Tito, adiós definitivo al Barça

El técnico recae de su enfermedad y se ve obligado a abandonar el banquillo. Rosell dio la noticia y avanzó que la semana que viene se conocerá a su sustituto

El técnico recae de su enfermedad
El técnico recae de su enfermedad

Tito Vilanova ya no es el entrenador del Barcelona. Así de sencillo; así de duro. Al técnico se le ha complicado la recuperación del cáncer que sufrió en la glándula parótida y tendrá que seguir un tratamiento que le impedirá dirigir al Barça.

Tito Vilanova ya no es el entrenador del Barcelona. Así de sencillo; así de duro. Al técnico se le ha complicado la recuperación del cáncer que sufrió en la glándula parótida y tendrá que seguir un tratamiento que le impedirá dirigir al Barça. Una noticia tan fácil de explicar como difícil de digerir. El anuncio lo hacía Sandro Rosell minutos después de las 20:30 en la sala de prensa de la ciudad deportiva Joan Gamper de Sant Joan Despí. El presidente azulgrana, muy afectado, estuvo parco en palabras y no admitió preguntas. Lo importante, lo único, era Tito.

La plantilla del Barcelona se entrenó con total normalidad por la mañana, con Tito Vilanova al frente de la sesión. Nada hacía presagiar los acontecimientos que se precipitarían luego. A primera hora de la tarde, el club convocaba a los medios de comunicación a una rueda de prensa de Sandro Rosell y Andoni Zubizarreta. Todo era muy precipitado como para anunciar un fichaje, así que empezaron a surgir los primeros rumores y todos, lamentablemente, apuntaban hacia Tito Vilanova. Durante su primera recaída, antes de Navidad, las circunstancias del anuncio fueron parecidas y siete meses más tarde la pesadilla se estaba repitiendo de nuevo.

La plantilla tenía prevista una sesión preparatoria a las siete de la tarde, pero el club la suspendió precipitadamente a última hora. Antes de hacerla pública, el Barça quiso que todo el vestuario fuera consciente de la terrible noticia. Incluso los jugadores que siguen de vacaciones recibieron una llamada que nunca habrían querido recibir. Los acontecimientos se precipitaron de tal manera que los futbolistas aparecieron en la sala de prensa vestidos de corto, a pesar de la suspensión del entrenamiento. Messi, Mascherano, Pinto y Puyol formaron en primera fila. Detrás de ellos, todos sus compañeros, incluidos los más jóvenes. El apoyo a Tito era absoluto. También estuvieron todos sus ayudantes, encabezados por Jordi Roura y Aureli Altimira, sus colaboradores de mayor confianza. En una esquina, algunos directivos también ocuparon su lugar en la sala de prensa de Sant Joan Despí. Josep Maria Bartomeu, encargado ahora de buscarle un sustituto, Jordi Moix y Ramón Cierco, entre ellos.

Antes de que Rosell comenzara con su alocución, un responsable de prensa del primer equipo informaba a los representantes de los medios de que no habría preguntas. El presidente pronunciaría unas palabras y ahí acabaría todo. El golpe había sido muy duro. «Nunca en la vida me hubiera gustado dar esta noticia», comenzó Rosell, visiblemente compungido. Fue entonces cuando agarró un papel y prefirió leer el parte médico de Tito Vilanova: «Después de evaluar los resultados de las pruebas rutinarias del seguimiento a Tito Vilanova, se ha presentado la opción de realizar un tratamiento para tratar su enfermedad que hace incompatible su tarea como entrenador del Barcelona», espetó muy afectado.

El presidente azulgrana escogió muy bien sus palabras, intentando minimizar el golpe, pero sus gestos, su tono de voz y sus expresiones indicaban que nada bueno había salido de la visita de Vilanova al médico. El cáncer sigue presente en su cuerpo y necesita un tratamiento más fuerte para intentar erradicarlo de una vez. «El golpe ha sido muy duro, muy duro; pedimos el máximo respeto hacia la privacidad de Tito», solicitaba Rosell en nombre del ya ex entrenador. «La vida continúa y el Barça se ha sobrepuesto a muchos golpes en toda su historia, y éste es muy duro. Lo importante ahora es la persona y, luego, el club», añadía. Zubizarreta, con el rostro serio y pensativo, estaba sentado a su lado escuchando atentamente. Pero decidió no añadir nada. Cuando Rosell acabó sus palabras, ambos se levantaron rápidamente y abandonaron el recinto. El vestuario les seguiría segundos después. La noticia había caído como una losa. Tito Vilanova ya no es entrenador del Barcelona. Necesita todo su tiempo para luchar por su vida. Mucha suerte.

Apoyo y drama en el vestuario

Las caras de los jugadores del Barça lo decían todo. Minutos antes de presentarse en la sala de prensa de la ciudad deportiva a escuchar al presidente, mostrando así su total apoyo a Tito Vilanova, habían recibido la triste noticia. Su entrenador ya no era su entrenador. El cáncer, el maldito cáncer, había vuelto a atacar. Los futbolistas tardarán muchos días en digerir algo así. La primera consecuencia del adiós de Tito es la suspensión del primer amistoso de pretemporada, que estaba previsto para esta noche en Polonia. «No hay ánimos», aseguró Rosell.