Atlético de Madrid

2-5. Una pareja que asusta

Tres goles de Griezmann, uno de Diego Costa y otro de Koke dieron el triunfo al Atlético ante un Sevilla flojo en defensa. Los de Montella se apagaron pronto y reaccionaron tarde espabilaron marcaron al final

Diego Costa y Griezmann hicieron añicos al Sevilla. Son ya una pareja letal que celebra los goles de esta forma
Diego Costa y Griezmann hicieron añicos al Sevilla. Son ya una pareja letal que celebra los goles de esta forma

Tres goles de Griezmann, uno de Diego Costa y otro de Koke dieron el triunfo al Atlético ante un Sevilla flojo en defensa. Los de Montella se apagaron pronto y reaccionaron tarde espabilaron marcaron al final.

Se juntaron Griezmann y Diego Costa y voltearon el Pizjuán. El Atlético lo tuvo todo de cara, marcó cinco goles, encajó dos al final y salió reforzado en sus aspiraciones de ser segundo. Un triunfo en un partido tenso, pero muy trabajado de los de Simeone, que minimizaron a un Sevilla impotente, dadivoso en defensa y que sólo sacó su orgullo cuando lo tenía todo perdido.

El Sevilla salió a todo gas. Entradas por las bandas, llegadas, un centro de Navas y Oblak evitando el gol a remate de Muriel. Paradón del esloveno –alguno se acordó de Moyá y la Copa– y Correa a las nubes. Enchufados los de Montella y dubitativo el Atlético, encerrado, atosigado, sin darle salida al balón, se refugiaba en su campo. Pelea, faltas, se disputaba metro a metro el balón hasta que Jesús Navas se lesionó y el partido tomó otro cariz.

Y el que se encargó de mover el árbol fue Diego Costa. Se peleó con Mercado, con Lenglet, simuló una falta y vio una amarilla. Fue la chispa, el detonante para que ocurriera algo. En el guión de Montella no estaba que Sergio Rico le diera un balón a Banega dentro del área. Se entretuvo el argentino y apareció el inefable Diego Costa para robar y marcar. El castillo de naipes sevillista, por los aires. El planteamiento por los suelos y a remar contracorriente frente a un Atlético más espabilado, mejor posicionado y dispuesto a hacer más daño en cuanto viera una rendija. Y la encontró Griezmann para marcar un golazo desde fuera del área.

La goleada

Dos regalos y dos goles para firmar la goleada en una segunda parte que el Atlético afrontó con confianza, convencido de que si el Sevilla daba un paso adelante y arriesgaba podía ser víctima de su ansiedad. Y eso ocurrió. Un error de Lenglet propició el penalti de Rico a Diego Costa. Sin discusión. Transformó Griezmann, enmudeció el Pizjuán porque nadie esperaba este varapalo. Los antecedentes coperos se fueron al limbo. El Sevilla bajaba los brazos, pese a los intentos de Montella de juntar a Ben Yedder con Muriel en busca del gol imposible. El amago de reacción fue efímero. El Atlético seguía firme atrás, fuerte en medio campo y con hambre en la pareja Costa-Griezmann.

La voracidad de los dos delanteros permitió que llegara el cuarto. El regalo en esta ocasión fue de Mercado y el pase de Griezmann lo estampó Koke en la red. La suerte estaba echada. Ni N'Zonzi ni Banega ni Sarabia habían podido sacar su exquisito repertorio y Simeone tuvo la osadía de sacar a Vitolo y Gameiro. El canario estuvo a punto de marcar en un disparo lejano. Pitos para ambos, pero la banda sonora estaba desafinada. El que afinó fue Griezmann, en jugada de Saúl, para hacer el quinto.

Una victoria contundente, cimentada en la parada inicial de Oblak, el trabajo colectivo, los regalos sevillistas y la voracidad de Griezmann y Diego Costa. El miércoles, el Leganés y el domingo al Camp Nou. Casi nada.