Motociclismo

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La lluvia es fan de Rossi

Como en Silverstone, el agua apareció para «ayudar» al italiano, que acabó quinto y es más líder gracias a la caída de Lorenzo. Márquez acertó con la segunda entrada en «boxes» y se llevó la victoria, aunque sigue descartándose para luchar por el título

El español Marc Márquez (Repsol Honda RC 213 V)
El español Marc Márquez (Repsol Honda RC 213 V)larazon

Márquez acertó con la segunda entrada en «boxes» y se llevó la victoria, aunque sigue descartándose para luchar por el título. Como en Silverstone, el agua apareció para «ayudar» al italiano, que acabó quinto y es más líder gracias a la caída de Lorenzo

El circuito de Misano era ayer una marea amarilla enamorada de Rossi. De las 92.000 personas que agotaron las entradas un porcentaje muy pequeño no iba vestido de amarillo y no suspiraba por la victoria del ídolo italiano. Casi todos eran de Valentino en las gradas, y también en las nubes, porque una vez más la lluvia acudió al rescate del líder del Mundial, que lo es un poco más a pesar de equivocarse claramente en la estrategia. Equivocándose, acertó «Il dottore» gracias a la caída de Lorenzo, que por primera vez en el curso no sumó y gastó un comodín que le complica el objetivo de su tercera corona en MotoGP.

«Está claro que ha habido años en los que he conseguido el título y que he tenido más suerte que mis rivales con las caídas. Ahora, por una razón u otra siempre me suceden cosas que me impiden lograr un resultado positivo en carrera. Ahí es donde estoy perdiendo muchos puntos, por lo que un poco de suerte me está faltando y la está teniendo Valentino», explicaba Lorenzo después de que, como en Silverstone, el agua acudiera al rescate de su máximo rival. «En muchas carreras que parece que no va a estar ni en el podio, al final siempre consigue un gran resultado y salva los muebles», añadía el mallorquín, dueño de la «pole» y el mejor ritmo mientras brilló el sol.

A poco de la formación de la parrilla las nubes negras llegaron y justo cuando se apagaba el semáforo empezó a chispear. Malas noticias para Jorge y Marc, mejores en seco, y algo mejores para Valentino, al que la lluvia podía ayudarle a equilibrar las cosas. Lo que sí hizo la apertura de los paraguas fue poner tensión a los 48 minutos largos que duró la carrera y sacudir el campeonato, que dio un bandazo menos probable bajo un cielo azul.

En la primera vuelta aparecieron las banderas blancas que permiten a los pilotos entrar a cambiar de moto si la pista es demasiado resbaladiza y en la quinta los comisarios mostraron la señal que avisa de que la lluvia va más o menos en serio. El asfalto, recién estrenado, tardó en empaparse y durante ese tiempo Lorenzo mandó y amenazó con la escapada. Una vez más tenía más potencial que su compañero de garaje, así que a pesar del calor ambiental en favor del italiano, lo lógico es que se jugara la victoria con Marc y recortara un poco su desventaja en la clasificación general. Tiró el balear y el vigente campeón se pegó a su rueda. Rossi sufría más atrás, pero ya era consciente de que el agua iba a tomar partido otra vez.

Dos pasos por boxes esperaban a los protagonistas y la clave iba a estar en elegir el momento adecuado para hacerlos. Los tres «grandes» entraron a la vez a por las motos con las ruedas para agua. Y las posiciones se mantuvieron a la vuelta a la pista. El suelo empezaba a ser resbaladizo, Marc quiso tomar la cabeza, hasta que un susto le llevó a ponerse tercero y ver cómo se iban desgastando las ruedas de sus adversarios. Lorenzo sólo miraba hacia adelante, como siempre, mientras Rossi no quería correr ningún riesgo. La lluvia se fue volviendo tímida y Loris Baz fue el primero en regresar al taller para volver a calzar las ruedas lisas. Su ritmo era nueve segundos más rápido que en cabeza, así que las pizarras empezaron a llamar a sus pilotos. «In» (dentro) marcaban, pero ninguno se decidía a entrar. El primero que lo hizo fue Marc y en ese momento consiguió la victoria. Lorenzo tardó dos vueltas y Rossi una más. Si no llovía, Jorge podía sacar un sabroso beneficio de la visita a casa de «Vale», lo malo es que en su intento de escapar, la Yamaha lo escupió contra el suelo. Valentino se había equivocado al pasar el último por «boxes» y había dicho adiós a ganar ante los suyos, pero equivocándose, acertó gracias al desliz de su enemigo. Sin él, el quinto puesto en el que viajaba suponía una gran victoria: 11 puntos más en el Mundial, pasar de 12 a 23 a falta de 125 por repartir de aquí a Valencia. «Nos equivocamos y estoy triste por no estar en el podio, pero el resultado es bueno para el Mundial», reconocía. Ahora sólo le preocupa su ventaja con Jorge. Marc y su equipo clavaron la estrategia y consiguieron la cuarta victoria del curso. Recorta su retraso hasta los 63 puntos. Él se autodescarta, pero quién sabe. Si la lluvia, o cualquier otro factor, siguen tomando partido...