La «cobra» de Pep a Cesc

Guardiola no hizo bien la digestión de un partido que comenzó ganando y en el que terminó perdiendo, además de los puntos, a Agüero y Fernandinho, expulsados. Todo esto originó otro desencuentro con Cesc, que fue a extenderle la mano y no dio crédito a la reacción de Guardiola. Sin inmutarse, el técnico se fue al vestuario. Hay quien dice que no le vio, pero yo creo que se percató «con el rabillo del ojo» y evitó el saludo.

- La traición

Estas cuitas no son nuevas. La relación del jugador con el entrenador del City es inexistente desde hace tiempo, a pesar de que en alguna ocasión se hayan echado flores de cara a la galería. Es cierto que el técnico hizo todo lo posible para que el futbolista regresase al Camp Nou desde el Arsenal, pero a partir de ahí su relación se fue deteriorando. De puertas para adentro, Guardiola fue perdiendo la fe en Fábregas y criticaba cómo era posible que un chico de la casa no aceptara con más humildad los cambios y las decisiones de su entrenador. Esto provocó un distanciamiento hasta el punto de retirarse la palabra. En realidad, Pep llegó a sugerir en círculos íntimos que lo de Cesc había sido poco menos que una traición, cuyo punto final fue el «sí, quiero» a Mourinho para irse al Chelsea.

- Cero «feeling»

Los dos volvieron a encontrarse este sábado con la «cobra» de Pep. Hay que esperar a ver lo que ocurre en el partido de vuelta para saber si quienes fueron amigos y pasaron a ser «enemigos íntimos» recuperan parte del «feeling» perdido.