Una portería con cuatro manos

Sterbik y Sierra ya han tenido su momento en el Mundial y hoy pueden volver a ser decisivos en la semifinal ante Eslovenia

Sierra y Sterbik dialogan durante un partido de la primera fase
Sierra y Sterbik dialogan durante un partido de la primera fase

La portería de España está bien cubierta. Dos hombres, José Manuel Sierra y Arpad Sterbik, se encargan de ella, pero actúan como si fueran uno.

La portería de España está bien cubierta. Dos hombres, José Manuel Sierra y Arpad Sterbik, se encargan de ella, pero actúan como si fueran uno. Cuatro manos paran más que dos. Si Arpad brilló ante Hungría, Sierra, o «Quillo», como le llaman, lo hizo en los cuartos ante Alemania. Tanto, que Entrerríos fue a compartir con él el premio al mejor jugador. A todo el equipo le alegró el gran día de Sierra, que durante muchos años ha estado a la sombra de otros porteros como Barrufet u Hombrados. Y sin quejarse. En el Mundial parecía destinado a la suplencia, pero en el partido más decisivo hasta ahora ya ha sido determinante. «Siempre está ahí para ayudar», dice Hombrados. «Él ha sido educado así, para pensar en el colectivo por encima de la individualidad», opina Juan Carlos Pastor, técnico del Valladolid, que le ha dirigido durante la mayoría de su carrera.

La química en una portería es fundamental. Viven mucho tiempo juntos con entrenamientos específicos. «Lo ideal es que sean amigos, que hablen y se ponga uno en lugar del otro para, entre los dos, proteger la portería. En los hoteles nunca cambian de compañero de habitación, por algo será», asegura Hombrados, que ha compartido portería con ambos. Son amigos y psicólogos el uno del otro. Cada vez que ataca España, el titular se dirige a la banda a hablar con su compañero. «Le dices algo del lanzador o le das ánimos: que si el tiro ha sido raro, complicado... Un juego psicológico», sigue Hombrados. Sterbik no hizo ni un mal gesto ante las paradas de Sierra a Alemania, aunque cada una de ellas le alejaba de salir a jugar. Todo lo contrario. «Se lo merece», reconoció después.

«Cada año ha ido mejorando y a los 34 está en su madurez y teniendo más conocimiento de los rivales y de sí mismo», afirma Pastor de «Quillo». El meta andaluz es un estudioso y sabe al detalle el porcentaje de veces que tira cada rival por cada lado. «Sólo un desconocido le puede sorprender», analiza Talant Dujshebaev, el técnico del Atlético. Hasta en su forma de parar se complementan. «Arpad es más de naturaleza. Un diamante», prosigue Talant. «Pese a su tamaño, es muy elástico y ve muy bien los lanzamientos desde nueve metros», piensa Saric, su compañero en el Barça.

En lo que sí se parecen es en el carácter tranquilo. «Quillo» es tímido, «aunque con el típico gracejo andaluz», según Hombrados. «Sterbik es como un osito grande. Puro corazón», define Dujshebaev. Sierra lleva parados el 42 por ciento de los balones que le han lanzado (31/74); Arpad, el 30 (43/142). Juegue quien juegue hoy se lo pondrá difícil a Eslovenia.