Bale, tres semanas de baja

El extremo galés del Real Madrid una lesión de Grado 2 en el sóleo de su pierna izquierda.

La Razón
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El extremo galés del Real Madrid estará varios partidos fuera de los terrenos de juego por culpa de una nueva lesión en el sóleo.

Bale forzó para jugar contra el Barcelona y ahora sufre una lesión muscular de grado dos en el sóleo izquierdo, por lo que prácticamente se pierde la temporada, aunque sí que podría llegar a una hipotética final de la Champions a finales de mayo. Bale se resintió de su operación en noviembre pasado y aseguraba que tenía molestias. Por eso se retiró del encuentro que el Madrid jugó en Múnich y no estuvo ni en Gijón ni en la vuelta de la eliminatoria contra los alemanes. Pero tanto el futbolista como el entrenador creyeron que sí que estaba listo para jugar el exigente encuentro del pasado sábado. Por lo que se vio, no lo estaba. El galés estuvo jugando durante media hora, sin destacar especialmente y pasados unos minutos se tiró al suelo porque ya no podía seguir. Esta mañana le han hecho pruebas y se ha confirmado lo peor: que no va a estar contra el Atlético ni en el resto de encuentros decisivos que afronta el Madrid a partir de ahora.

Sin Bale, Zidane maneja dos opciones: Asensio, que fue quien le sustituyó en Múnich y contra el Barcelona e Isco. Probablemente, el entrenador francés los vaya alternando para darles descanso y minutos. Al Madrid le quedan seis partidos de Liga, en los que no puede fallar si quiere ser campeón y la eliminatoria de Champions contra el Atlético, que empieza el próximo martes.

El Real Madrid llevaba tiempo esperando al mejor Bale y puede que se pierda rel resto de temporada. Queda un mes y medio de competición y por la forma en la que el galés dejó el clásico frente al Barcelona no es seguro que pueda regresar antes. Estaba ilusionado y con ganas de jugar este partido, según confirmó Zidane, y lo intentó hasta que no pudo más. Sintió esas malditas molestias en el sóleo de la pierna izquierda y, como tantas otras veces, se sentó en el suelo a esperar a que llegaran los médicos. Hoy se hará las pruebas que confirmen el diagnóstico y el tiempo de baja, pero desgraciadamente para él, ya sabe perfectamente cómo funciona este proceso.

Esta temporada se ha perdido el partido del Camp Nou frente al Barcelona, más de la mitad del de vuelta en el Bernabéu, el Mundial de Clubes, la ida de octavos de final de la Champions ante el Nápoles y la vuelta de cuartos frente al Bayern, entre otras muchas cosas, porque sólo ha disputado 26 de los 51 choques del equipo blanco. Algunos eran por descanso... La mayoría, porque su cuerpo no estaba preparado para otro esfuerzo. «Lo importante es mantenerme sano a partir de ahora», dijo a los medios ingleses después de su último regreso. Fue el 18 de febrero ante el Espanyol, en lo que suponía el final de casi tres meses de baja por una rotura en los tendones peroneos del tobillo derecho. Pasó por el quirófano y estuvo «out» desde noviembre a febrero. Marcó un golazo muy de su estilo, con una arrancada y un remate pletóricos de chispa y energía. El Santiago Bernabéu le recibió con una gran ovación, pero él rebajó la euforia y avisó de que necesitaría varias semanas para volver a estar a su mejor nivel. Quería ir con mucha paciencia porque el miedo a recaer está en su cabeza. «Mantenerme sano», repetía ante la Prensa inglesa, con la que el idioma le ayuda a ser mucho más claro y sincero que con el resto en cuanto a los sentimientos.

Zidane le dio 19 minutos aquella tarde y sólo los últimos 28 en Mestalla, para luego sí jugar casi todo el partido en El Madrigal. Desde entonces, sólo dos goles y ninguna asistencia. Oficialmente estaba apto para jugar, pero la realidad es que sentía molestias en el tobillo operado. No tenía la arrancada de otras veces, dudaba a la hora de medir una carrera con la defensa y se ofrecía menos de lo normal a los pases de los compañeros. Era un Bale más apagado, que confirmaba aquello de que necesita estar físicamente a tope para sacar ventaja de sus condiciones. El técnico le dio toda la confianza y casi todos los minutos hasta que en el Allianz Arena volvió a torcer el gesto. No estuvo en El Molinón ni en la visita del Bayern, pero quiso apuntarse al Clásico, como una manera de espantar sus propios fantasmas. Estuvo 39 minutos en el campo en los que repitió su versión de después del regreso. Antes del percance en el tobillo había marcado siete goles y repartido dos asistencias, pero todavía no ha podido volver a ser el mismo.

Se esperaba que este curso fuese el de su confirmación como líder del ataque blanco, pero las lesiones no le han dejado. Zizou lo esperaba para el tramo final del curso; ahora parece que tendrá que buscar otras soluciones, que en realidad le han dado bastante buen resultado hasta ahora. Asensio, Isco, Lucas y James tendrán que hacer el papel de Bale en las finales que vienen.