"Tenemos que revolvernos, tenemos que exigir”

Entrevista con Teresa Pérez-Espinosa, CEO del Grupo Pérez-Espinosa

– Es usted médico psiquiatra y empresaria. ¿Van a necesitar mucho tratamiento psiquiátrico los empresarios?

– Esta crisis y este confinamiento nos están afectando mucho a todos, en especial a los más vulnerables: niños y adolescentes, personas mayores, personas que viven solas (150.000, sólo en mi región), y peor aún, todos aquellos que viven en hogares con problemas económicos, de convivencia, de enfermedad, de adicciones... confinados en situaciones de alto riesgo. También tendrá efectos en profesionales en primera línea: personal sanitario, policías, militares, incluso trabajadores de funerarias, que han estado viviendo una situación terrible... en cuanto a los empresarios, la crisis económica es ya motivo de preocupación que puede causar angustia, ansiedad, derivar en trastornos... y agravar patologías preexistentes, o provocarlas.

– Tiene tres centros de salud mental en Asturias. ¿Cómo han vivido el confinamiento y cómo afrontan la desescalada?

– Fundé mi empresa en 1997. Quería dedicarme a enfermos con trastornos mentales graves, ofrecerles un espacio de salud y bienestar de larga estancia, porque un entorno agradable y el trato humano son indispensables en las enfermedades mentales. Mi primer centro con ese fin, el Centro Terapéutico Vista Alegre, está en Somió, en Gijón, y se caracteriza por su precioso jardín. Más tarde compré una clínica, que trasladé a medio camino de Oviedo, con 20.000 metros de finca para patologías recuperables: depresiones, trastornos alimentarios, primeros episodios psicóticos, adicciones, ansiedad...., cualquiera de nosotros puede pasar por una etapa así; de hecho, la depresión es una de las patologías más frecuentes y, antes del Covid-19, era la mayor causa de incapacidad en el mundo. Será interesante ver qué impacto tiene ahora. Finalmente, abrí el Centro Residencial en Posada de Llanera, para personas mayores con problemas mentales.

– Han tenido cero casos de Covid-19 y sus pacientes no se han ido, se han quedado todos.

– Nos adelantamos al Gobierno poniendo en marcha un protocolo de prevención el 25 de febrero. Valoramos lo que estaba pasando en China, nos llegaban noticias de mis sobrinos en Florencia. Anticiparse fue clave. Pudimos encontrar material mejor que tras el Decreto del Estado de Alarma. Avisamos a nuestros proveedores. Fuimos rigurosos. Hemos sido muy transparentes con los pacientes y no hemos aplicado ningún ERTE.

– ¿Cómo ha sido la colaboración y relación con la Administración regional y nacional?

– La Administración nos ha dicho, tras varias gestiones, que iban a realizar ellos los PCR esta semana.Tenemos una plantilla de más de 50 personas y confío en que lo harán. A nivel nacional, siempre se puede hacer todo mejor y no hace falta repetir lo que es evidente, que vamos a salir muy dañados, y que los números cantan. Los empresarios sabemos lo que cuesta mantener una empresa y crear empleo. ¿Qué va a pasar? Pues, de momento, un desastre. A muchos les va a costar volver a subir la persiana y será vital cómo nos comportemos como personas, como empresarios y como ciudadanos.

– ¿Qué debemos hacer?

– Tenemos que revolvernos. Necesitamos una actitud valiente, honesta, inteligente, solidaria, y dejarnos de guerras políticas que gastan tiempo y energía y nos suman en una tremenda desesperanza. A los empresarios, nuestros negocios nos cuestan dinero hasta cuando dormimos. Tenemos que reclamar. Nos jugamos la supervivencia física y mental de la sociedad. Y hay que actuar con profunda generosidad, bondad, creatividad y decencia. Mi temor está en la clase política. Que no nos utilicen para llevar a cabo su hoja de ruta. ¿Está en nuestras manos como empresarios? Sí. Tenemos la responsabilidad de exigir y de no permitir que hagan lo que ellos quieran. Que estén en ciertas posiciones, no les da ese derecho.