Euroliga

Rebelión en la Euroliga

El Panathinaikos, rival del Madrid en cuartos, amenaza con abandonar la competición. Su presidente «colecciona» incidentes en media Europa.

Dimitrios Giannakopoulos, en una de sus habituales protestas a los árbitros en las cercanías del  banquillo griego
Dimitrios Giannakopoulos, en una de sus habituales protestas a los árbitros en las cercanías del banquillo griego

El Panathinaikos, rival del Madrid en cuartos, amenaza con abandonar la competición. Su presidente «colecciona» incidentes en media Europa.

A menos de una semana para el arranque de las eliminatorias de cuartos de final, la plana mayor de la Euroliga se reunió en Madrid. El encuentro, que iba a servir para anunciar la ampliación de la competición a 18 equipos en la campaña 2019-20 –los invitados son el Bayern Múnich y el Asvel Villeurbanne–, acabó con el Panathinaikos anunciando su salida de la competición para la próxima temporada. La rebelión de los griegos está liderada por su presidente Dimitrios Giannakopoulos, que desde que llegó al cargo en 2012 ha acumulado un interminable currículum de incidentes y polémicas en su país y en media Europa. Su intención es dejar la Euroliga, por lo que podría ser multado con 10 millones, según la normativa aprobada en 2016, y regresar a las competiciones bajo el ámbito de la FIBA, a la denominada Champions. El que será el rival del Madrid en la lucha por entrar en la Final Four de Belgrado (18-20 de mayo) ya fue uno de los equipos que se mantuvo en la órbita de las competiciones FIBA cuando la Euroliga se fundó en 2000.

Giannakopoulos es la oveja negra de la competición. En 2013 bajó a los vestuarios del Palau para «hablar» con los árbitros. Su equipo perdió con el Barça que dirigía su actual entrenador, Xavi Pascual, y pidió que «se auditen las cuentas bancarias de los responsables de arbitraje». Fue multado por primera vez. Su fama creció en un derbi en Grecia ante el Olympiacos. «Te mataré a ti y a tu familia, me follaré a tu madre. Mandaré a tu esposa y tus hijos a la tumba. Jodido bastardo», soltó a Spanoulis, la estrella de los rojiblancos. A los árbitros siempre se refiere como «comando-árbitros» y el año pasado, después de caer por 0-3 en la eliminatoria de cuartos de final con el Fenerbahçe, anuló los billetes de avión y decidió que la plantilla debía regresar de Estambul a Atenas en autobús (1.096 kilómetros).

Esta temporada no se ha cortado. Ha tenido «amenazas extremas a los árbitros» después de caer ante el CSKA. Ha amenazado a seguidores del Fenerbahçe a través de las redes sociales: «Estad seguros... el próximo que haga algún comentario sobre mi familia, iré a su casa en Turquía y le joderé hasta hacerle sangrar. Espero que haya quedado claro». Ha criticado a uno de los principales patrocinadores de la competición, la empresa turca Dogus. Y lo último fue el envío de un dossier a diversos medios en el que aparecían jugadas polémicas que perjudicaban a su equipo. En el informe denunciaba un presunto trato de favor a Fenerbahçe, Olympiacos y Real Madrid. La Euroliga le ha prohibido acceder durante 12 meses a sus instalaciones, ya que las multas le importan muy poco a Giannakopoulos. Su familia es una de las más poderosas de Grecia. Es el dueño de un conglomerado de medios (DPG Group), heredero de una empresa farmacéutica (Vianex) y sucesor de su padre y su tío al frente del Panathinaikos desde 2012. Los griegos han sido seis veces campeones de Europa, aunque el último título llegó con Zeljko Obradovic en el banquillo, justo un año antes de que él ocupara la presidencia.