La felicidad de James

Se siente motivado y feliz por poder triunfar en el Madrid, donde ya firma la mejor temporada de su carrera. Es básico para Ancelotti

El colombiano James Rodríguez celebra un gol con el Real Madrid esta temporada
El colombiano James Rodríguez celebra un gol con el Real Madrid esta temporada

A mediados de agosto de 2012 James estuvo en Madrid concentrado cuatro días con la selección colombiana. Entre entrenamientos y reuniones técnicas, disfrutaba jugando a la vídeo consola y bromeando sobre el resultado de las partidas con Juan Fernando Quintero, otro de los jovencitos del grupo. Entonces, el líder del equipo era Radamel Falcao, estrella del Atlético y perfecto anfitrión de la plantilla en aquella visita a la capital. James acababa de terminar su segunda temporada en el Oporto, la más goleadora por detrás de la actual, y no podía imaginar que dos años después Madrid sería su casa y el lugar en el que quiere estar mucho tiempo y consolidarse como una gran estrella.

«Está muy contento de jugar en el Real Madrid, se siente muy motivado», aseguran desde su país, revelando algo que su esposa ha confirmado hace poco en algunas entrevistas. Ha llevado la camiseta blanca con el número 10 con toda naturalidad desde el primer día y ha demostrado inteligencia para adaptarse a lo que Ancelotti le pedía para poder formar parte del sistema.

Florentino invirtió 80 millones para tener al futbolista que lideró a los «cafeteros» en el Mundial, que fue máximo goleador y que ganó el premio al tanto más espectacular del torneo. A todas esas expectativas ha respondido James, que tras su fractura en el pie derecho ha vuelto mejor que antes. Lejos de hacerle perder el sitio, el percance le ha permitido descansar y regresar más fuerte incluso. Con más de un mes todavía por delante para el final, ésta es ya su mejor temporada tanto en fútbol como en números. Acumula 15 goles y 13 asistencias en 39 partidos, el mejor rendimiento de su carrera, porque en su único año en el Mónaco acreditó 12 y 14, mientras que en el Oporto no pasó de los 14 tantos y 8 asistencias de la temporada 2012-13. A pesar de tener al lado a Cristiano, Bale, Benzema e Isco, tanto la afición como el entrenador confían en él para que tire del equipo, como ya ha hecho varias veces esta temporada. Él ha entendido que tiene que jugar un poco más atrás a la hora de defender, algo que no le impide ser protagonista en ataque. «Nos da verticalidad y último pase», reconocía Ancelotti de un futbolista que ha participado en la mayoría de los últimos tantos que ha marcado el equipo. Hizo uno al Celta y otro, por la escuadra, al Málaga. Estuvo en la creación del de Chicharito ante el Atlético en Liga de Campeones y en el primero que el mexicano consiguió en Balaídos.

Son sólo algunos ejemplos de su importancia en el equipo, la misma que tiene cuando se pone el escudo de su selección: «Es un futbolista muy técnico y profesional, se cuida mucho y en el campo ve jugadas y opciones que otros no pueden», aseguran los que le conocen antes de que apareciera para el gran público en la Copa del Mundo de Brasil. Antes ya había tenido tres buenas temporadas en Portugal y había hecho que el Mónaco pagara 55 millones por llevarlo a la Liga Francesa. A pesar de tener allí muy cerca a su cuñado (David Ospina, portero ahora del Arsenal y entonces del Niza), no estuvo tan cómodo dentro y fuera del campo como ahora en Madrid, donde pone su sonrisa «profidén» a todo lo que le pasa.

Si la sesión de fotos con su patrocinador principal se alarga, tiene que cambiarse hasta cinco veces de ropa y el frío aprieta en una tarde de invierno, él sonríe, bromea con los amigos que le acompañan y en cuanto tiene oportunidad se pone a hacer malabares con los balones que forman parte del decorado.

Es consciente de que estas cosas también van unidas a tener éxito con la pelota en los pies y de que la dimensión del futbolista moderno es más amplia. En Colombia es un icono, consiguiendo que el número de niños que llevan al colegio la camiseta con el «10» del Real Madrid supere a los que llevan el «9» del «Tigre» Falcao, indiscutible ganador por mayoría en este apartado no hace mucho.

Él asumió los galones de Colombia cuando Radamel se rompió la rodilla y en el Madrid, con Bale y Benzema lesionados y Cristiano sintiendo la acumulación de minutos, James pone la chispa, el desborde y algún gol para perseguir la Liga y la «Champions».

El fútbol, Daniela y Salomé

James reparte el tiempo libre entre sus dos mujeres: su esposa, Daniela, y su hija, Salomé, con la que sube fotografías a las redes sociales. Daniela es jugadora de voleibol y hermana de David Ospina, portero del Arsenal y compañero de James en la selección. Salomé, a sus dos años, tiene una cuenta de Instagram con más de 300.000 seguidores.