Eurocopa

España chuta y cambia el chip

Macedonia no es Francia ni España un desecho de tienta. Contra los descendientes de Alejandro Magno, que en este campo de batalla son unos parvulitos, recuperó sensaciones, fútbol y olfato de gol, aunque esto parezca una exageración frente a un rival tan débil.

Macedonia no es Francia ni España un desecho de tienta. Después del traumático Mundial, la Selección probó su fuerza mental en casa de los franceses y perdió. No fue una derrota sonrojante. Contra los descendientes de Alejandro Magno, que en este campo de batalla son unos parvulitos, recuperó sensaciones y fútbol, aunque esto parezca una exageración frente a un rival tan débil, y, lo que también es importante, fundamental, olfato de gol: 5-1.

Y había nubarrones, no sólo atmosféricos, sobre este primer encuentro de la fase de clasificación para la Eurocopa de Francia'2016. Toda el agua que cayó ayer en Valencia se estancó en el campo del Levante, muy pesado; pero no fue obstáculo para la reivindicación de la Roja, equipo en fase de una reconstrucción complicada porque no es fácil suplir a Xavi, el centro de gravedad y el cerebro de la Selección durante los últimos ocho años; a Puyol, el carácter, o a Alonso, el equilibrio. Sin Xavi y sin el lesionado Iniesta, pieza imprescindible para la rehabilitación, cuesta salir adelante y recuperar la identidad que cualquiera se atreve a discutir. Un problema añadido al estacazo de Brasil es que a la Selección le han perdido el respeto, y costará lo suyo recuperarlo. La estrella sobre el escudo y los radiantes oropeles eurocoperos no son freno para quienes ya no ven enfrente a un campeón, sino a una escuadra frágil, insegura y despeluchada. Algo así debió pensar Macedonia, que en el minuto 5 probó los reflejos de Casillas con un lanzamiento de falta de Ibraimi. El portero de las 157 internacionalidades, bien colocado, despejó.

La parada de Casillas revitalizó a la compañía, consciente de que había que espabilar, y cuando se cumplía el minuto 17 ya ganaba 2-0. El primer tanto lo marcó Sergio Ramos de penalti con paradinha, penalti infantil de Mojsov a Silva, un futbolista que es mucho más que los restos del imperio. Poco después, jugada española en el frente de ataque para que Juanfran, desde la derecha, propiciara el primer tanto de Alcácer con la Selección. Y en su casa. Doble alegría. Sensaciones positivas.

Cuando el partido parecía controlado, y sentadas las bases de la nueva España –más ágil, más veloz en las combinaciones, más profunda y rematadora, más creíble y acreditada–, una bajada de tensión, propia de los desajustes del momento, propició un ataque macedonio, la entrada de Trajkovski en el área y la zancadilla de Juanfran. Ibraimi tiró muy bien y Casillas nada pudo hacer por detener el penalti. Sombras, sospechas de recaída. Fue un lapso.

Si los goles proporcionan seguridad, el buen fútbol reconforta. Así es como la Selección restablece sensaciones perdidas y crece, tanto que hasta Busquets es capaz de marcar. Suyo fue el 3-1 inmediatamente antes del descanso. Tuvo suerte porque el balón rozó en un defensa.

Y de nuevo la remontada empezó con una parada de Casillas (min 46), un mano a mano despejado con la pantorrilla; bronca desde la banda por el despiste general; pero la realidad se impone. Cesc Fàbregas se sabe protagonista y ejerce; Silva inventa, Koke se va soltando, Busquets tapa huecos, la defensa cierra bien y en la delantera se aprecia el disfrute. Alcácer no desentonó, pero fue Silva quien rubricó su actuación con un gol magnífico, el 4-1.

Con el marcador así de favorable, Del Bosque introdujo cambios, piezas para el futuro, Isco, Bartra y, en el minuto 78, Munir.

A Munir lo ha cazado la Selección al vuelo; el jugador se veía con la zamarra marroquí, que es lo que quería su padre y a él le hacía tilín; pero la sorprendente y extraña lesión de Diego Costa le puso a huevo. Es de Galapagar, como recuerda Del Bosque, y jugará con España.

Su intervención fue tan testimonial en el campo como decisiva en el despacho. Pero estuvo, con un equipo en vías de recuperación, reencontrado con el buen gusto por el fútbol y con ambición, aunque el catalizador fuera un adversario tan frágil y sombrío como Macedonia. Es un primer paso, entre algún temblor, que ha servido para comprobar que Casillas es un portero fiable, al menos en la Selección, y que el 5-1 de Pedro fue el mejor final posible en tiempos de redención.

- Ficha Técnica:

5. España: Casillas, Juanfran, Albiol, Sergio Ramos (Bartra, m.68), Jordi Alba; Busquets, Koke (Munir, m.78), Cesc; Pedro, Silva y Alcácer (Isco, m.57).

1. Macedonia: Pacovski, Ristovski, Sikov, Cuculi, Mojsov, Alilovski (Demiri, m.46); Trajkovski, Spirovski (Radeski, m.64), Ibraimi; Abdurahimi (Krste Velkoski, m.74) y Jahovic

Goles: 1-0, m.15: Sergio Ramos, de penalti. 2-0, m.17: Alcácer. 2-1, m.28: Ibraimi, de penalti. 3-1, m.45: Busquets. 4-1, m.50: Silva. 5-1, m.91: Pedro.

Árbitro: Anastasios Sidiripoulos (GRE). Amonestó por España a Koke y Cesc, y por Macedonia a Ritovski y Abdurahimi.

Incidencias: partido correspondiente a la primera jornada de la ronda de clasificación para el Europeo de Francia 2016 disputado en el estadio Ciutat de Valencia ante 22.000 espectadores.