Champions League

Un Balón de Oro indiscutible

Cristiano Ronaldo ha marcado 66 goles en 2013. Ribéry y Messi, los otros favoritos, suman, entre los dos, 65

Madrid- Los goles son los goles, estúpido, se podría decir parafraseando al asesor de Bill Clinton. Aunque en los últimos años, la posesión ha adquirido en el mundo del fútbol un valor casi moral, al final lo que decide los partidos, lo fundamental, es marcar más goles que nadie. Y en 2013 no hay futbolista que haya marcado más tantos que Cristiano Ronaldo. Lleva 66 y aún le quedan seis partidos por disputar (está sancionado en la Copa) hasta que acaba el año. No tiene techo y menos cuando se está acostumbrando a marcar goles a pares o de tres en tres para asombro de los rivales y de todos los aficionados.

El fútbol se ha llenado de estadísticas, pero la de los tantos marcados es primordial. Si se miran los números de Messi y Ribéry, los otros dos favoritos para llevarse el trofeo, no hay ni comparación con el atacante del Real Madrid. El argentino ha marcado 45, el francés ha conseguido 20. Es decir, en total, los dos han logrado menos tantos que el delantero del Real Madrid.

¿Qué los goles no son tan importantes? En 2010, España, con Casillas, Xavi e Iniesta ganó un Mundial en el que Messi se fue antes de tiempo. Ese año La Liga de Campeones es del Inter de Milán. Pero Messi se lleva el Balón de Oro por su número de goles durante el año. El año pasado, España conquista la Eurocopa, tercer gran torneo internacional consecutivo. La Liga de Campeones es para el Chelsea. El Balón de Oro se lo lleva Messi, por su número de tantos.

Goles decisivos

Se podría pensar que no importa tanto la cantidad como la calidad. Bien. Cuando le ha necesitado su selección, Ronaldo ha sido fundamental. La eliminatoria contra Suecia era la más igualada de la repesca. En el partido de ida, Ronaldo buscó huecos en la defensa rival, cambió de posición por todo el ataque. Hizo un gol. En la vuelta, cuando más atacaba Suecia, cuando Ibrahimovic se había puesto serio, Ronaldo añadió dos a uno que había hecho antes. En los dos últimos grandes partidos del año, Ronaldo hizo cuatro goles. Y si alguien le acusa de no marcar tantos importantes, que mire sus gestos en el Camp Nou, todas las veces que ha pedido calma a la grada tras marcar.

Ribéry, en la Liga de Campeones que ganó el Bayern esta primavera, hizo un gol. Contra el Bate Borisov, en un partido de la fase de grupos. En la Copa alemana, que también ganó su equipo, jugó tres encuentros de seis. No marcó ningún tanto. El héroe de la repesca en Francia ha sido el defensa Sakho.

No sólo números

A Ronaldo se le puede medir por el número de goles, pero eso sería quedarse corto para describirlo como jugador. Este año ha experimentado un cambio fundamental en su juego, siendo mucho más consciente del equipo, colaborando con el resto, pensando en colectivo. A eso hay que añadirle una mentalidad ganadora que contagia. Con el portugués en el campo, sus compañeros saben que no pueden rendirse, que el partido se disputa hasta el final y que da igual cómo vaya el marcador, en contra o a favor. El otro gran favorito, Ribéry, sube enteros si no se le mide por los goles. Es un futbolista que da mucho juego a sus compañeros, que provoca situaciones de gol. Pero es imposible decir si más que Ronaldo. Porque el portugués, además de marcar muchos goles, ayuda a su equipo a marcar y, evidentemente, a ganar partidos. En los intangibles, ambos empatan.

Un premio individual

El problema del Balón de Oro es que a veces le cuesta definirse. Ha habido años que se ha premiado al futbolista que más representa a un equipo ganador, como ocurrió en el caso de Cannavaro, cuando Italia ganó el Mundial. Eso provocó que hasta hace poco se apuntase a Ribéry como ganador por delante de Ronaldo. Es, sin duda, el mejor futbolista de un Bayern que hasta el verano ganó la Liga alemana, la Copa y la Liga de Campeones. Pero últimamente se ha decantado por premiar la labor individual, al mejor futbolista del año natural, al más determinante, al más decisivo. A Ronaldo, vamos.

Solidario en el campo, solidario fuera

En el Real Madrid están asombrados con la capacidad de sacrificio de Cristiano Ronaldo. No sólo por lo que hace en el campo, donde recorre kilómetros en busca de la portería contraria y también hacia la suya si es necesario echar una mano en el trabajo defensivo. Es que cuando acaba el encuentro, Ronaldo no descansa. Apenas tiene un día libre, debido a su asistencia a actos del club o a presentaciones solidarias. La última ha sido por la donación de médula. Él es donante desde hace dos años, desde que el hijo del futbolista Carlos Martins, compañero suyo en la selección portuguesa, necesitó un trasplante.

Está en los grandes actos, pero también en los pequeños. Es complicado que Cristiano dé un paso sin el acoso de los admiradores. Él se para siempre que puede para dejar su autógrafo. En una de las biografías que se ha publicado de la estrella portuguesa, Ronaldo asegura que según los admiradores que le acosen firma con su nombre y apellidos enteros o si son muchos y se puede hacer muy largo para todos, pone las iniciales y el número CR7, que se han convertido en una marca mundial imparable.