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Europa se cierra a la transparencia de sus bancos

La Razón
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La banca europea se prepara para dar a conocer al mercado cuál es su situación al cierre del primer semestre del año. Credit Suisse, Banco Sabadell, Bankinter y Bankia, por ejemplo, abrirán la ronda de presentación de resultados trimestrales el próximo día 25. Después lo harán los restantes bancos españoles y los grandes bancos franceses, italianos, británicos y alemanes. HSBC y Natixis, los próximos 5 y 6 de agosto cerrarán esta nueva prueba, la penúltima que habrá en lo que resta de año. Y es que la Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus siglas en inglés) ha retrasado hasta el año próximo la realización de los test de estrés que estaban previstos para esta segunda mitad del año.

El debate ahora en el seno del Ecofin, el consejo de ministros de Finanzas de los países de la Unión Europea, está en si tiene que ser la EBA o una consultora independiente la que tiene que hacer el informe, según informan fuentes comunitarias. Ambas opciones tienen partidarios y detractores, en función de las dudas que genera el estado actual de su sistema financiero.

España, tranquila

España es el único país sin miedos. El hecho de que en septiembre del año pasado se sometiera al mayor examen jamás realizado en ningún país a todos y cada uno de sus grupos bancarios ha despejado la práctica totalidad de las incógnitas que sobrevolaron por encima del sector en los años anteriores y ha devuelto la tranquilidad a los mercados de financiación mayorista. Otros países como Francia o Italia, incluso la misma Alemania no pueden presumir de haber desnudado sus entidades a una consultora independiente Oliver Wyman, en el caso de la banca española. Sobre la banca francesa y sobre la italiana, especialmente tras el escándalo del Monte de Paschi di Siena (MPS), pesan serias dudas acerca de su capitalización y su capacidad de resistencia a escenarios adversos como los que pueden avecinarse. En Alemania, la gran incógnita sigue estando en la cajas regionales, que Merkel ha blindado para que no se sometan a ningún examen.

Borrar sombras

El objetivo de los test de estrés no es otro que, como ha dicho la EBA, «ayudar a disipar las preocupaciones sobre el deterioro de la calidad de los activos debido a las condiciones macroeconómicas en Europa».

La EBA tiene previsto publicar en los próximos meses un informe sobre la calidad de los activos crediticios de la banca y su exposición a los distintos riesgos. Esta revisión de la calidad de los activos sigue siendo responsabilidad de las autoridades competentes de cada país. La Autoridad bancaria Europea quiere homogeneizar la metodología de las revisiones en todos y cada uno de los países miembros.

El presidente de la EBA, Andrea Enria, quiere que todos los bancos europeos estén en niveles de solvencia (core capital) iguales en todos los países de la UE y de sus principales competidores internacionales. Algo que, de momento, es imposible ya que EE UU no quiere saber nada de las recomendaciones de Basilea. Enria no esconde su preocupación sobre la calidad de los activos de algunos bancos europeos. No es el caso de la banca española, que hace unos días recibió de la troika un informe satisfactorio sobre el grado de cumplimiento de las condiciones del programa de asistencia financiera firmado en julio del pasado año y que se ha saldado con una petición de algo más de 41.000 millones de euros.

Más duros

El comisario europeo de Mercado Interior, Michel Barnier, afirmó hace poco más de un mes que los test de estrés serán mucho más rigurosos que los llevados a cabo anteriormente.

En los últimos, realizados en el verano de 2011, los mercados pusieron en duda sus resultados después de que bancos que habían pasado el corte del 5% de core capital tuvieran problemas unos meses después.