El Atlético se despide en tono menor

El Mallorca no aprovechó la apatía rojiblanca para ganar

FALCAO no consiguió batir a Aouate en su despedida como rojiblanco en el Vicente Calderón. El colombiano peleó con los defensas rivales
FALCAO no consiguió batir a Aouate en su despedida como rojiblanco en el Vicente Calderón. El colombiano peleó con los defensas rivales

MADRID- Temporada de puerta grande para el Atlético, que ayer despidió a Falcao en el Calderón. El colombiano se va; la afición lo asume, porque sabe la penuria económica en la que se mueve el club, y se mostró muy cariñosa con su goleador, con un futbolista que es letal en el área y que está llamado a triunfar donde vaya –parece que Mónaco va a ser su destino– dada su capacidad para el remate.

Simeone no se guardó nada en el cierre de la temporada. Jugaron los habituales, los que ganaron al Madrid en el Bernabéu. Y trataron de hacerlo bien, con decoro ante el Mallorca de Manzano, al que le iba la vida en el partido. Y fue el equipo bermellón el primero en avisar. Dos remates de Javi Márquez pusieron a prueba a Courtois, otra vez rápido de reflejos. Para nivelar, fueron Falcao y Diego Costa, de cabeza, los que dieron señales de que el Atlético no iba a regalar nada.

No hubo regalos, no hubo mucho fútbol y al Mallorca le faltó un poquito más de ambición para haber ganado porque el Atlético no mostró la voracidad de otras veces y la intensidad que le ha servido como principal argumento para devorar rivales. Costa hizo un par de jugadas con sello personal y le anularon un gol. Lo mismo que a Falcao.

Simeone tiró de Óliver para que el infante mostrase su calidad y su buen entendimiento con el balón. Adrián salió para confirmar que ésta no ha sido su temporada, mientras que Giovani espabiló y obligó a Courtois a estirarse en el lanzamiento de una falta. El belga fue decisivo para los suyos.

El partido se fue cayendo con el transcurso del tiempo, aunque el golpetazo que se llevó Filipe Luis en la cara motivó el gran susto de la tarde. El brasileño pasó a observación porque el percance pareció grave. La nota triste de una tarde en la que los protagonistas no estuvieron muy inspirados. Para el Atlético, era un trámite ante un rival que se jugaba la vida, pero que no encontró premio.