Nadal doma a Tiafoe y ya está en semifinales del Abierto de Australia

El número dos se impuso al joven estadounidense (6-3, 6-4 y 6-2) y luchará por un puesto en la final con Tsitsipas, verdugo de Roberto Bautista (7-5, 4-6, 6-4 y 7-6 [7/2])

Rafael Nadal durante el partido de cuartos frente al estadounidense Frances Tiafoe / EFE
Rafael Nadal durante el partido de cuartos frente al estadounidense Frances Tiafoe / EFE

Frances Tiafoe es juventud, descaro, incluso arrogancia, dándole un sentido positivo a la palabra. Con 21 años y después de haber eliminado a jugadores como Anderson o Dimitrov, desafiaba a Rafa Nadal en los cuartos de final del Abierto de Australia con confianza... Pero la realidad fue dura con él. El tenista español no está hoy en día a su alcance, y menos en un escenario como la pista Rod Laver de Melbourne. Marcó territorio el número dos del mundo y dominó el partido con aparente comodidad, para vencer (6-3, 6-4 y 6-2) y llegar hasta las semifinales con un expediente inmejorable: no ha perdido un set, por lo que ha tenido el desgaste justo, y sus golpes, empezando por su nuevo servicio, funcionan. Sofocada la rebelión de Tiafoe, le espera ahora otro joven, Tsitsipas, verdugo de Roger Federer en octavos y de Roberto Bautista en los cuartos de final (7-5, 4-6, 6-4 y 7-6 [7/2]). El griego puso fin al gran torneo del español en un partido ajustado, en el que Bautista desperdició un «break» de ventaja tanto en el primer set como en el tercero. «Es un jugador va mejorando mes a mes, que ha ganado torneos y que ya es capaz de ganar a los mejores del mundo, así que será una gran semifinal», dijo Nadal después de deshacerse de Tiafoe.

No dejó crecerse Rafa al «LeBron James» que tenía delante. Tiafoe idolatra al mejor jugador de la NBA, y lo imita cuando gana los partidos, pero en su duelo contra Rafa no hubo celebración, sólo sufrimiento. A la primera, Nadal logró una ruptura e intimidó a su oponente. Fue igual durante todo el partido: un «break» al comienzo de cada parcial y a jugar mirando a Tiafoe por el retrovisor. Siempre en ventaja, se valió de su nuevo servicio para no dar opciones al estadounidense. El único momento de dificultades, por decir algo, fue en el segundo set, cuando tuvo que afrontar dos pelotas de ruptura en contra en la que apenas permitió jugar a Tiafoe. El español domó al estadounidense y culminó el partido con 11 saques directos y 29 tiros ganadores. Sus piernas están frescas y su derecha vuela. Tiene ritmo, y mandó sobre Tiafoe, al que tuvo de un lado para otro. «Me va a hacer correr como un loco», aseguró el de Maryland en la previa. Y así fue. Desesperado, empezó a acumular errores no forzados. Al otro lado de la pista no había huecos.