McLaren, sin fiabilidad

Fernando Alonso no pudo terminar en Canadá debido a una avería, la segunda consecutiva este año. Vettel ganó por delante de Bottas y Verstappen. Carlos Sainz logró el octavo puesto.

Fernando Alonso no pudo terminar en Canadá debido a una avería, la segunda consecutiva este año. Vettel ganó por delante de Bottas y Verstappen. Carlos Sainz logró el octavo puesto.

Las cosas no pintan nada bien en el equipo de Fernando Alonso. El asturiano firmó ayer su segundo abandono consecutivo y, lo que es peor, parece que las escuderías que eran sus rivales directos en los primeros compases de esta campaña han evolucionado mucho más. Renault, Haas, Force India e incluso Sauber-Alfa Romeo estuvieron por delante en el circuito canadiense «Gilles Villeneuve» y, además, el coche de Alonso sufrió una avería relacionada con los escapes que obligó al piloto a tomar el avión de regreso a Europa antes de tiempo. McLaren tiene un motor que gana carreras, es el mismo que llevan los Red Bull que conquistaron el triunfo en Mónaco de la mano de Daniel Ricciardo, pero está claro que la adaptación del chasis a la unidad de potencia de Renault no funciona todavía. Y no lo hará ni siquiera en los próximos meses.

La decisión de cambiar de suministrador de motores llegó tarde para el equipo de ingenieros y ahora, una vez que disponen de un bloque mucho mejor que el Honda, salen a relucir determinadas carencias que reflejan la poca competitividad del equipo, la falta de presupuesto y, por tanto, las nulas posibilidades de evolucionar. El coche no fue competitivo durante la clasificación y en carrera tampoco dio muestras de mejorar su rendimiento. El asturiano navegó en la zona de puntos hasta que la avería le condenó a la retirada. Mejor le fueron las cosas a Carlos Sainz, que batalló durante toda la prueba con «lobos» como Ocon, su compañero Hulkenberg y el propio Leclerc. El madrileño se mantuvo cerca del otro piloto de Renault, aunque esta vez sus estrategias eran similares y no hubo órdenes de equipo como sí ocurrió en Mónaco cuando Sainz debió dejar pasar a su compañero que iba con una estrategia mejor y más velocidad. Acabó en un meritorio octavo puesto. Por arriba, Ferrari y Sebastian Vettel controlaron la carrera de principio a fin. El monoplaza rojo no tuvo rival en Canadá y esta vez, por increíble que parezca, Bottas fue el mejor Mercedes con un Hamilton desconocido por su irregularidad, sobre todo en un escenario en el que ha ganado en numerosas ocasiones. El alemán no falló en la salida, aprovechó la «pole» lograda el sábado y mantuvo una cómoda distancia con Bottas, que no pudo hacer nada por inquietarle. Mercedes no contaba con ser segundo en Montreal y mucho menos que su piloto estrella y vigente campeón estuviera tan poco afortunado. Ahora la lucha por el título se aprieta de nuevo con Vettel y Hamilton en los primeros puestos y la sensación de que el dominio de Mercedes parece haber terminado. Los problemas con la unidad de potencia y, sobre todo, la adaptación de Lewis a los nuevos neumáticos traen de cabeza a ambas partes. Entre tanto, la renovación con la escudería alemana parece estancarse, aunque el inglés no termina por decidirse a pesar de los 50 millones de euros anuales que cobra.

En Canadá la F-1 volvió a vivir una carrera aburrida donde los neumáticos jugaron otra vez un papel decisivo, ya que no hubo margen para las estrategias con una sola parada y sin cambios de posiciones entre los primeros clasificados. Urgen cambios en todos los sentidos.