.000 puntos en Miami e Indian Wells. Luego, en la tierra, es Rafa quien tendrá más difícil sumar, aunque es presumible que el suizo no dispute ningún partido sobre arcilla. La batalla se extenderá durante todo el año.

«Cuando eres mayor, sientes que tienes que duplicar el trabajo, así que ser número uno esta vez puede significar más para mí que cualquier otra. Es un sueño, no lo puedo creer», dijo el tenista de Basilea, aplaudido por un público que lo idolatra. Antes, se le había escapado alguna lágrima. Ya se sabe que es más fácil verle llorar que verle sudar.