Armani, el portero que quería ser colombiano

Franco Armani, durante un entrenamiento con la selección argentina

Jorge Sampaoli y Juanma Lillo dejaron de ser pareja profesional cuando el argentino abandonó el Sevilla para dirigir a la selección de su país. Cada uno se marchó por su lado, pero la influencia del técnico español puede haber sido decisiva para que, por fin, Argentina haya encontrado un portero. Hasta ahora, la albiceleste se manejaba en la portería con suplentes profesionales. Romero, decisivo en el Mundial de Brasil, y Willy Caballero hace tiempo que no salen del banquillo de sus equipos, pero no han perdido la confianza de los innumerables seleccionadores que han pasado por el de la albiceleste. Mientras, la figura de Franco Armani se iba haciendo tan grande en Colombia como ignorada en su país. Se marchó de Argentina para jugar en el Atlético Nacional a los 23 años sin haber debutado en Primera. Pasó por Ferro y por Deportivo Merlo, que le regaló un Ford Fiesta para que no tuviera que ir en autobús a entrenar. «Vos vas a ser el arquero de la selección. No hay tres arqueros argentinos mejores que vos. El problema es que juegas en Deportivo Merlo, pero no te preocupes: el tiempo va a poner las cosas en su lugar», le decía su entrenador, Felipe de la Riva, en 2008. Después de un amistoso contra Nacional, el equipo colombiano lo contrató. Y en el exilio se fue haciendo figura poco a poco. «Al principio estuve de vacaciones. Hacía turismo y de noche me la pasaba llorando. Jugué un solo partido a fin de año, fuimos a definición por penales, y no atajé ni uno», recuerda. Era suplente de otro argentino, Pezzutti, pero terminó siendo el jugador que más títulos ha ganado en la historia con Nacional, trece. En los siete años que pasó allí ganó una Libertadores y una Recopa Sudamericana, además de varias ligas locales. En Nacional aprovechó los consejos de René Higuita, entrenador de porteros del club, y Armani, cansado de ser despreciado por su selección decidió nacionalizarse –su mujer es la modelo colombiana Daniela Rendón– y se planteó jugar para Colombia. Pero llegó Sampaoli y escuchó a Lillo. «Igual hemos hablado de él, porque es argentino y juega en Nacional. Son mundos comunes», decía el ex entrenador del Salamanca a finales del año pasado. Armani regresó a Argentina para jugar en River y estar más cerca de su selección. Se marchó de Nacional con el récord de imbatibilidad del club –1.046 minutos– y despedido por 30.000 aficionados. Para debutar con Argentina esperaba un momento grande, el partido contra Nigeria con el que se cerraba la primera fase. No todo el mundo puede estrenarse en un Mundial un día así.