Carla Suárez: «Todo el mundo tiene carácter»

Comenzó el año con una lesión en el hombro que la lastró, pero «ya va mejor». En Roland Garros ha alcanzado la tercera ronda

Comenzó el año con una lesión en el hombro que la lastró, pero «ya va mejor». En Roland Garros ha alcanzado la tercera ronda.

Carla Suárez (28 años, Las Palmas) fue de Madrid a Estrasburgo y de ahí a París, sin volver a España. Así de loca es la vida del tenista, pero necesita partidos para recuperar la forma que una lesión en el hombro le ha impedido tener. En Roland Garros ya está en tercera ronda, tras vencer a la rumana Cirstea (7-5 y 6-4). Eso sí, echa de menos su isla, que no visita desde noviembre. «Más que nada, lo que es la zona de playa, la comida... La familia y los amigos, eso, siempre. Pero la comida...».

–¿Cómo está de su lesión en el hombro?

–Ahora me siento mejor, pero no es fácil; cuando tienes una lesión y estás tiempo fuera del circuito a veces cuesta coger el ritmo de competición. Pero parece que el hombro ya va respondiendo cada día mejor, y físicamente me siento bien y con ganas. De vez en cuando lo noto, pero ya me permite jugar bastante bien. Lo único que, bueno, a veces inconscientemente en algún movimiento me molesta un poco más de lo normal, pero está bastante controlado.

–¿Cómo ha sido la lesión?

–Empezó cuando volví de vacaciones la primera semana. Al principio creíamos que era una molestia debido a la inactividad, pero bueno, esa molestia seguía cada día, cada semana, no se quitaba y se fue convirtiendo en algo más serio. Íbamos haciendo la pretemporada con normalidad, lo único que no podía hacer era sacar y pasaban las semanas, veíamos que para Australia llegábamos muy justos (jugó, pero sin estar recuperada). Probé de todo (factores de crecimiento, acupuntura...) para acelerar el proceso de recuperación. Y eso fue, no hay más ciencia: tiempo y paciencia.

–¿Qué fue lo más duro?

–Ves a tus compañeras competir, sobre todo torneos importantes, y tú no puedes. El año pasado, por ejemplo, gané Doha, y este año me lo he tenido que perder. Son pequeñas cositas que te hacen ilusión y que te pierdes. Al final el deportista lo que quiere es competir, no entrenar.

¿Y se aprende algo?

–Siempre se aprende. Cuando tienes una lesión valoras más las cosas, intentas cuidarte un poco más. No era la primera vez que me pasaba, así que ya sabía lo que era, pero sí que es verdad que una lesión a lo mejor no te hace más fuerte de «fuerte», lo que es la palabra, pero en segundo plano te enseña ciertas cosas a las que a lo mejor cuando estás compitiendo y sano no les das importancia.

–¿Obliga el calendario a jugar con dolor?

–Muchas veces muchos tenistas juegan con dolor. Es un deporte que se juega casi cada semana, y puedes jugar dos o tres días seguidos... Todo influye. El año pasado estaba bastante bien, casi sin dolor durante todo el año, pero sí vas teniendo molestias, una sobrecarga, te duele la muñeca... Son cosas que nos pasan a todos.

–¿Ha intentado introducir cambios en su juego? Hace un año estaba mejorando el saque, probando más el revés cortado...

–Este año no hemos podido tener la oportunidad de centrarnos en esas cosas más específicas, aunque nos apetecía. Sí en ir mejorando pequeñas cositas en los golpes, pero nada concreto. Quizá hemos trabajado un poquito más la movilidad de piernas, que hoy en día es muy importante.

–¿Cuál es la clave de su larga relación con Xavi Budó, su técnico?

–Las relaciones cuando llevan mucho tiempo siempre se van desgastando, pero el respeto y seguir teniendo la ilusión por conseguir cosas grandes valen la pena. Nos llevamos muy bien y tenemos muchas ganas de seguir con este proyecto.

–¿Ayuda cuando los entrenadores bajan a la pista?

–Desde fuera las cosas siempre se ven mucho mejor y viene bien que te puedan echar un cable. En los entrenamientos estamos al lado y vamos hablando. En los partidos no podemos, así que cuando entran a la pista y nos dicen cosas siempre es positivo.

–¿Ha roto muchas raquetas?

–Alguna vez sí, pero hace muchísimo tiempo, no suelo tirarlas para nada.

–Eso no quiere decir que no tenga carácter, de lo que a veces se le acusa...

–Carácter tiene todo el mundo, lo que pasa es que cada uno lo expresa a su manera. Yo soy de las que no ve necesario que la raqueta tenga que pagar que yo no esté bien ese día o no tenga buenas sensaciones.

–El circuito femenino no tiene dueña. ¿Es eso positivo?

–Para mí, sí, te ayuda a estar más motivada para seguir trabajando, para saber que tú también puedes ser una de ellas. Al final el hecho de no tener una líder clara es de cara al aficionado, nosotras nos respetamos mucho, sabemos que todo está muy igualado, que todas tenemos ganas y estamos preparadas física y tenísticamente, y que cualquiera puede ganar. Eso es lo que se ha estado viendo en los últimos meses.