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La razón por la que puede cambiar la suerte del Real Madrid

El algoritmo que crea el calendario de LaLiga es un guionista con cierta crueldad hacia sus personajes. Hacia Zidane y el Real Madrid, concretamente: no hay peor momento que este para ir al Sánchez Pizjuán, el segundo peor campo para el Real Madrid en Liga (detrás del Camp Nou); donde no gana desde hace cuatro años y con Lopetegui en el banquillo del conjunto local. Nadie dijo que sería fácil, pero tampoco que iba a ponerse tan complicado tan pronto. «Para cambiar esta dinámica hay que seguir trabajando. No estamos contentos por la última derrota pero hay que seguir trabajado y preparar bien los partidos. Lo bueno del fútbol es que tenemos otra oportunidad de cambiar las cosas y estoy seguro de que vamos a hacer un gran partido», explicaba ayer Zidane, más en el centro de las críticas que nunca. La paciencia, mantener la calma, es una de sus virtudes y estos días la está ejercitando al máximo. Y puede que le vaya bien. Si el Madrid gana, puede acabar como líder la jornada. Pasaría de la debacle en París a liderar la clasificación. Para eso tendría que ganar al Sevilla y que el Athletic no gane al Alavés o lo haga por menor diferencia de goles.

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Es la quinta jornada de la temporada, pero da la impresión de que para el entrenador francés es su penúltima bala. Pesa mucho el final de la campaña anterior y la pretemporada. El Real Madrid es irregular y aún no ha completado una actuación convincente del principio al final. Ha dejado buenos minutos contra el Celta y Levante, sobre todo, pero el golpe en París ha derrumbado lo que se podía estar construyendo. Sevilla se ha convertido, por obligación, en un punto de inflexión para el grupo agobiado por las crítica. Porque el fin de semana siguiente espera el Atlético en el Wanda, con Osasuna entre medias. Nunca es demasiado pronto en el Real Madrid para encender todas las alarmas: «No me sorprende nada, la vida es así. Siempre hemos tenido dificultades, también ganando. Ha habido momentos complicados en este club y siempre los podemos superar. Lo que se diga fuera no me interesa. Lo que me interesa es mi trabajo. En un momento complicado como este la fuerza la tenemos dentro», insistía ayer el entrenador. Lleva toda la vida en el club blanco y es consciente de que los malos resultados provocan una cascada de rumores acerca de los entrenadores. Y más ahora que Mourinho se deja ver en los medios de comunicación como nunca: «No molesta que suene el nombre de Mourinho. Cuando pierdes un partido en el Real Madrid, hay que cambiar todo. Es difícil, pero es lo que hay», continuó ayer.

Pero fue Zidane quien habló de cambiar cosas el primer día que regresó al Santiago Bernabéu y luego los cambios han sido mínimo o no suficientes para variar la dinámica del grupo. El equipo tiene defectos que no termina de solucionar: no sólo de intensidad, que también; hay problemas tácticos a la hora de atacar y una evidente inseguridad defensiva que le lleva a recibir goles.

Sin embargo, los cambios respecto al equipo que presentó en París van a ser mínimos.En ataque el trío Bale, Benzema, Hazard ha llegado para quedarse y en el centro del campo, Valverde se ha recuperado, pero si entran Zidane tiene que cambiar a James, Kroos o Casemiro. El primero está siendo de los más lúcidos y los otros dos parecen intocables. Sólo va a haber una cara nueve en defensa: Sergio Ramos, que no pudo jugar en París por la sanción en Europa regresa al puesto de central del que tanto se le echa de menos cuando no está. Ayer, el central mandó un mensaje desde Twitter: tachó el verbo: «hablar» y puso «actuar».

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Dentro del vestuario no son ajenos a lo que se dice fuera o a la tormenta que puede llegar si en Sevilla no se mejora la imagen de París. Los focos apuntan a Zidane, pero los jugadores son conscientes de que también se girarán hacia ellos.