Rossi cae ante el futuro

Retó a Viñales a un cara a cara por la victoria y se fue al suelo a pocas curvas de la meta. «Si no lo intentas, no estás en paz», dice Valentino

Maverick Viñales se ha impuesto en el Gran Premio de Francia

Retó a Viñales a un cara a cara por la victoria y se fue al suelo a pocas curvas de la meta. «Si no lo intentas, no estás en paz», dice Valentino.

Intentó Valentino arrancar de nuevo la moto, pero no había manera. Se apoyó en ella con los ojos húmedos, agotado, mientras las asistencias que le habían ayudado a levantarse no se atrevían ni a consolarlo. No había consuelo posible para Rossi, que había estado a punto de darle un buen golpe al Mundial y al final fue la realidad la que se lo dio a él. Lucha contra el paso del tiempo y frente a la lógica el italiano y cada vez le resulta más difícil. En lugar de conformarse con los 20 puntos de la segunda posición retó a Viñales a un cara a cara en las últimas vueltas. No sabe hacer otra cosa que competir y aunque quizá esta caída le condene, su gesto emocionó a la legión de seguidores que tiene detrás. Superó a Maverick en busca de un triunfo que hubiese sido histórico, pero se fue largo en una curva y al suelo cuando quedaban un par para la línea de meta. Del todo –aumentar su ventaja a siete puntos al frente de la clasificación– a la nada –quedarse tercero en la tabla a 23 del líder–, que vuelve a ser Viñales.

«Cuando te sientes fuerte, tienes que intentarlo, porque si no, no estás en paz contigo mismo. Es una pena, porque era mi mejor fin de semana del curso. Nunca me había sentido tan competitivo con esta moto, lo malo es que cometí un error estúpido», se lamentaba «Il Dottore», convencido de que el primero de sus fallos fue la causa del segundo y definitivo. «Sobre el accidente, miramos todos los datos y no sé qué pasó. Con estas gomas eres consciente de que tienes que ir con cuidado con el neumático delantero, pero se me fue el trasero», añadía «Vale», que va a seguir peleando contra su destino y el empuje de las nuevas generaciones.

Maverick es cosa seria, por mucho que en las dos últimas carreras hubiera conocido la parte más cruel de la categoría. «Texas fue una pena y Jerez, una pesadilla», afirmaba «Mack», que recuperó la sonrisa al mismo tiempo que los neumáticos volvían a funcionarle. Se ha empeñado en hacer algo grande y va camino de ello.

Maverick, líder

Se ha vuelto a poner al frente del Mundial más incierto de los últimos años. Cada día aparecen nuevas conclusiones, que son puestas en duda al siguiente. Pareció al principio que Maverick arrasaría, después resucitó Marc en Estados Unidos y Valentino se puso líder a base de subirse al podio. En Jerez surgió Pedrosa y pareció que Honda había encontrado el camino y estaba un paso por delante. Dos semanas después, las Yamaha han dominado en Le Mans y es Maverick el que parece dispuesto a reinar. El chico de Rosas fue el único que se mantuvo en pie mientras sus rivales caían. Lo hizo Rossi y también Márquez, que tenía el gesto de esos días en los que siente que ha cometido un error por intentar ser más rápido que su moto. «Las caídas no vienen solas, son por ir al límite. Para estar al nivel de las Yamaha hay que ir así», admitía Marc. Han reaparecido los problemas de aceleración en la Honda, aunque a Pedrosa sí le bastó para ser tercero, ayudado por algunos errores ajenos.

En este Mundial indeciso, Dani es ahora segundo, pero Márquez insistió ayer en que su referencia es Maverick, «porque sigue siendo el rival más fuerte»... al menos hasta el siguiente giro de guión.