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Honda, la estrella japonesa mejor que Oliver Atom

El VVV-Venlo, un equipo holandés buscaba un jugador con enganche, que le permitiese crecer comercialmente y si era posible, además, futbolísticamente. Preguntaron al técnico holandés Sef Vergoossen, que había estado trabajando en Japón, y éste les habló de Keisuke Honda, un futbolista «muy fuerte físicamente», que no se perdía un entrenamiento, con buena técnica y que era más maduro que lo que decían sus 22 años.
Era 2008 y en esa época tener un japonés en tu equipo era una extravagancia, un modo de llamar la atención en un mercado en expansión. En el Venlo, después de los partidos, tenían que abrir una sala e improvisar en ella una conferencia de Prensa de Honda para los periodistas japoneses que le seguían en sus encuentros en Holanda.

Ayudó a subir de categoría al equipo y fue el máximo goleador.

Estaba claro que Honda era distinto al estereotipo de futbolista asiático que prueba fortuna en Europa y que no deja ser mirado como un adorno al que se compara siempre con Oliver Atom, el futbolista de los dibujos con los que Japón intento incentivar la afición al fútbol.

Cuentan que cuando era pequeño y su profesora pidió en clase que describieran su futuro, Keisuke aseguró que llevaría el número diez en un equipo de Italia. Por eso, cuando años después le fichó el Milan se pidió ese número para ponérselo en la camiseta.

Honda era más que una operación de marketing, era o es, un buen futbolista. Era, o es, un japonés exótico, con el pelo amarillo y con dos relojes; uno con la hora local y otro con la hora en Japón («¿Quién decidió que sólo se puede llevar un reloj en una mano?», dijo cuando se empezó a comentar eso), que se adaptaba bien al fútbol europeo y por el que se peleaban equipos más poderosos.

Kaisuke se convirtió en un trotamundos. De Holanda se fue al CSKA de Moscú, de allí se marchó al Milan y esta última temporada ha jugado en el Pachuca mexicano, donde el día de su presentación saludó en un perfecto español.

Antes de viajar a Europa creó su empresa de fútbol: tiene más de 89 escuelas por todo el mundo y compró un equipo austríaco, el SV Horn, con el fin de hacerlo competitivo y dar una salida a los mejores futbolistas de sus escuelas.

Puede que a sus 32 años y ya en el ocaso de su carrera, Honda no haya alcanzado las expectativas que generó su llegada al fútbol holandés.

Aunque es más que meritoria. Con el gol que ha marcado en este Mundial, es el único japonés que ha marcado en tres Copas del Mundo.