Tenis

Garbiñe conquista la red

Garbi;e Muguruza durante el partido contra Angelique Kerber
Garbi;e Muguruza durante el partido contra Angelique Kerber

Vaya con la debutante. Vaya con la joven, 22 años recién cumplidos, la más novel de las maestras, muy lejos de los 33 de la italiana Pennetta o los 28 de Sharapova, y lejos también de los 24 de Halep, la siguiente en la lista. Pero nada de eso cuenta, porque Garbiñe Muguruza ha explotado en este 2015. Ya es la número tres del mundo y en el torneo en el que se enfrentan las mejores (aunque falta la mejor de todas, Serena Williams), está siendo un azote para sus rivales, zurdas todas en su grupo de la primera fase. Si a Safarova la venció el primer día a base de restos profundos y potentes, ayer, ante Kerber, a esa cualidad (machacó con un martillazo cada segundo saque de la alemana), quizá la mejor de la hispanovenezolana, unió las continuas subidas a la red en cuanto tenía oportunidad, uno de sus puntos flacos hasta ahora. Garbiñe puede desbordar a cualquiera desde el fondo, incluso a la mismísima Serena, a la que ha ganado una vez (en Roland Garros 2014), tanto con la derecha como con el revés, pero su juego a media pista está por mejorar. Con su edad, tiene tiempo, y valentía no le falta.

Kerber es una tenista capaz de devolver tiros increíbles, a lo Nadal, corriendo de lado a lado, y también como Rafa es especialista en dar la vuelta a la situación, en convertir una defensa en un ataque. Hasta sentada en el suelo pasaba la bola al otro lado y recuperaba el equilibrio. La pelota vuelve casi siempre cuando ella está al otro lado de la pista. Alargar los puntos es arriesgar mucho, porque la alemana no va a perder la paciencia. Por eso, Muguruza no se lo pensó, y en cuanto pudo, en cuanto se quedó una pelota corta o cuando vio el espacio con el tiro paralelo, corrió a cerrar en esa desconocida red. «Ella puede correr toda la noche, por lo que debía llevar yo la iniciativa. Subir a la red estaba en los planes. Fue un buen partido de las dos», explicó después la ganadora. A veces se le nota que le cuesta moverse ahí arriba, se apoya en las dos manos, por ejemplo, para volear de revés, o necesita dos tiros para sentenciar, pero está con tanta confianza que se atreve con todo. Allí acudió para sumar 28 de los 75 puntos que ganó. Entre eso y sus restos, Kerber sufrió una tortura al servicio. Si no se llevó una paliza mayor fue por esa garra que la caracteriza. Garbiñe sólo resolvió cuatro de trece pelotas de «break», lo único negativo de un partido por lo demás perfecto. La hispanovenezolana es la sensación del circuito femenino. A sus enormes cualidades y a su planta (182 centímetros, piernas interminables) ha unido la regularidad. «Ha empezado a confiar más en ella. Siempre fue una buena competidora, pero ahora gestiona muy bien los partidos, aunque vaya por debajo en el marcador», analiza la ex tenista Vivi Ruano.

De momento, en Singapur eso no le ha sucedido. Siempre ha mandado ella. A Muguruza le espera mañana Kvitova, con la que nunca se ha enfrentado. Con apuntarse un set estará en semifinales e incluso perdiendo 2-0 podría pasar a la siguiente ronda. Sólo si cae de paliza y Kerber supera a Safarova por la vía rápida se quedaría fuera. Hay quien dice que los únicos que no suben a la red son los españoles y las mujeres. Garbiñe es mujer y es española, y vaya si subió a la red...