Algo se mueve en los cielos

El tráfico aéreo mundial vuelve a dar señales de vida, sobre todo por las rutas asiáticas. En Europa, sin embargo, la situación está estancada, con 25.000 vuelos diarios suspendidos

A efectos económicos, para calibrar el alcance de la catástrofe que nos ha sucedido puede bastar con un dato: en el mes de abril de 2019 los aeropuertos españoles registraron 194.000 operaciones aéreas. En abril de este año, no llegaron a las 13.000. Es una caída de ingresos brutal para un sector que, pese a lo que diga el ministro comunista de Consumo, Alberto Garzón, aporta mucho valor añadido al PIB turístico nacional. No en vano, el 82 por ciento de todos los visitantes extranjeros que llegaron a España el año pasado lo hizo por vía aérea, es decir, más de 68 millones de pasajeros, con británicos, alemanes, franceses, nórdicos e italianos en los primeros puestos. También hubo 3,3 millones de norteamericanos. De ahí, que la recuperación de tráfico aéreo debería ser una prioridad objetiva de nuestro Gobierno, por lo visto, demasiado asustado por la posibilidad de que se produzca un rebrote de la infección por coronavirus a partir de nuevos casos importados. Pero si la experiencia de su gestión fue nefasta, permitiendo la llegada de viajeros desde zonas donde la pandemia ya era un hecho conocido sin establecer las mínimas medidas de control sanitario, no se debería ahora pecar por exceso de precaución. Otros países, sobre todo en Asia, están coordinando con las compañías aéreas la implantación de sistemas de prevención, desde el control de la temperatura corporal al uso de mascarillas, pasando por la optimización de los filtros ambientales de los aviones, lo que reduce sustancialmente la posibilidad de contagios. La prueba es que, según los datos de tráfico mundial, si el 21 de febrero, antes de que entraran en vigor las restricciones generales de viaje, se realizaron 196.756 operaciones aéreas, para caer el 12 de abril hasta las 46.294; un mes después, el 19 de mayo, el número de vuelos había subido hasta los 98.601, aunque en Europa sólo se habían realizado 5.329 operaciones. Por supuesto, falta mucho para alcanzar los niveles anteriores a la pandemia, pero lo peor ya ha pasado. Sólo falta que España, con excelentes compañías aéreas, no se quede atrás.