Quim Navarro: «Desde pequeñito ya entrenaba unas diez o doce horas semanales»

Pretende superar el récord del mundo de autosuficiencia recorriendo el camino que separa Lima de Río de Janeiro con la única ayuda de una mochila y un GPS. Espera que su llegada a Brasil coincida con los Juegos Olímpicos.

Pretende superar el récord del mundo de autosuficiencia recorriendo el camino que separa Lima de Río de Janeiro con la única ayuda de una mochila y un GPS. Espera que su llegada a Brasil coincida con los Juegos Olímpicos.

Lo más importante antes de comenzar su aventura son las vacunas. Tiene que protegerse contra la multitud de enfermedades que pueden transmitir los insectos en la selva o el agua contaminada. Por eso lleva dos años preparándose para viajar de Lima a Río de Janeiro con el único impulso de sus pies.

–¿Cómo se mete uno en una aventura como ésta?

–Es algo que te viene de dentro. No lo planificas, sino que te empuja. Siempre lo había querido hacer, pero como no tenía recursos y el «trail running» no estaba de moda, era imposible conseguir patrocinadores. Te resignas y te dedicas a otra cosa para ganarte la vida. Pero ya con 27 o 28 años ves que no eres feliz, ese sueño de infancia te rescata y viene a por ti para que seas tú mismo y te dediques a lo que realmente te gustaría hacer.

–¿Se puede vivir del «trail running»?

–Estamos acabando de cerrar patrocinios, pero lo que sí tenemos es muchos colaboradores que lo que hacen es reducir al máximo los costes. Una expedición que podría costar 500.000 euros se puede reducir a 80.000 gracias a estas colaboraciones. Y esos 80.000 los pueden cubrir patrocinadores y en última instancia se puede rentabilizar a través de acuerdos de publicidad en redes sociales, publicidad en página web. Si te mueves y tienes un contenido de calidad y lo que aportas tiene un valor diferencial sí que puedes vivir de esto.

–¿Cómo se prepara?

–La preparación es muy progresiva. Desde pequeñito ya entrenaba unas 10-12 horas semanales, algo que sobre la marcha va creciendo, vas cada vez consiguiendo un tipo de entrenamiento más complejo, de alto rendimiento, más específico para el tipo de actividad que realizas.

–Es difícil que alguien que se cría en una gran ciudad se dedique a esto.

–Yo vivía en la Roca del Vallés, en una urbanización apartada de todo, que conectaba directamente con el sendero Meridiá-Vert, que viene desde Normandía, en Francia en el Atlántico, hasta la playa de Ocata en El Masnou, muy cerquita de Barcelona. Es una ruta de mil y pico kilómetros. Yo vivía a un kilómetro escaso del cruce. Aparte tenía la ruta prehistórica de la Roca del Vallés, que es espectacular, y a sólo 20 kilómetros la reserva de la biosfera del Montseny, que tiene senderos para perderse. Era mi escenario de juego.

–¿Cuántas veces le han preguntado si está loco?

–Por el Lima-Río me lo han dicho menos porque no lo quise decir hasta estar seguro de que al menos se puede intentar, pero desde que lo he dicho no paran. Yo, por ejemplo, no me plantearía jamás correr los 100 metros en menos de 10 segundos. Es inviable por más horas que entrenara. O hacer una maratón en dos horas y cinco minutos. Es imposible, mi biomecánica no está adaptada a esto. Pero sí que está adaptada a llevar mochila desde que tenía siete, ocho, nueve años. Todo lo que necesito en la montaña está dentro de mi mochila.

–¿Lleva asistencia médica?

–No. Asesoramiento previo a todo. Sobre todo en 2014 y 2015, asesoramiento local. Por más conocimientos mínimos y una base que tengas, no encuentras alimento y sobre todo bebida en aquellas zonas si no te dicen dónde está. Tienes una orientación muy clara de dónde y cómo. Haces un intensivo en supervivencia, haces un intensivo en detectar ese tipo de alimentos y sobre todo en conocer la ruta. Hay zonas, que pueden ser de unos 80 kilómetros sin poder abastecerte.

–¿Qué es lo que más le preocupa en este desafío?

–Me preocupa mucho quedarme sin agua y me preocupan los mosquitos. Más o menos tengo claro dónde acampar casi todos los días, pero no es al cien por cien seguro. Al cabo de varios días se ha podido desvirtuar el plan 10, 15 o 20 kilómetros y ha cambiado completamente el lugar donde quieres acampar. Si te equivocas, no has inspeccionado la zona, estás en lugar de noche y acampas y hay una zona húmeda cerca los mosquitos a la que enciendes el foco vienen a por ti. Y allí los mosquitos transmiten enfermedades peligrosas.

–¿A qué se dedicaba antes profesionalmente?

–Yo era consultor en desarrollo de negocio, pero llegado un momento decidí asesorarme a mí mismo. Antes asesoraba en estrategia y competitividad a empresas y llegado un punto dije: «Voy a empezar a planificar un poco mi vida, que planifico mejor un viaje que mi vida».

–¿Es compatible con la vida de pareja?

–Ahora tengo pareja desde hace tres años y es compatible dependiendo del tipo de persona. Ella es de un mundo muy diferente, no tiene nada que ver, pero como ya lo conocí cuando empezaba a dedicarme a esto, más o menos lo lleva bien. Los primeros retos eran una semana fuera pero éste son tres meses y ya vengo de tres meses del año pasado cuando lo planifiqué y de otras salidas. Este tipo de salidas tan largas son las que se llevan peor.