La economía española crecerá 4 décimas menos de lo previsto, según el Banco de España

A pesar de todo, el empleo crecerá, aunque de una forma mucho más moderado, hasta 2021

Fachada del edificio de Banco de España/ Alberto R. Roldán
Fachada del edificio de Banco de España/ Alberto R. Roldán

A pesar de todo, el empleo crecerá, aunque de una forma mucho más moderado, hasta 2021.

La economía española va bien, pero menos bien y seguirá así hasta 2021. El Banco de España acaba de revisar sus previsiones sobre el crecimiento del PIB. En junio, estimaba que subiría un 2,4%, pero a partir de hoy entiende que crecerá 4 décimas menos y se quedará en el 2% a finales de 2019. Algo parecido, aunque en menor medida, ocurrirá con el empleo, que solo aumentará un 1,8%, frente al 2% de las previsiones anteriores. De hecho, el Banco de España ha detectado un empeoramiento de “los indicadores coyunturales recientes”. Esto significa que la afiliación a la Seguridad Social se desaceleró entre mayo y agosto y que el paro registrado dejó de caer durante el verano. A pesar de todo, el empleo crecerá, aunque de una forma mucho más moderado, hasta 2021, cuando los expertos de la Institución Monetaria calculan que el paro podría haber bajado hasta el 13% de la población activa.

Las nuevas previsiones del Banco de España, presentadas públicamente por Óscar Arce, director general de Economía y Estadística, intentan sortear el pesimismo, pero al mismo tiempo diseñan un escenario con más dificultades y advierten de los nubarrones económicos que surgen en el horizonte. El Banco de España explica la desaceleración por tres motivos externos y uno interno. Los primeros son las tensiones comerciales internacionales y los riesgos geopolíticos, como el reciente ataque las refinerías saudíes. A ellos hay que añadir la posibilidad de un Brexit sin acuerdo y que la recuperación de los mercados exteriores es menos intensa de lo esperado. En el capítulo interno, el Banco de España entiende que “persiste un elevado grado de incertidumbre acerca de la orientación futura de las políticas económicas y de la adopción de medidas que permitan elevar la capacidad de resistencia de la economía española ante un posible empeoramiento del contexto macrofinanciero global y aumentar el crecimiento potencial”. Óscar Arce considera que “la incertidumbre nunca es amiga de las decisiones económicas” y además cree que “no hemos sacado partido de una situación óptima para hacer reformar” y reducir las debilidades de la economía española. Defiende que los últimos años, con crecimientos robusto y superiores a los de los principales países del euro, han ofrecido una oportunidad ideal para abordar algunas reformas que, sin embargo, no se han adoptado y, como ejemplo de debilidades, el Banco de España incide en el “todavía elevado nivel de deuda púbica, que hace que las finanzas públicas españolas sigan presentando elementos de vulnerabilidad ante eventuales perturbaciones económicas”. En resumen, la economía española todavía va bien, pero cada vez menos y la tendencia es claramente a la baja.