El espectáculo debe continuar o la auto-elegía de Mercury

SENTIDO HOMENAJE. Los jugadores del Barcelona y del Villarreal guardaron un minuto de silencio en memoria del entrenador
SENTIDO HOMENAJE. Los jugadores del Barcelona y del Villarreal guardaron un minuto de silencio en memoria del entrenador

Freddie Mercury es el único artista de la historia que escribió su propio obituario. Lo hizo a cuatro manos con su colega Brian May, cuando ya se sabía mortalmente empitonado por el SIDA. «The show must go on» («El espectáculo debe continuar») es un espeluznante testimonio en el que el líder de Queen quiso dejar claro que, en ciertos personajes públicos, la proyección de su obra es más importante que los prosaicos avatares de su existencia. Tito Vilanova será siempre el entrenador que catapultó al Barcelona hasta los cien puntos. La insondable tragedia de su fallecimiento, joven y triunfante, como mueren los mitos, siempre será una (tristísima) anécdota al lado del hito que supuso su paso por el banquillo, sólo o en compañía de Guardiola, en la historia de la entidad. Es verdad que el sordo golpetazo de la tragedia empequeñece hoy a cualquier noticia que genere el Barça. ¿A quién le importan las miserias de Rosell y Bartomeu? ¿Qué más da la melancolía de Messi? ¿Cómo preocuparse por la veda del mercado impuesta por la FIFA? Pero mañana mismo, ¿de qué hablará toda la prensa deportiva barcelonesa? Pues de estos asuntos menores, claro, porque el espectáculo debe continuar hasta que Tito Vilanova no sea el pobre hombre derrotado por el cáncer sino uno de los artífices de la más revolucionaria reinvención del fútbol en medio siglo.