Kroos: «Ancelotti me ha dado un rol más defensivo y me siento a gusto»

En una entrevista para Fifa.com, el centrocampista del Real Madrid repasa su gran año como campeón del mundo y del Mundial de Clubes. En lo personal, afirma: «Creo que soy un buen padre».

Cuando uno ve a Kroos, jugar con la serenidad que lo hace a sus 25 años, siendo la pieza clave para que el Madrid o su selección alcance el equilibrio en su juego, reconoce a primera vista la calidad técnica y táctica del centrocampista alemán. Tanto es así, que Toni Kroos se ha consolidado como pieza clave en los esquemas de Alemania, selección campeona del mundo, y del Real Madrid, ganador de la última Copa Mundial de Clubes.

Sin embargo, sus impresiiones, pareceres y hasta su voz son poco conocidad, algo que nos permite Fifa.com en esta entrevista que reproducimos a continuación.

-Toni, ha dejado atrás un año especialmente brillante. ¿Podría afirmarse que 2014 fue también el año en el que demostró toda su clase en la palestra internacional?

-Obviamente, fue un año excepcional y particularmente exitoso. Pero ocurre que cuando uno gana tantas cosas, sobre todo un Mundial, la gente considera que el equipo ha jugado mucho mejor que antes, y eso es algo con lo que nunca he estado de acuerdo. Tanto yo, a nivel personal, como la selección, ya habíamos alcanzado un nivel altísimo. La única diferencia es que el año pasado obtuvimos una magnífica recompensa. Con todo, es verdad que yo también di un paso hacia adelante, porque no es sencillo demostrar tu calidad en un Mundial y, acto seguido, cambiar Múnich por Madrid.

-¿Se produce por tanto una evolución futbolística también a nivel mental?

-No hay duda de que el factor psicológico es muy importante en el fútbol. Cuando uno ve recompensado su trabajo con títulos, parece que todo se hace un poquito más fácil. Pero, si le soy sincero, creo que yo nunca he tenido problemas de mentalidad.

-Una de sus cualidades que más admiración despierta es que, pese a su juventud, siempre mantiene la cabeza fría y la tranquilidad en situaciones de extrema exigencia. ¿Cómo lo hace?

-A mi juicio, hay dos razones. Por una parte, confío en todo momento en mi calidad, porque sé de lo que soy capaz y sé que no debo ponerme nunca nervioso. Por otra, soy una persona plenamente consciente de que en el mundo hay cosas muchísimo más importantes que el fútbol. No pasa nada por perder un partido. Antes del pitido inicial, pienso que, pase lo que pase, lo peor que nos puede pasar es que perdamos un partido de fútbol. Nada más. Esto no significa que salte menos concentrado al césped o que no quiera ganar. Pero digamos que me da cierta tranquilidad.

-En Alemania se le considera un niño prodigio y un talento único desde hace diez años. Ya entonces se dijo que sería el próximo diez de Alemania, lo cual generó una presión enorme sobre usted. Ahora que ya es campeón del mundo y juega en el Real Madrid, ¿se siente más aliviado?

-No, porque no fui yo quien se puso esa presión. La presión venía del exterior. Lógicamente, cuando uno empieza a jugar al fútbol, sueña con ganar títulos importantes, pero yo nunca me presioné a mí mismo pensando que algún día debía ser campeón del mundo. Si no hubiéramos ganado en Brasil, ahora mismo estaría aquí sentado con el mismo buen humor. Obviamente, haberlo conseguido es algo grandioso. Como usted dice, estamos aquí casi diez años después y todavía no soy un veterano. Esto demuestra que la progresión de un futbolista requiere tiempo y que, independientemente de lo bueno que sea, nunca debe precipitarse.

-En Brasil fue el encargado de mover los hilos del mediocampo alemán. En su opinión, ¿en qué fue superior Alemania al resto?

--Fuimos una piña. Además, contamos con un entrenador excelente que nos preparó muy, muy bien ante cada rival. Sabíamos que sólo seríamos campeones si nos manteníamos unidos, si actuábamos siempre en bloque tanto para defender como para atacar. Nosotros no tenemos esa clase de jugadores en los que puedes confiar para que resuelvan los partidos ellos solos mientras el resto del equipo se dedica a defender. Nosotros éramos conscientes de que todos debíamos participar en labores defensivas y que teníamos que jugar al fútbol como un equipo. Logramos plasmar perfectamente estas ideas en la cancha y, por eso, a mi modo de ver, no hubo ninguna selección mejor que la nuestra.

-¿En qué medida aumentó en Brasil su peso como líder de la selección alemana?

-En general, no me gusta mucho eso de ser el líder, pero es verdad que cada vez que salto a un terreno de juego procuro asumir mi responsabilidad. Siempre ha sido así, dada mi posición en el campo. Mi estilo requiere involucrarme mucho en el juego y entrar constantemente en contacto con el balón. Es inevitable estar presente.

-En la final de Río protagonizó un momento delicado: su pase atrás de cabeza no fue bueno y el argentino Gonzalo Higuaín se encontró de pronto solo frente a Manuel Neuer. ¿Qué le pasó por la cabeza en ese momento?

-[Piensa] ¡Vamos 0-0 y esto sigue!

-¿Sólo eso?

-¡Sí!

-¿No pensó ni siquiera por un instante que todo podría haber terminado ahí?

-¿El qué podría haber terminado? Era más o menos el minuto 20 de partido y el resultado era de empate a cero. Menos mal que Higuaín mandó la pelota en dirección al banderín de córner [ríe]. No, estas cosas pasan constantemente. Es algo muy normal. Naturalmente, Argentina tuvo la oportunidad de adelantarse en el marcador. Nosotros también tuvimos una o dos a lo largo del encuentro. Fue un choque muy igualado, y al final tuvimos la suerte del campeón. Y todos felices de que así fuera.

-Usted se formó como centrocampista ofensivo, pero en el Real Madrid desempeña un papel más bien defensivo...

-Al fin y al cabo, lo determinante es entrar en el engranaje del equipo. Nosotros solemos jugar con tres mediocampistas, y soy yo quien asume un papel más defensivo, sí, pero lo llevo haciendo desde principio de temporada y me siento a gusto. Por supuesto, responde también a una petición expresa del técnico, pero coincide con mi opinión de cómo se debe jugar en esa demarcación. Así las cosas, estoy muy contento por cómo me está yendo todo. He ido retrasando mi posición conforme han ido pasando los años, y no tengo ningún problema con ello.

En el Madrid también es importante mantener un buen equilibrio, porque normalmente jugamos con muchos atacantes. Por eso es secundario que yo llegue más al área rival. Lo principal es que me ocupe de la circulación del balón en el centro del campo y que no perdamos nunca la posición en esa zona.

-¿Le gusta su nueva vida en Madrid?

- ¡Sí, mucho! Al principio tienes que acostumbrarte a las novedades, pero, a fin de cuentas, en el fútbol es casi todo igual. Existen un par de diferencias, o quizá tres, sobre todo de mentalidad. Pero soy una persona que se adapta rápidamente y que, cuando sé cuál es el ritmo a seguir, no tengo mayores problemas. Irme a otro país, no poder comunicarme igual que en Alemania a causa del idioma... Todo esto forma parte de un paso adelante que decidí dar y de un reto que quise afrontar conscientemente.

-Tras su etapa en el Bayern de Múnich, ahora conoce también cómo se vive dentro de otro de los clubes más grandes del planeta. ¿Qué hace tan especial al Madrid?

-Lo notas sobre todo en los desplazamientos. Ves que la gente se revoluciona. Hace poco estuvimos en Dubái, y uno piensa que va a un lugar remoto, pero cuando llegamos allí tuvimos la sensación de que los hinchas se volvían incluso "más locos"que los de Madrid, que los españoles. Creo que eso lo dice todo. Es un club que ha ganado infinidad de títulos y que ha vuelto a conformar un equipo de máximo nivel con grandes jugadores. Para mí, eso es lo que hace tan atractivo al Real Madrid.

-Terminamos la entrevista con una pregunta diferente: si le concedieran el Balón de Oro por una actividad cotidiana que se le da especialmente bien, ¿cuál sería?

- Creo que soy muy buen papá [sonríe]. ¡Y eso sí que es lo más importante!