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El Brexit no amenaza un nuevo récord del turismo

La salida de Reino Unido de la Unión Europea no frenará la llegada de británicos a España durante este verano, ya que la mayoría contrató sus vacaciones antes del referéndum. Aunque la devaluación de la libra reducirá el gasto, en 2016 podrían visitarnos más de 16 millones de ingleses.

Reino Unido vuelve a ser una isla. Y los británicos podrían naufragar antes de llegar a tierra firme. Durante el pasado «viernes negro», tras conocer la decisión de abandonar la Unión Europea, la libra esterlina se hundió más del 10% con respecto al dólar y un 7% en su cambio con el euro, hasta su precio más bajo desde 1985. Esta fuerte depreciación merma de forma significativa el poder adquisitivo de los británicos, encarece sus viajes fuera del país y, por ende, frenará la llegada de turistas a España. Pero no durante esta campaña estival.

Si el turismo español no deja de batir récords es, en parte, gracias a Reino Unido, que constituye el principal mercado emisor. En 2015, los visitantes británicos superaron los 15,7 millones -23% del total- y gastaron más de 14.000 millones de euros. Debido a la correlación entre el valor de la libra y el número de turistas, una depreciación de la divisa británica hasta los 1,1 euros supondría una pérdida de entre 550.000 y 700.000 turistas. Sin embargo, el británico es de los que reserva sus vacaciones con bastante tiempo de antelación, por lo que el Brexit no impedirá que este verano vuelva a cosecharse un nuevo récord de llegadas. Además, prácticamente la mitad de estos visitantes vienen a España habiendo contratado un paquete vacacional al que las últimas caídas de la libra no han afectado.

España apunta a un verano récord y a un año de 72 millones de turistas. La temporada alta podría concluir con 36 millones de viajeros, cuatro más que en 2015. Y es que el periodo estival se prevé muy positivo en cuanto al turismo internacional se refiere. Nuestro país ha recibido 25,2 millones de turistas extranjeros hasta mayo, un 11,4% más que en el mismo periodo de 2015. La práctica totalidad de los mercados emisores importantes avanzan a buen ritmo y los principales competidores, como Turquía, han sido duramente castigados por atentados terroristas que ahuyentan a los visitantes. El crecimiento global esperado de llegadas se sitúa en un 12,6%, según las estimaciones de Turespaña. Las previsiones realizadas antes del referéndum reflejaban que Reino Unido probablemente batirá récords de nuevo. Y las fuentes consultadas consideran que el Brexit no va a tener efectos a corto plazo. En lo que va de año, los visitantes desde Reino Unido aumentaron más de un 16% con respecto a los primeros cinco meses de 2015, hasta los 5,8 millones de turistas.

Destino predilecto

José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de Exceltur, asegura que el Brexit tendrá un efecto preocupante, pero no determinante en el corto plazo, sobre el turismo en España. El 50% de los ingleses que vendrán hasta el otoño compraron su paquete de viajes antes del referéndum. Si bien las vacaciones en España les resultarán más caras, nuestro país no se queda en ninguna desventaja competitiva con respecto a otros países miembros, que también presentarían la apreciación del euro. Por otra parte, Italia o Francia continúan teniendo precios más elevados. Fuera de la eurozona, el mayor competidor de España en esta época del año es Turquía. Y, más allá de la reciente masacre terrorista en el aeropuerto de Estambul, la lira turca está vinculada al dólar, y la devaluación de la libra con respecto al «billete verde» es mayor que en su tipo de cambio con el euro. Es decir, a los británicos les costaría más viajar a Turquía que a España.

Javier Heredia, profesor de EAE-Business School, no cree que las consecuencias a corto plazo del Brexit supongan un impacto especialmente perceptible. De hecho, considera que en 2016 seguramente se produzca un aumento del número de turistas británicos, y opina que las voces que informan de bajadas masivas son «innecesariamente alarmistas». No obstante, la población británica está en estado de «shock» ante la incertidumbre que se avecina, lo que puede tener un efecto psicológico a la hora de gastar en unas vacaciones ya planeadas para este verano. Heredia explica que la mayoría de los vuelos para el verano ya estaban comprados antes del Brexit, con lo que la subida de los billetes aéreos por la devaluación de la libra esterlina no afectará para la presente campaña estival.

En los últimos años, uno de cada cuatro turistas británicos nos eligió como destino vacacional, y el 68% de estos visitantes optó por España para las vacaciones del verano pasado. Además, nuestro país se situó en 2015 como el primer destino turístico de los británicos que viajaron al extranjero, con una cuota de mercado del 24%, por delante de Francia y Estados Unidos. Carlos Díez de la Lastra, director general de Les Roches Marbella, admite la dificultad de estimar la cantidad de turistas británicos que se pueden perder, pero reconoce que son cifras considerables y que cualquier impacto, por pequeño que sea, en la reducción del porcentaje de turismo británico tendrá mayor trascendencia y más directa que si fuera otra nacionalidad.

29 aeropuertos británicos están conectados con 26 aeropuertos españoles y un 60% de los turistas ingleses repite visita. La Asociación Británica de Agentes de Viajes (ABTA) cree que a corto plazo los efectos en las reservas serán muy reducidos, y Santiago Aguilar, presidente de la Asociación Española de Profesionales de Turismo (AEPT), corrobora que, a corto plazo, no se espera ningún impacto, al margen del descenso del gasto debido a la depreciación de la libra. Sin embargo, alerta de que, a medio plazo, es probable que se noten efectos sobre la demanda general del turista británico, pero no específicamente en el mercado español, sino en todos nuestros competidores, «tanto por la relación de cambio de la libra como por la incertidumbre generada por esta nueva situación que puede producir una contención en el gasto. En cualquier caso, hasta que se cierren las negociaciones del proceso de salida es demasiado pronto para hacer previsiones basadas en datos».

El medio o largo plazo dependerá de factores que van más allá de la volatilidad actual en el cambio de divisas. La evolución de una economía británica post-Brexit no parece muy halagüeña, y la pérdida de renta disponible de las familias británicas hará que se replanteen si pueden seguir costeándose vacaciones fuera de su país de origen. Respecto a las posibles futuras barreras de entrada o limitaciones a la libertad de movimientos por un Reino Unido que ya no es parte de la Unión, el Brexit deja su propia implementación y los tiempos de la misma en el aire. Heredia remarca que tanto para la presente campaña como para las del 2017 y 2018 los británicos podrán seguir visitando y residiendo en España sin mayores cortapisas.

Los destinos del Mediterráneo incorporan, por desgracia, un cierto elemento de inseguridad –debido a los atentados terroristas– que convierte a España en un país refugio. Entre Turquía, Egipto y Túnez han perdido durante el primer cuatrimestre 1,5 millones de turistas extranjeros, mientras que España ha ganado 1,3 millones. Y si antes del referéndum británico ya nos favorecíamos de un «tsunami» de demanda turística procedente de estos países, el Brexit afecta a la propensión general del británico a viajar, pero no desfavorece a España respecto a otros países.

El vicepresidente ejecutivo de Exceltur asevera que existe una sobredemanda para la temporada de verano de terceros países que ante la inseguridad percibida en el norte de África intentan a toda costa conseguir espacio en España. Y agrega que si se produjera una menor afluencia británica porque cayera la demanda, hay una avidez de otros mercados europeos enorme que, probablemente, compensaría y atenuaría la pérdida de demanda inglesa. «El sector turístico se resentirá este verano por el Brexit, pero no de una manera alarmante. En algunas zonas pasará desapercibido. Estamos en un momento de sobredemanda turística. Los que tenían pensado viajar a otros destinos pueden ocupar las plazas de los ingleses. De todas formas, es complicado que los británicos encuentren otras alternativas en plena temporada estival porque se les haga caro España», apostilla.

Los más sensibles al precio

Dado que el turista británico es el más sensible al precio y uno de los que menos gasta en España, de entre los principales mercados emisores, su nivel de gasto se verá sensiblemente afectado por la devaluación de la libra y su consecuente pérdida de poder adquisitivo. Es decir, se prevé que una vez aterricen en nuestro país reduzcan aún más sus gastos, saliendo menos a comer y cenar, o eliminando algunas de las excursiones que realizan.

La caída de la libra encarecerá las vacaciones de los británicos en destino, pero no frenará la llegada de estos visitantes en el futuro inminente, ya que pagaron los paquetes vacaciones antes del referéndum. El secretario general de la Mesa del Turismo revela que el nivel de gasto del visitante británico se sitúa en torno a los 1.000 euros, no demasiado inferior al de otros mercados europeos consolidados, e incluso algo superior al de los emergentes europeos. Además, asegura que sería un error considerar a los 15,67 millones de turistas británicos como un conjunto homogéneo. «No hay más de 15 millones de millonarios en Reino Unido, pero sí existen unos segmentos de viajeros británicos a España con unos programas muy sofisticados, de tipo cultural, de deporte y de naturaleza, que tienen una gran capacidad de gasto. Conviene fijarse en el gasto medio diario, ya que el turista actual ha reducido su estancia media y cada vez es más frecuente el viaje de corta duración: city breaks, rutas, golf...», concluye.

Heredia, por su parte, opina que en la presente campaña de verano el Brexit reducirá poco el gasto del turista británico, que es muy previsor y ya antes de la celebración del referéndum realizó un cambio masivo de libras por euros para cubrir el coste vacacional. Hubo una subida del 74% en los intercambios realizados en el Post Office, que representa un cuarto de las transacciones totales de divisas en el Reino Unido-.

Zonas más afectadas

Los turistas británicos no tienen una estacionalidad clara. En invierno son clientes, mayoritariamente, de Canarias. Y en verano de Baleares, la Costa del Sol y la Costa Blanca. Si bien los efectos del Brexit serán generales para toda la Península, resultarán más notorios en las Islas. Al menos, en opinión de Díez de la Lastra. «De entre todos los destinos nacionales, los favoritos de los británicos son Mallorca y Tenerife. Por comunidades, Andalucía, Valencia y Cataluña se verán especialmente afectadas por la depreciación de la libra, tanto de sus habitantes censados con pasaporte británico como de los turistas originarios de Reino Unido», aclara.

Zoreda, en cambio, no cree que necesariamente las zonas más afectadas serán Canarias y Baleares, sino aquellas más monodependientes.

Las Islas y el Levante disponen de un suficiente número de vuelos que pueden recibir la llegada de más alemanes o suecos, pero en algunos destinos, como Menorca, la monodependencia del mercado británico es tal que otras nacionalidades no podrán sustituir a los ingleses, ya que no hay conectividad aérea.

Gabriel Escarrer, vicepresidente y CEO de Meliá, corrobora que a pesar de la incertidumbre y de la devaluación de la libra, los efectos del Brexit en el turismo hacia España no se percibirán de manera inmediata, debido a que muchos británicos han contratado ya sus vacaciones para 2016 y a que la inestable coyuntura desaconseja optar por destinos alternativos. Aun así, admite que debe preocuparnos el medio y el largo plazo, cuando nuestro primer mercado emisor, con menor poder adquisitivo, viaje menos y encuentre destinos de playa alternativos y más baratos fuera de Europa. «El impacto dependerá también de las condiciones de salida fijadas en materia de fronteras, tráfico aéreo o cielo único, entre otros», agrega.

Proceso de desconexión

Al margen de las graves consecuencias políticas que el Brexit tendrá para el proceso de integración europea, la salida de Reino Unido puede hacer tambalear una de las principales locomotoras de la economía española. Sin necesidad de revestir de dramatismo el potencial impacto negativo que tendrá a medio plazo sobre el turismo británico hacia España, es evidente que «el sector turístico español ha de prepararse para minimizarlo». Y si bien ciertos factores escapan al control, como la relación de cambio entre la libra y el euro o el previsible deterioro que sufra la economía británica, Germán Porras, secretario general de la Mesa del Turismo, resalta que otros factores sí pueden tenerse en cuenta en las negociaciones que, durante los dos próximos años, determinarán las relaciones futuras entre la UE y Reino Unido.

Estas negociaciones deben percibir el turismo como uno de los sectores básicos de la economía británica, europea y, específicamente, española. Por ello, la Mesa del Turismo está elaborando un catálogo de factores que en la actividad turística se verán afectados por la consideración de Reino Unido como país tercero respecto a la UE. Entre ellos, Porras apunta que se incluyen el transporte aéreo, los controles fronterizos de viajeros, la Directiva de viajes combinados, la atención médica gratuita, el «roaming»...

Para amortiguar el efecto negativo que tendrá el Brexit sobre el turismo en España, Zoreda insta a quitarles el miedo psicológico de que han cambiado las reglas del juego. Y es que «serán tan bienvenidos como siempre». Los ingleses no deben preocuparse por los procedimientos burocráticos aduaneros, que continúan siendo iguales. Aunque afirme que habrá que esperar a ver qué ocurre con el estatus final que se le conceda a Reino Unido, el vicepresidente ejecutivo de Exceltur piensa que ambas partes serán lo suficientemente inteligentes como para encontrar puntos de confluencia.

La respuesta que se ofrezca a la previsible caída de turistas británicos en el futuro también dependerá de si Reino Unido entra en una profunda recesión tras salir de la UE. Mientras que hasta el otoño los principales efectos se deberán al menor gasto que realicen los británicos en España como consecuencia de la depreciación de la libra, «las expectativas de menor crecimiento pueden condicionar la propensión al consumo y, por ende, las vacaciones», revela Zoreda.

El rebote de las bolsas durante esta semana constata que el castigo que recibieron los mercados por el resultado del referéndum británico fue excesivo. Sobre todo, el que cayó sobre las compañías turísticas, que tendrán un soberbio 2016. El 24 de junio IAG se hundió un 16%; Ryanair, un 14,5%; Easyjet, un 16%; Air France, un 13%, y Lufthansa, cerca de un 9%. Victoria Torre, analista de Self Bank, recuerda que aún quedan muchos aspectos por dilucidar, y que sólo cuando así sea se podrá valorar el impacto real en unas compañías y otras. Asimismo, expone que habrá que esperar a ver qué modelo de salida se adopta, ya que no sería lo mismo un acuerdo similar al que tiene Noruega –donde la integración es mucho mayor– que si se reclamara una total independencia bajo las reglas de la Organización Mundial del Comercio. «La reacción de los mercados fue en cierto modo lógica tras producirse una situación novedosa y tan difícil de valorar, pero poco a poco van volviendo a la situación pre-Brexit».