La «Vieja Dama» y el niño prodigio de Italia

Moise Kean, 16 años, nacido en el Piamonte y de origen costamarfileño, hará historia en Nervión si debuta con la Juventus en Champions

Moise Kean, 16 años, nacido en el Piamonte y de origen costamarfileño, hará historia en Nervión si debuta con la Juventus en Champions

Tricampeón en título de la Liga Europa, el Sevilla se planteó en verano como objetivo irrenunciable alcanzar los octavos de la Champions, en la que hace un año se estrelló debido a su inclusión en el grupo de la muerte frente a Manchester City, Borussia Mönchengladbach y Juventus. El campeón italiano se ha vuelto a cruzar en su camino, pero los otros rivales son más flojos y ahora la situación es ideal: le basta un punto en dos partidos para pasar ronda y una victoria esta noche en el Sánchez Pizjuán, donde los turineses hincaron la rodilla el curso pasado, le garantizaría clasificarse como primero de grupo.

No parece, desde luego, una hazaña homérica para este pimpante Sevilla de Sampaoli el batir a una Juventus que se presenta con las bajas de Dybala, Barzagli y Benatia, un parte que ya era grave y que ayer se convirtió en trágico cuando se les unió Gonzalo Higuaín, incapaz de recuperarse del golpe en el muslo que recibió el pasado sábado en el partido contra el Pescara. Ese día debutó en la Serie A, al sustituir en el minuto 80 al ex atlético Mandzukic, Moise Kean, quien está llamado a hacer historia en el coliseo de Nervión, ya que puede convertirse hoy en el primer futbolista nacido en el siglo XXI en disputar la Liga de Campeones.

A este adolescente de padres costamarfileños, pero alumbrado y criado en el Piamonte, la región cuya capital es Turín, le robaron en septiembre la plusmarca de precocidad en las grandes ligas europeas: el luxemburgués del Metz Vincent Thill fue el primer nativo del año 2000 en jugar un campeonato de fuste. Massimiliano Allegri, técnico juventino, llevaba meses cultivando a su joven perla, que en verano renunció a jugar con el filial, pero no quiso regalarle un debut anecdótico, sino que ha esperado, para presentarlo en sociedad, a que las bajas mermasen su delantera. Porque Kean, si alguien lo dudaba, es un delantero de físico imponente a quien ya se compara con Balotelli por motivos obvios, sí, pero también porque su mente amenaza con ser igual de explosiva que su musculatura.

Llega, por tanto, la «Vecchia Signora» con su niño prodigio y además, con aviesas intenciones. Su presencia en octavos es virtual, pero Allegri recuerda que la derrota en el Sánchez Pizjuán de la pasada temporada, en un partido que disputó ya clasificado, le costó la primera plaza del grupo y un sorteo inmisericorde en la eliminatoria siguiente: el Bayern lo mandó al hoyo. Quieren ser líderes los transalpinos y para ello deben ganarle a un Sevilla que teme la derrota, ya que le supondría jugarse el pase en Lyon en la última jornada, en el probable caso de que el Olympique derrote al feble Dinamo de Zagreb, que no tiene aspiraciones.

Las cuentas de los sevillistas son muy sencillas: si ganan, líderes; si empatan, clasificados; pero si pierden, se pueden ver al borde del precipicio, a noventa minutos de volver a la Liga Europa, esa competición tan querida, pero que ahora mismo el club y la hinchada contemplan como un lote de (magra) consolación.

Jorge Sampaoli ha definido su once titular, en el que puede faltar Samir Nasri, su piedra angular. El francés ha mostrado en el primer tramo del curso poseer un talento tan inmenso como su propensión a las lesiones, que colecciona desde agosto. Ayer no completó la sesión, pero su entrenador confía en recuperarlo a tiempo. Con él en el campo hay más organización.

La importancia de llamarse Nasri

El jugador francés del Sevilla aseguró ayer que se siente «importante» en su actual equipo, principalmente porque su entrenador, Jorge Sampaoli, le valora, y deja claro que sólo necesita cariño. «No necesito ser el centro de atención, sólo tener afecto. Aquí me siento importante, con un entrenador que confía en mí. Me gusta la Liga española, pues se adapta a mi manera de jugar, hay un montón de jugadores técnicos y un enfoque basado en la posesión. Se adapta a mis cualidades», señaló Nasri en declaraciones a «uefa.com».