EE UU baja los tipos de interés por primera vez desde 2008

La Reserva Federal da marcha atrás en su política monetaria. Responde a las amenazas de una posible recesión bajando los tipos un cuarto de punto, hasta un rango de entre el 2% y el 2,25%

Sede de la Reserva Federal/Reuters
Sede de la Reserva Federal/Reuters

Era un secreto a voces antes de que se confirmara la primera bajada de las tasas de interés de la última década en EE UU. Se esperaban recortes de los tipos de interés de un cuarto de punto, hasta un rango objetivo de entre el 2% y el 2,25%, y se acabaron confirmando esos pronósticos, cumpliendose así las expectativas del mercado. La misma cuantía, un 0,25%, que las nueve subidas anteriores aplicadas por la Reserva Federal (Fed) entre 2015 y 2018, y que podría prolongarse hasta el próximo año, como respuesta a la debilidad económica global y la inflación «apagada».

La última subida de los tipos de interés se produjo el pasado mes de diciembre. Desde entonces, la apuesta del banco central fue la de mantener un enfoque «paciente en su proceso de gradual normalización monetaria». Pero la presión por conseguir esa rebaja para alentar la marcha de la economía y el interés de Trump por mantener los buenos resultados económicos como logro personal de cara a las presidenciales de 2020, parecen haberle funcionado al presidente estadounidense. Aunque desde la Fed niegan dicha presión del mandatario.

Con ocho votos a favor y dos en contra, los dirigentes del banco central de EE UU no mostraron un claro consenso sobre esta medida ni sobre las razones por las que los tipos de interés debían ser recortados, por lo que la decisión se hizo de rogar, sin dejar a todos contentos por igual. Para algunos responsables de la política monetaria de la Fed, el hecho de que la tasa de desempleo estuviera en mínimos históricos, (su nivel más bajo del último medio siglo) y la economía del país evolucionara a un ritmo superior al de otros países desarrollados, eran razones suficientes para dejar las cosas como estaban.

Pero Trump había reclamado en varias ocasiones el recorte en los tipos, criticando la inacción de la Reserva Federal y arrojando dudas sobre su independencia. «La UE y China bajarán aún más sus tipos de interés y meterán más dinero en sus sistemas, facilitando mucho más a sus fabricantes la venta de sus productos. Mientras tanto, y con escasa inflación, la Fed no hace nada y probablemente hará poco en comparación», dijo el presidente estadounidense en Twitter.

Y es que, a pesar de la buena salud económica con resultados históricos de los últimos años, la economía estadounidense se ralentizó en el segundo trimestre de este año y la inflación se mantiene de manera persistente por debajo de la meta anual del 2% de la Fed, mostrando la debilidad de la inversión empresarial.

Los datos macroeconómicos más recientes apuntan a una desaceleración de EE UU, que se suma a la creciente inestabilidad económica por las diversas tensiones comerciales de Trump con países clave para su economía, muy especialmente con China, pero también con la UE, México o Canadá. Ésta es, con toda probabilidad, una de las decisiones más difíciles a las que se ha enfrentado hasta ahora la Reserva Federal.

Inusual falta de consenso en la Fed

No trascendió cómo transcurrió el debate en el interior del banco central y cómo Jerome Powell (el presidente de la Reserva Federal) enfocó la necesidad de inyectar estímulos. Pero sí lo hizo la votación en contra de dos de sus miembros: la presidenta de la Fed en Kansas, Esther George, y el presidente de la Fed de Boston, Eric Rosengren. Este último ya se había manifestado en contra de flexibilizar las condiciones de crédito si la «economía lo está haciendo perfectamente bien sin esos estímulos».