Atlético de Madrid

Thomas, el maquillador

Un gol del centrocampista ghanés en el tiempo de descuento dio la victoria al Atlético frente a un esforzado Dépor en un flojo partido. Simeone retiró a Griezmann a falta de diez minutos

El centrocampista ghanés del Atleti Thomas Partey  celebra su gol marcado ante el Deportivo
El centrocampista ghanés del Atleti Thomas Partey celebra su gol marcado ante el Deportivo

Un gol del centrocampista ghanés en el tiempo de descuento dio la victoria al Atlético frente a un esforzado Dépor en un flojo partido. Simeone retiró a Griezmann a falta de diez minutos.

«No tenemos un jugador que gane partidos», dijo Simeone. Y el que más se aproxima a lo que busca el técnico por su capacidad, su calidad, sus condiciones futbolísticas y si me apuran, por su suculento contrato, había sido sustituido a falta de diez minutos. No estaba Antoine Griezmann –ayer otro partido errático, en donde no le salieron las cosas, pese a que se esforzó en algunas acciones y se llevó una tarjeta admonitoria– cuando apareció Thomas para resolver un partido espeso del Atlético. Otra vez, mucho trabajo, pero sin ideas y sin ocasiones ante el inseguro Pantalimon. Exagerando, a lo sumo, un par de ellas. Una del propio Griezmann al comienzo el segundo periodo y otra de Gaitán, al que el Cholo le dio medio partido porque el Correa de Riazor había olvidado el regate, el disparo y su capacidad para acercarse al gol.

Era el tiempo de descuento. Tiempo, quizá, de lamentaciones rojiblancas y venturas deportivistas, ya que los gallegos habían trabajado –también sin ocasiones ante Oblak– el punto que tenían en el zurrón, cuando a Lucas Hernández le dio por correr un contragolpe con la pelota pegada al pie. Se fue en diagonal hacia el área y Sidney tuvo que frenarle con el cuerpo. Tarjeta al brasileño y gritos de dolor, en el suelo, del francés. Se levantó, mientras el laboratorio del Mono Burgos entraba en ebullición. Gabi, Gaitán y Thomas se juntaron, hablaron. Y el capitán lo tuvo claro, tocó suave para que el ghanés disparase con fuerza. El balón tras pasar la barrera se lo tragó Pantalimon. No estuvo acertado el rumano y el gol sirvió para que Simeone fuera corriendo a tirarse a los brazos de Germán Burgos, su ayudante, su compañero, su amigo, el jefe de la pelota parada.

Toda la adrenalina, toda la rabia contenida en los brazos de un tipo como Burgos, grande, campechano, pero con carácter y muchas ideas. Compañero de curso de Cristóbal Parralo, que se quedó perplejo al ver como su portero no se estiraba y el Deportivo, tras un partido muy estudiado y trabajado, pero con la falta de gol porque Lucas Pérez apenas entró en contacto con la pelota y Bakkali es un jugador rápido, pero impreciso, cosechaba una derrota que en la Torre de Hércules dirán que es injusta y que en San Blas y sus aledaños consideraran merecida, argumentando que al final lo que cuentan son los goles.

Lo demás poco importa en este Atlético gris, anodino, que trabajó a destajo como un duro fajador del peso medio. El ser virtuoso, elegante y fino, virtudes que no tuvo el equipo en sus mejores tiempo, es ya una quimera. Como lo fue el ver a Augusto en su reaparición, junto a Gabi, Saúl, y Thomas. La idea no parecía mala. Más toque, más posesión ante los Borges, Guilermhe, Valverde o Cartabia, el más peligroso de los deportivistas que bastante trabajó le dio a Lucas por su banda. Sin embargo, el encefalograma plano del centro del campo rojiblanco a la hora de elaborar fue una constante. Ni pases por dentro, ni cambios de orientación. Todo embarullado ante un Dépor presionante, que buscaba los costados para hacer daño y que no sufría en defensa ante la ausencia de Griezmann y Correa.

Simeone, que sigue creyendo en los suyos, buscó las soluciones con Gaitán, primero, y después con Gameiro. Y no llegaron. A diez minutos del ocaso obligó a Griezmann a quitarse la goma del pelo. Se fue el francés y entró Giménez. Quería el Cholo más consistencia en el centro del campo y la posibilidad de una jugada aérea con el uruguayo. Pero el partido no estaba para muchos dispendios. Cristóbal se la jugó con Andone, ahora suplente, y Mosquera. No hubo cambio de guión. Todo estaba encaminado para que el Atlético firmase otro empate a nada, como en los últimos compromisos. Thomas no quiso, marcó un golazo, ganó el partido y aplazó cualquier atisbo de crisis –de juego, la hay– por unos días. Tiempo de paz, de reflexión, en espera del primer derbi en el Wanda.

- Ficha técnica:

0 - RC Deportivo: Pantilimon; Juanfran, Schär, Sidnei, Luisinho (Navarro, min.82); Guilherme; Cartabia, Borges (Mosquera, min.75), Valverde, Bakkali (Andone, min.75); y Lucas Pérez.

1 - Atlético de Madrid: Oblak; Juanfran, Godín, Savic, Lucas Hernández; Augusto Fernández (Gameiro, min.60), Thomas, Gabi, Saúl; Correa (Gaitán, min.46) y Griezmann (Giménez, min.80).

Gol: 0-1, min.91: Thomas.

Árbitro: Álvarez Izquierdo, del colegio catalán. Mostró amarilla a Griezmann (min.9), Savic (min.20), del Atlético; y a Juanfran (min.77), Luisinho (min.78), Andone (min.84) y Sidnei (min.90), del Deportivo.

Incidencias: Partido de la undécima jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio de Riazor ante 22.807 aficionados según el RC Deportivo. / Efe