Motociclismo

Para hacer historia

Lorenzo asegura que irse a Ducati es la decisión más dura de su vida, pero le seduce convertirse en un símbolo de la marca italiana

Lin Jarvis (máximo responsable de Yamaha), Maverick Viñales y Jorge Lorenzo, ayer en el circuito de Jerez
Lin Jarvis (máximo responsable de Yamaha), Maverick Viñales y Jorge Lorenzo, ayer en el circuito de Jerez

Lorenzo asegura que irse a Ducati es la decisión más dura de su vida, pero le seduce convertirse en un símbolo de la marca italiana

Todos los focos en Jerez apuntaban directamente a Lorenzo. Ni una pregunta sobre la llegada del Mundial a territorio europeo. El fichaje de Jorge por Ducati era el tema del día, por mucho que hasta noviembre, como muy pronto, no podrá ni tocar la que va a ser su nueva moto. La intención del piloto y de las dos marcas implicadas era no profundizar mucho en el asunto, pero se quedó en eso, en una intención.

Lorenzo ha puesto boca abajo el «paddock» con una decisión tan poco frecuente como arriesgada, pero ante la que la mayoría tiene los ojos muy abiertos: «Va a ser interesante ver a Jorge sobre la Ducati», decía Rossi, mientras Márquez aseguraba que «va a ser muy bueno para el campeonato que suceda algo así». El vigente campeón deja una de las dos mejores máquinas del Mundial para embarcarse en un reto mayúsculo. «Es la decisión más complicada de mi vida, pero no el momento en el que me siento con más presión. Eso fue cuando tenía 15 años, no había ganado nada y de mis resultados dependía el futuro en todos los términos. Ahora tengo la vida solucionada y es una cuestión de motivación y de tratar de hacer historia en un equipo en el que sólo ganó Stoner», admitía el protagonista, al que Ducati ha seducido, además de con un contrato millonario, con la posibilidad de convertirse en un símbolo de una escudería mítica.

«Yamaha no se ha comportado para nada mal conmigo, ni cuando empecé ni en la mitad del recorrido ni al final. Siempre tuve buena moto y estoy muy agradecido, porque sin ellos no sería campeón del mundo tres veces. Un cuarto o un quinto título con Yamaha estaría muy bien, pero no me cambiaría tanto la vida como ganar con Ducati», añadía el balear, que se debatía entre el romanticismo de acabar su vida deportiva con un mismo escudo o pasar a la historia con los italianos. Muchos otros han fracasado en este intento, entre ellos Valentino, que espera con curiosidad conocer el nombre de su nuevo compañero. «No me cambia mucho que se vaya Jorge y seguro que será competitivo», explicaba el italiano, que cuando dijo aquello de que había que tener un par para dejar Yamaha pensaba que su vecino de box «no daría el paso». Lo mismo creían en la marca de los tres diapasones, en la que, al menos hacia afuera, hay un sentimiento de derrota por haber perdido al hombre que le ha dado las tres últimas coronas. «Estoy muy triste. Es como ir a la discoteca y pedir a una chica que baile contigo y luego ver que se va con el de al lado. No es bueno perder a Jorge. Llegamos al final de una era», comentaba Lin Jarvis, máximo responsable del equipo.

Ahora necesita un sustituto, que podría ser Viñales. Maverick se debate entre ser el compañero de «Il Dottore» o seguir en la prometedora Suzuki y emular a Kevin Schwantz. «Es un orgullo ver mi nombre al lado del suyo» dice a la vez que se muestra tranquilo, porque no cree que esté bloqueando el mercado.