FC Barcelona

La incoherente guerra de Piqué

Los árbitros denunciarán al defensa por sus declaraciones contra el estamento, que no son secundadas por su entrenador, Luis Enrique, ni –al menos en público– por el club.

Piqué protesta al árbitro en el partido contra el Villarreal
Piqué protesta al árbitro en el partido contra el Villarreal

Los árbitros denunciarán al defensa por sus declaraciones contra el estamento, que no son secundadas por su entrenador, Luis Enrique, ni –al menos en público– por el club.

Piqué habló y los árbitros le van a denunciar. «El abogado lo verá y se decidirá, pero, lógicamente, cuando se meten así con el estamento, sí (habrá denuncia). En lo que nos corresponde a nosotros, remitiremos un escrito al Comité de Competición», aseguró Sánchez Arminio, presidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA), a Antena3. La consecuencia, en caso de salir adelante la denuncia, no irá más allá de una multa económica. El defensa ha comenzado una guerra en la que se ha quedado solo. A sus quejas no ha correspondido el entrenador, Luis Enrique, que pidió «ayudar a los colegiados entre todos» antes del duelo con el Villarreal y que no valoró las decisiones de Iglesias Villanueva después del encuentro. Tampoco el club alza la voz, pues Jordi Mestre, en Movistar + tras el encuentro en el estadio de La Cerámica, pidió, sin muchos aspavientos, que se implantara la ayuda tecnológica a los árbitros. En el pasado Mundial de Clubes quedó demostrado que ésta, de momento, no es la solución, pues no desapareció la controversia. O, al menos, que todavía tiene que perfeccionarse para poder ser eficaz.

Se dirigió Piqué, presuntamente, a Tebas, en Villarreal, cuando no es del presidente de LaLiga de quien dependen las designaciones de los colegiados. Está es la primera contradicción de la actuación del defensa. Teatralizó en exceso el momento de dirigirse a él llevándose un dedo al ojo, tal vez para que el próximo trencilla se lo piense dos veces a la hora de pitar o no una acción. A favor de Piqué está que las decisiones arbitrales han sido contrarias a su equipo en las últimas actuaciones, pero son situaciones circunstanciales y en cualquier momento las palabras se pueden y se van a volver en su contra. Dentro de una o dos jornadas les pitarán algo a favor y se volverá a liar. De hecho, mirando en la hemeroteca se pueden encontrar declaraciones suyas en las que decía que ellos no hablan «de los árbitros». Además, sólo hay que retroceder un mes, al clásico del Camp Nou, para encontrar un partido en el que el colegiado se equivocó a favor del equipo azulgrana. Lo de recurrir a los árbitros cuando las cosas no van bien es tan antiguo como el fútbol.

Insinúa Piqué una conspiración, o algo parecido, cuando dice lo de «ya sabemos cómo va esto» y cuando también mete al Real Madrid en su análisis de las actuaciones de los colegiados, pero el Barça se ha impuesto en seis de los ocho últimos campeonatos de Liga. En ese tiempo, uno fue para el Madrid y el otro para el Atlético. Desde que Tebas es presidente (abril de 2013), el conjunto de Chamartín no ha conquistado ningún campeonato de la regularidad, el Barça tres y el Atlético uno. En la Copa sucede algo similar, pues el equipo de Piqué se ha impuesto en las dos últimas ediciones y en cuatro de las últimas ocho.

Más que a los árbitros, Piqué tendría que mirar a la irregularidad del juego del Barcelona –sin ser el duelo con el Villarreal el peor, pues tuvo un estilo reconocible y generó ocasiones como para haber ganado–, a la sequía goleadora de Neymar o a la falta de fútbol cuando Iniesta no está. Recurrir a la excusa de que el juez no ha sido justo parecía parte del pasado. El conjunto azulgrana había dejado atrás sus complejos para convertirse en un referente por la forma de jugar y por los títulos conseguidos. Hablar de «manos negras» es una forma de atenuar el dolor de ver que el contrario te gana, como sucedió no hace mucho en la acera de enfrente, en los años del «mourinhismo».

Que los jugadores no hayan acudido a la gala de la FIFA es otro error que perjudica al prestigio y a la imagen del club. La excusa no sirve: el partido de Copa es el miércoles y ayer pudieron entrenarse.