Economía

Solos ante el coronavirus: “Nos obligan a trabajar hasta que caigamos enfermos”

Los empleados de las notarías no ocultan su miedo tras el estado de alarma: “Estamos alucinados y acojonados”

“Hace unos días un compañero nuestro empezó a toser, a tener fiebre y dolor de garganta. Aún no le han hecho la prueba pero nosotros seguimos trabajando como si nada". No se han tomado medidas de prevención, ni se ha mandado a nadie a casa. Ese chico trabaja en una notaría, de las muchas que hay en Madrid, sus compañeros están asustados. Uno de los empleados asegura que “nadie adopta medidas. Tuvimos que comprar nosotros los guantes, las mascarillas y algún dispensador”.

Sienten que son uno de los sectores “más vulnerables” en estos momentos. Todos los empleados deben asistir a su puesto de trabajo a diario y aunque asumen que “su trabajo no puede realizarse desde casa”, no entienden que no se tome algún tipo de medida como reducir la plantilla o reforzar las notarías de guardia, que ya existen. Y es que en estos días en los que la mayoría de empresas están buscando fórmulas para hacer frente al coronavirus, no entienden que el Colegio de Notarios no reaccione.

Para que se hagan una idea, todo en las notarías va en documentos impresos en papel. “Papeles que pasan por un montón de manos”, con lo que el contagio es un hecho. Cada empleado está tras una mesa desde la que atiende, sobra decir que no llega a cubrir los dos metros de separación que impone el protocolo. Y, como bien señala otro empleado, en la notaría entra cualquiera (padres con niños que lo tocan todo, gente con mascarillas, mayores...) y “no hay ningún tipo de control”. Así las cosas se preguntan por qué no se toman medidas. Van a trabajar con miedo: “Estamos alucinados y acojonados”.

En algunas notarías se han abastecido con material desinfectante, mascarillas y guantes, pero según explica uno de estos empleados, en otras muchas sus jefes se han negado a sufragar gasto alguno para hacer frente al coronavirus. Desconocen quién tiene que tomar medidas, si los propios notarios, el Colegio de Notarios o el Ejecutivo, pero tienen claro que necesitan medidas ya.

El enfado aumenta tras recibir el último comunicado del Consejo General de Notarios, un texto que tachan de “desafortunado”. De entrada recomiendan “seguir todas las medidas higiénicas recomendadas por el Gobierno y tenerlas a disposición de las personas que vayan a tu notaría”... una indicación que choca con la falta de prevención que hay para los propios empleados.

Contra el coronavirus... un cartel

También les aconsejan pegar un cartel en la oficina que diga que eviten cualquier acto que implique contacto físico. A la hora de firmar documentos, nada de hacerlo juntos. Entre las indicaciones que siguen está la de facilitar la firma telemática de los notarios, nada referente al resto de empleados y un mensaje de ánimo a todos. Pero lo que más indigna a los trabajadores que han tenido acceso a este documento, que no son muchos, es la recomendación sobre qué hacer si alguien de tu oficina da positivo en coronavirus: “Para el caso de que alguien en la notaría caiga enfermo, que el resto que no esté afectado tenga la precaución de tomarse la temperatura dos veces al día, a fin de evitar la expansión del virus”.

No se habla de aislamiento ni de cuarentena ni de acudir al médico o llamar a los teléfonos habilitados si tienes síntomas... con tomarse la temperatura es suficiente. Por todo ello, los empleados de las notarías exigen que alguien les escuche y tome medidas antes de que “todos acabemos infectados”.

Una actitud irresponsable

En la tarde de hoy, el Colegio Notarial de Madrid emitía un comunicado a tenor de la grave crisis que vive nuestro país. Un documento que los empleados de las notarías tachan de “irresponsable” y que más allá de dar los consejos ya consabidos de higiene y prevención, lo que provoca es indignación una vez establecido el estado de alarma en nuestro país.

“Nos obliga a trabajar hasta que caigamos enfermos y, solamente, como último recurso, dejar de prestar el servicio notarial”, explicaba enfadada una empleada. A su juicio, es ilógico que cancelen las clases en las instituciones a las que acude, si luego la obligan a ir a trabajar hasta que caiga enferma. “Es inadmisible”, matizaba. “En mi caso, voy a tomar la decisión personal de no ir a trabajar el lunes, no permitiré que la enfemedad entre en mi hogar”.